La primera jornada de huelga ferroviaria agota la paciencia de los viajeros en A Coruña
Desde primera hora de la mañana, los usuarios del tren sufrieron retrasos y cancelaciones en unos servicios mínimos que los sindicatos consideran "abusivos"

“Es una vergüenza, esto es un verdadero caos. Al final a quien más perjudican con todo esto es al viajero”. Esta es solo una de las múltiples quejas que durante la primera jornada de huelga en el sector ferroviario se pudo escuchar en la estación de tren de A Coruña. Desde primera hora de la mañana, más de la mitad de las frecuencias estipuladas en los servicios mínimos sufrieron retrasos o incluso cancelaciones, lo que mermó por completo la paciencia de unos viajeros que todavía desconocen si cambiarán de transporte para desplazarse a sus destinos durante las dos próximas jornadas de huelga, previstas tanto para este martes, 10 como para el miércoles 11.
Y es que, tras más de 72 horas en las que el tráfico estuvo suspendido en las líneas que operan desplazamientos con origen o destino Vigo, durante este lunes la confusión y la incertidumbre se pudo palpar también en las otras estaciones de Galicia. En esta ocasión, el caos se debía al inicio de la huelga de tres días convocada por los sindicatos Semaf, CCOO, UGT, CGT, SF-Intersindical y Alferro, en la que reivindican un cambio estructural en la seguridad del sistema ferroviario español, tras los recientes accidentes de Adamuz y Gelida, reclamando más inversiones y que no se externalicen los trabajos en empresas privadas.
Sin embargo, la noticia del paro ferroviario no era tan desalentadora, en un principio, para los usuarios que a diario suelen utilizar las frecuencias entre A Coruña, Santiago y Ourense, al observar en los servicios mínimos decretados por el Ministerio gran parte de sus frecuencias no estaban afectadas por la huelga. Algo cuanto menos curioso, ya que cabe destacar que el Gobierno había estipulado un 65% de servicios en los trayectos de Media Distancia y un 73% en la Alta Velocidad. Donde si se cumplió fue en Ferrol, donde los viajeros, conocedores de la huelga, evitaron coger la única frecuencia diaria que Renfe facilitaba para desplazarse con destino a la urbe herculina.
Sin explicaciones
En la estación de tren de A Coruña, la sorpresa se la llevaron los viajeros más madrugadores. En el caso de los usuarios del trayecto con destino Vigo de las 08.00 horas, el tren -pesar de que se encontraba operativo en el andén correspondiente- no arrancaría hasta 45 minutos después. “No nos dieron ninguna explicación. Sabíamos que el tren ya estaba ahí, pero lo único que nos dijeron es que no iba a salir en hora”, explica Kiril Nesterov, músico en la Orquesta Sinfónica de Galicia que cada día viaja a Santiago para acudir a clase.
Nesterov también sufrió los efectos del paro ferroviario a su vuelta a A Coruña, cuando el tren que partía desde la capital gallega a las 13.22 procedente de Ourense, no lo hizo hasta las 14.40 horas, es decir, 78 minutos tarde. Además, con polémica servida, ya que muchos viajeros optaron por recurrir a un transporte alternativo tras la información errónea publicada en la aplicación de la operadora pública de que el tren se encontraba cancelado. Otros, decidieron subirse a otro servicio que también tenía su destino en la urbe herculina pero que, en este caso, procedía de Vigo.
Aunque eso sí, con un billete diferente al que correspondía. Algo que echó para atrás al músico ruso, al “no querer arriesgar”, teniendo en cuenta que en ocasiones similares Renfe le había castigado por un “incumplimiento relacionado con el abono bonificado”. Según, Nesterov, “el problema es que no lo quisieron hacer bien desde el principio. Por mí, como si cierran la estación, que yo ya le busco una alternativa, pero las cosas no se hacen de esta forma, aquí nadie sabe nada”, apunta, en un panorama en el que ni operarios de Adif ni de Renfe, trabajadores en las propias estaciones, pudieron facilitar ningún tipo de información a los viajeros afectados.
Desde la CGT, que ya mostraron su rechazo durante la jornada del pasado domingo a los servicios mínimos decretados para las jornadas de huelga por tratarse de “abusivo”, consideró que el motivo de los retrasos se podía deber a que maquinistas no acudieron a su lugar de trabajo por un error en la comunicación de lo servicios mínimos esenciales. Algo que afectó de forma escalonada en el material rodante y acumuló más retrasos durante toda la jornada.
Durante la primera y única jornada de huelga, la operadora pública apuntó que no fue más de un 12% el porcentaje de la plantilla que secundó la huelga durante el turno de mañana en toda su operativa, incluyendo todos los servicios de pasajeros y de mercancías, así como el resto de actividades en talleres.











