Los raíles del tranvía soterrados salen a la luz de nuevo en el Paseo Marítimo
La infraestructura obsoleta supone un peligro para la circulación, pero el coste de retirarla es muy alto

El hundimiento de la calzada de la calle Francisco Pérez Carballo, que lleva hasta el Coliseum y Carrefour, pone de manifiesto lo importante que es un firme en buen estado para la seguridad vial. Y uno de los problemas más graves que tiene A Coruña en ese sentido son los raíles del Paseo Marítimo. Hace 14 años que ningún tranvía los recorre, pero todavía quedan kilómetros desperdigados aquí y allá, una verdadera ‘trampa’ resbaladiza, sobre todo en días de lluvia. La mayor parte de las veces, el Ayuntamiento ha optado por taparlos, como en octubre de 2024 en el caso del tramo frente a la Torre pero, con el paso del tiempo y el desgaste sufrido han vuelto a salir a la superficie, generando graves peligros para la conducción.
“Casi me dejo una rueda allí”, comenta una conductora tras pasar frente a la Torre de Hércules. Además de ser relativamente profundos, los huecos que dejan los raíles al quedar al descubierto se llenan inmediatamente de agua con la lluvia persistente de estos días, de manera que parecen simples charcos.
Es en esta zona, la más cercana a la Torre de Hércules, donde se puede ver aquí y allá cómo aparece el metal, sobre todo en las rotondas. Consultado al respecto, un ingeniero señala que era de esperar. “Lo que ocurre es que retirar los raíles es carísimo –comenta– así que el Ayuntamiento ha optado por cubrirlos en muchas partes, pero se trata de una solución provisional”.
30 plazas de aparcamiento se ganarán con la retirada del antiguo apeadero del tranvía de la rotonda de la Torre de Hércules
El asfalto acaba por desmigarse cuando es presionado contra el acero oculto por el peso de un vehículo, de ahí que se abran baches en esos puntos. “Sobre todo, cuando pasan vehículos grandes como autobuses”, apunta el técnico. En las rotondas, por la fuerza que se imprime en los giros, se ve especialmente, como es el caso de la que da acceso a Adormideras.
Por su parte, fuentes municipales tachan de “problema puntual” los socavones, y aseguran que está previsto repararlos, en cuanto cese el mal tiempo. Conviene no olvidar que el peligro de los raíles es mayor cuando llueve, dado que el metal resbala aún más mojado. Además, en los últimos tiempos, el número de ciclistas ha aumentado, en gran parte gracias al éxito del servicio municipal de bicicletas BiciCoruña. También aumenta el peligro, dado que los vehículos de dos ruedas son especialmente vulnerables a esta clase de patinazos.

El caso del Matadero
Conviene hacer hincapié en que el Ayuntamiento no siempre ha soterrado las vías. En noviembre, por ejemplo, en las obras del Matadero, se retiraron más de 400 metros de raíles en sentido a la Torre, convirtiéndolos en parte en aparcamiento.
También se pueden mencionar otras mejoras como la que está todavía ejecutándose en la rotonda que da acceso a la Torre. A finales de septiembre comenzaron las obras de adecuación de esta rotonda donde se va a incorporar un aparcamiento nuevo justo en el lugar que ocupaba antaño el apeadero del tranvía. En total, serán 30 plazas. El Ayuntamiento informa que las obras marchan según lo previsto y que se concluirán en marzo.
A tramos
En 2020, durante la reforma de Os Pelamios, se reformaron 1,5 kilómetros, incluida la retirada de vías. Poco después se retiraron otros 700 metros, en septiembre de ese año. “El problema es que los raíles están sobre una placa de hormigón, que cuesta muchísimo romper”, explica el experto.
A día de hoy se estima que permanecen cerca de 5,5 kilómetros de raíles, después de que se hayan retirado otros tantos. Algunos, en estado de muy franco deterioro.











