El mito de Pucho Boedo se agiganta con la revisión de su legado 40 años después
Un Palacio de la Ópera a rebosar canta, baila y se emociona con una versión vanguardista de los temas

“Algo ten que ter un home con dúas estatuas e un mural así de grande, e que aínda así nos parece pouco”. Esa frase del artista Paco Lodeiro podría servir para explicarle a un neófito la auténtica dimensión de la leyenda de Pucho Boedo. Solamente de este modo se entiende que, cuatro décadas después de su fallecimiento, El Ideal Gallego y la Televisión de Galicia organicen una gala en su honor, se agoten las invitaciones y la vanguardia de la música gallega se una al homenaje con una revisión de su legado musical. En cuestión de unos 100 minutos todo eso pasó en un Palacio de la Ópera lleno a rebosar, y rebosante de emoción y felicidad, con una nueva forma de entender la banda sonora de parte de sus vidas. Entre todos ellos se encontraban representantes políticos como el concejal de Cultura, Gonzalo Castro, los alcaldes de Oleiros (Ángel García Seoane) y Abegondo (José Antonio Santiso Miramontes) o coruñeses de toda la vida como Xurxo Souto o Juan Ángel Barros Botana.
Términos como techno pop o autotune se colaron entre las nuevas formas de cantar temas atemporales
Se dividió ‘Bícame Pucho’ en tres actos con diferente significación y formas de acercarse a la figura del crooner de O Ventorrillo. La base musical solamente se podría entender con Los Satélites, una de las orquestas más longevas de España, que encontró el son latino al otro lado del Atlántico con el homenajeado como cantante. Los once músicos salieron al escenario vestidos como en las verbenas de antes: pantalón blanco, americana marrón y un estilo impecable. Hasta su entrada con saludo reverencial fue un guiño al pasado. La voz de Noly introdujo los primeros versos de ‘A outra nai’, un tema de Los Tamara. Poco después, la presentadora de la gala, María Lamela, entraría al escenario con un vestido brillante, perfecto para camuflarse entre tanto look de orquesta de antaño. Por cierto, los guiños hacia su reciente fichaje por ‘Supervivientes’ fueron constantes.
América
Podría decirse que ese primer acto fue el viaje al pasado más verbenero y caribeño, con guiños constantes al viaje a Venezuela que cambió para siempre el sonido de Boedo y Los Satélites. ‘Puerto de Compostela’ o ‘Camino de Sahara’, con Paco Lodeiro al frente, marcaron esa línea. Resultaron especialmente originales, diferentes y, por qué no decirlo, sorprendentes para el gran público, las presentaciones de Manoele de Felisa y de Xoán Fórneas.
El primero interpretó ‘Unha noite na eira do trigo’, en homenaje a la figura que, sin saberlo, marcaría su carrera musical. “Descubrín a Pucho Boedo con once anos, cando comprei un disco na feria de Padrón, e cambioume a vida”, confesó. Por su parte, Fórneas dejó ojipláticos primero y extasiados después a los más veteranos con una versión techno pop de ‘Monólogo do vello traballador’. Imagínense a los Pet Shop Boys o Boy George cantando Los Tamara. Pues algo así.
Segundo acto
Musicalmente hablando, podría decirse que el segundo acto fue el más intenso. El de los ‘temazos’, con la dificultad que implica decantarse dentro del repertorio. La que posiblemente sea la figura con más repercusión musical de todo el cartel interpretó el que seguro es el tema bandera de Pucho Boedo. Lo que los ingleses calificarían de win-win fue ver a Ortiga cantar ‘A Santiago voy’. Si ya sorprendió el techno pop de antes con Xoán Fórneas, lo del autotune fue un paso más allá. Y vaya si gustó a un público que, en muchos casos, estaba descubriendo al santiagués en ese momento. “Bótase de menos un referente da verbena en galego como el”, reconoció sobre su percepción del homenajeado.
‘Negra sombra’, además de tocar la fibra, encumbró a una de las mejores voces de Galicia, la vocalista de Los Satélites Alejandra Pais. Estuvo acompañada de un coro que incrementó la solemnidad y dureza del tema. El clímax, en cambio, fue para muchos la actuación de Gabriel Fandi. ‘Se pasó el juego’, que diría un moderno, con la interpretación de ‘Mi tierra gallega’. Literalmente, puso al Palacio de la Ópera en pie y a sus pies. “Fan falta boas historias, e hai que escoitar o de antes para saber o que é bo de verdade”, sentenció el artista.
Gabriel Fandi puso en pie a todo el Palacio de la Ópera con su versión de ‘Mi tierra gallega’ de Los Tamara
El fin de fiesta, el acto final, le valió a Paco Lodeiro para coronarse como gran protagonista de la noche. ‘As lanchas do xeito’ y, sobre todo, ‘Airiños, airiños, aires’ funcionaron para conducir el espectáculo hacia un epílogo en el que faltaba por hablar uno de los pocos presentes que podía presumir de haber tocado con Pucho Boedo: el trompetista y responsable de Los Satélites, Javier Saavedra. “Cuando estaba en la banda infantil de Taragoña nos dijeron que vendría a cantar con nosotros Pucho Boedo. Apareció con una chaqueta brillante, parecía un extraterrestre. La banda paró de tocar, asombrada por su voz, y se quedó él solo cantando. Notabas que entraba alguien especial en la sala”, recordó.
Era inconcebible una despedida sin un nuevo ‘A Santiago voy’, aunque esta vez todos los artistas que habían participado en la gala se subieron al escenario para darle si cabe más semejanza con los tradicionales homenajes del Kennedy Center Honours en Estados Unidos. Y es que, un crooner es un crooner, y por mucho que Chris Isaak pusiera el listón muy alto, el Palacio de la Ópera tiene claro cuál es el de A Coruña. Por cierto, quedaría muy poco coruñés que el cierre fuera camino a Compostela, así que realmente el adiós definitivo lo marcó el improvisado ‘Vivir na Coruña’. Seguro que a Pucho Boedo no le importó lo más mínimo, mientras comprobaba cómo su leyenda sigue creciendo.
Raquel, hija del crooner: “Sei que os coruñeses nunca fallan”
Poco antes de la conclusión de ‘Bícame Pucho’, su hija, Raquel, subió al escenario visiblemente emocionada. “Estou enchida de orgullo, sei que os coruñeses nunca fallan”, dijo. “Moitas grazas desde o fondo do meu corazón aos Satélites, a esta xente nova e a El Ideal Gallego e a todos os implicados”, añadió como portavoz de la familia.
Raquel Boedo también se refirió a su padre en estos términos. “Preguntan que tiña meu pai e o teño moi claro: meu pai tiña áurea ou, como din agora, era un ser de luz. Cantaba coa alma e desde o corazón, por iso a xente aínda o quere tanto”, sentenció. Finalmente, también quiso tener un recuerdo aparte para las figuras de Sito Sedes, Paco Lodeiro y Xurxo Souto















