El camino de Rosa: de la Universidad de A Coruña al bote de 'Pasapalabra'
“Me caigo, eh. No sé qué está pasando”, fue la primera reacción de la coruñesa Rosa Rodríguez tras ganar el premio histórico

“Me caigo, eh. No sé qué está pasando”, fue la primera reacción de la coruñesa Rosa Rodríguez tras ganar el premio histórico de 'Pasapalabra', mientras doblaba un poco las rodillas y antes de recibir el abrazo del presentador, Roberto Leal.
“Ha sido un sueño. Estoy en shock”, continuó.
A su lado, el que ha sido su rival durante más de un año, Manu Pascual, quien reaccionó con natural tristeza, pero con lógica deportividad. “Ha sido un placer competir contigo. Te hace ser mejor porque te hacer ser mejor”, elogió Rosa a su rival, Manu.
“Cuando compites con los mejores, puedes perder. La vida es así, pero continua, así que enhorabuena”, le respondía el joven madrileño, que compitió durante 437 programas y se llevó 270.600 euros.

Después el programa conectó por videollamada con la madre y la hermana de Rosa, que lloraron al conocer la buena noticia. Rosa le preguntó a su madre si tenía una pizza en el congelador para celebrarlo: “Ella hace las pizzas, mi de familia es de pizzeros”, detalló la concursante.
En el programa especial posterior a la emisión de 'Pasapalabra', Rosa y Manu fueron entrevistados en profundidad, tanto en plató como fuera.
De entrada, se pudo ver a Rosa en Oleiros: “Recuerdo que con diez años le decía a mi madre, 'cuando cumpla 18 iré a Pasapalabra”. Su progenitora, que es una gran aficionada a los concursos y que llegó a soñar con anotarse a alguno, le animaba a participar en ‘Pasapalabra’, pero ella se resistía porque decía no tener nivel suficiente. “Pero un día se me encendió la bombilla. Me dije que no lo tenía pero podía tenerlo si me preparaba”.
Se le vio en el casting, donde se presentó como “profesora de español para extranjeros”. “Soy de Galicia, pero nacida en Argentina, y ahora vivo en Barcelona”, precisó.
Los padres de Rosa, Tino Rodríguez e Irma Ramírez, explicaron la llegada a España de la familia: “Veníamos a un lugar nuevo, no conocíamos nada de nada. Entonces Rosa tenía 7 años”. El mayor, Matías, nueve. Y los pequeños tres y cuatro años. “Me siento muy orgullosa, por ella y por mí, entre las dos hemos cumplido el sueño”, contó la madre entre lágrimas.
También habló Emma Lezcano, profesora de Rosa en la Facultad de Filología de la UDC: “Es una persona excepcional, pero muy empática. Muy discreta, pero al mismo tiempo muy valiente”, reflexionó. Rosa estudió Filología Inglesa, cursó un máster de Lingüística, otro de Educación y un tercero de Neurociencia aplicada a la educación.










