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A Coruña

Cuatro décadas sin Pucho Boedo, el 'juglar de Galicia'

Pucho Boedo, en una actuación en la discoteca Morriña de Mallorca
Pucho Boedo, en una actuación en la discoteca Morriña de Mallorca
Archivo El Ideal Gallego
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En 1928, en lo que hoy conocemos como lugar de A Silva (A Coruña) nacía Pucho Boedo, una de las voces más representativas de la música coruñesa (fundador, como apunta Xurxo Souto, de lo que se dio en conocer como “escola coruñesa da canción”) y gallega (con Los Tamara participó de las primeras grabaciones musicales en gallego y cantó multitud de letras de grandes autores como Rosalía, Curros o Celso Emilio Ferreiro). El pasado 26 de enero se cumplieron 40 años de su fallecimiento y para conmemorar la efeméride, el Grupo Editorial El Ideal Gallego, en colaboración con la Televisión de Galicia, organiza este domingo 8 de febrero (19.00 horas) en el Palacio de la Ópera coruñés la gala ‘Bícame Pucho’, en la que participan representantes de la escuela musical más tradicional, pero también de las nuevas generaciones, formando una alineación de lujo: Los Satélites, Paco Lodeiro, Ortiga, César Romero, Yennia, Eris Mackenzie, Gabriel Fandi y Manoele de Felisa.

Ya desde pequeño cautivaba con su voz a los vecinos del barrio, aunque muchos pensaban que con el tiempo sus cuerdas vocales cambiarían de registro y no tendría mucho futuro en la música. Se equivocaban. Con apenas 8 años, perdió a su padre y a uno de sus hermanos, asesinados en el 36 y en el 37, respectivamente, por ser miembros de la CNT. Fue ese dolor el que marcó definitivamente la voz de Pucho, que logró convertirlo en un sentimiento que le permitiría cautivar al público coruñés, gallego, español e internacional con el paso del tiempo.

Ese dolor no lo abandonó nunca y lo trasladó al escenario incluso en su última actuación, unas semanas antes de su fallecimiento. Con motivo del Fin de Año de 1985, el ‘crooner’ de O Ventorrillo participó de una gala en la TVG en la que repasó algunas de esas canciones que lo acompañaron toda la vida, fundiendo su voz en ocasiones con otras icónicas como la de Ana Kiro. Pero, hacia el final de la actuación, llegó el momento de interpretar su tema favorito. No era otro que ‘O vello e o sapo’, al cual le infundió su característico sentimiento, pero cuando llegó a los últimos compases, cantaba “mirou para os ceos // co puño pechado” al tiempo que levantaba su puño en alto, realizando el saludo libertario. “Estaba morrendo, pero vencendo”, recordaba recientemente Xurxo Souto a El Ideal Gallego.

Sus primeros años

Pero antes de llegar a ese culmen, su carrera tuvo todo tipo de logros y aventuras. Aunque su voz ya resonaba por el barrio, se empezó a dar a conocer en Radio Juventud, en los años 40.

Esta participación le sirvió el sobrenombre de ‘radio cantor’, con el que los periódicos de la época anunciaban sus participaciones en diversos conciertos. Antes de llegar a las tres formaciones que más marcaron su carrera, Pucho Boedo acompañó a orquestas como Ubierna, Ámbar u Oriente en actuaciones por todo tipo de rincones de la ciudad coruñesa, como La Solana, La Granja, el hotel Finisterre, el cine Lux o el Kiosco Alfonso. Estos conciertos le empezaron a granjear fama y apodos que empezaban a mostrar su grandeza sobre el escenario: ‘El divo de la canción moderna’, ‘el gran estilista’ o incluso ‘el juglar de Galicia’, fueron sobrenombres que lo acompañaron durante años.

Cartel de una actuación de Pucho y Los Trovadores
Cartel de una actuación de Pucho y Los Trovadores
Galicia. Arquivo Dixital de Galicia

Su fama en auge le valió su fichaje por la orquesta Los Trovadores, cuyas actuaciones se llegaron a anunciar como ‘Pucho Boedo y sus Trovadores’. Fue con esta formación con la que su voz empezó a viajar a otros lugares como Madrid, donde comenzó a ser conocido como ‘el rey de la noche madrileña’ y donde cautivó a jugadores del Real Madrid y Atlético de Madrid como Amancio, Veloso o el betanceiro Amador Cortés, que años más tarde volvería a marcar su vida.

Pero fue con Los Satélites con los que selló su idilio con uno de los temas más representativos que cantó: ‘Sahara’. En los años 50, viajó a Venezuela con la orquesta. Igual que otros integrantes, Pucho Boedo se quedó allí una temporada, fichado por una televisión del país. Cuando regresó, se trajo consigo los arreglos del icónico bolero moruno de La Sonora Matancera y fue este tema el que casi le cuesta su futura amistad con Prudencio Romo, fundador de Los Tamara.

Boedo cantó esta canción en una actuación en Noia, a la que acudió Romo, que poseía una de las primeras grabadoras de Galicia y que captó con él ‘Sahara’. Transcribió los arreglos y empezó a tocarlo con su formación, algo que cabreó a Boedo, que acudió a una actuación para reprochárselo, aunque primero prefirió oírla. Al hacerlo y ver lo bien que sonaba, los reproches se convirtieron en felicitaciones y en el origen de una gran amistad. Amistad que le valió para que Romo lo llamase desde Francia para integrarse en la residencia de Los Tamara en la icónica sala Olympia de París cuando Germán Olariaga dejó la formación.

El culmen con Los Tamara

Con Los Tamara no sólo grabó el primer disco en gallego, sino que llegó al hogar de miles y miles de familias. “En practicamente todos os coches dos nosos pais que ían da Coruña para as aldeas nos anos 70 sonaba a voz de Pucho Boedo”, recordaba recientemente Paco Lodeiro sobre la trascendencia del ‘crooner’ coruñés. Cautivó a tantos, que incluso décadas después lo recuerdan con cariño: “Tengo prácticamente toda la discografía de Los Tamara, me sé todas las canciones con música y letra”, asegura el exdelegado del Deportivo de La Coruña Juan Ángel Barros Botana, ‘Barritos’.

Su carrera se vio truncada a mediados de los 70 por unos problemas de riñón. Fue el mentado Amador Cortés quien lo invitó a Mallorca para poder someterse a diálisis. Cortés regentaba la Casa Gallega en la isla, donde el ‘crooner’ comía y cenaba todos los días con Paco Buyo, en aquel momento también en Mallorca. El exfutbolista betanceiro, además de la Casa Gallega, abrió también la discoteca Morriña, en la cual cantó multitud de noches Boedo, pese a su enfermedad.

A su regreso volvió a cantar en Galicia, tanto en solitario (publicando su único disco él solo) como con Los Tamara, con quienes incluso visitó la antigua redacción de El Ideal Gallego en Pocomaco para anunciar esta vuelta.

Visita de Pucho Boedo a El Ideal Gallego en 1982
Visita de Pucho Boedo a El Ideal Gallego en 1982
Archivo El Ideal Gallego

"Todo el mundo lo quería"

Dejó escrito Nonito Pereira que Pucho Boedo no era del todo consciente del cariño que le tenía la gente hasta que enfermó y le empezaron a rendir homenajes, como los que le hacían sus antiguas formaciones como Los Trovadores, en aquel momento con un tal Ángel García Seoane (actual alcalde de Oleiros), en sus filas.

Pero algo consciente sí era, como recuerda su hija, Raquel Boedo, que asegura que en muchas ocasiones llegaba tarde a comer por la multitud de gente que lo paraba por la calle para hablar con él. “Todo el mundo lo quería”, afirma Raquel, que explica que su dimensión aún se hizo más grande desde su fallecimiento, como simbolizan los monumentos dedicados a su persona en la Ciudad Vieja y O Ventorrillo.

Presentación de la escultura de Pucho Boedo, que luego se instaló en O Ventorrillo
Presentación de la escultura de Pucho Boedo, que luego se instaló en O Ventorrillo
Archivo El Ideal Gallego
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