Susana Castrillón | “Desde los 50 no salgo del médico pero mi tozudez hizo que mi sarcoma no avanzase”
Paciente y voluntaria de la AECC, quiere que todo el mundo conozca a una asociación con mucha gente “buena” dispuesta a ayudar

Susana Castrillón tiene muchas cicatrices encima. Desde los seis años, cuando la operaron del corazón, a sus 56 actuales ha pasado por muchos médicos y desde que cumplió las cinco décadas no sale de ellos. “Les tengo pánico”, reconoce, pero “hay que ir porque salva muchas vidas”. Como la suya, que gracias a su insistencia hoy cuenta con motivo del Día Mundial contra el Cáncer. Sin saberlo, pidió que le quitasen un quiste que terminó siendo un sarcoma cutáneo. “La doctora me dijo que me iba a quedar una cicatriz muy fea, pero si viese la que tengo en el corazón, con 33 puntos, entendería que me daba igual. Son cicatrices de la vida. Lo bonito es contarlo”, asegura.
Todo empezó en 2020, en plena pandemia, cuando le salió un quiste en la pierna derecha. Los médicos le decían que no era nada, pero si se golpeaba le dolía, así que decidió quitárselo. Y menos mal, porque meses después de la intervención, donde mandaron la muestra a analizar le dieron una noticia que la dejó en “shock”: “Me citaron en el Abente y Lago y fue ahí cuando me soltaron que las pruebas habían dado que tenían un sarcoma cutáneo y que no sabían por qué habían tardado tanto. Fueron tres meses y pico”.
A partir de ahí, todo fue muy rápido. Después de analíticas, resonancias, TAC y otras pruebas detectaron “algo” y decidieron operarla y limpiar bien la zona. “Fue todo bien. No tuve quimio ni nada y ahora estoy con revisiones cada seis meses”, cuenta Susana, que llegó a poner una reclamación por la negligencia.
“Siempre me río con mis hijos porque dicen que soy muy pesada, pero por mi tozudez mi sarcoma no evolucionó”. Por ello, insiste en la importancia de ir al médico, sobre todo a partir de los 50. “Desde que cumplí esa edad, no salgo de ahí. Prevenir es todo”, asegura.
Una ayuda que vuelve
Pasar por esto le hizo querer ayudar a otros como ella y, cuando conoció la Asociación Contra el Cáncer (AECC) en A Coruña, le movió el ansia de que todo el mundo supiese todo lo que ofrecen de forma gratuita y la labor tan “maravillosa” que hacen.
“Necesitaba que la gente supiese que estamos para escuchar si quieren hablar o, simplemente, un abrazo”, cuenta esta voluntaria, que todos los lunes acude al Oncológico para acompañar a los pacientes y dar visibilidad a la AECC.
El paciente, en el centro
Este es solo uno de los servicios que ofrece la entidad, que este año pone el foco más que nunca en el paciente para ofrecerle una “atención integral” más allá de la asociación. Así lo asegura el vicepresidente provincial en A Coruña, Carlos Lamora, quien recuerda que son la entidad sin ánimo de lucro que más invierte en España en investigación oncológica, con el objetivo de llegar en 2030 a una supervivencia del 70% a los cinco años.
Pero el cáncer no solo es una enfermedad, son más de cien, con distintas evoluciones y tratamientos y acceder a ellos no siempre es fácil. “Es mucho más sencillo pasar un cáncer en una gran ciudad que si estás en un pueblo, en una zona rural, donde los desplazamientos son muchísimo más complicados, la atención es más difícil y si tienes algún tipo de complicación, te encuentras más desamparado. Nosotros intentamos que todo el mundo tenga los mismos derechos y el mismo acceso”, afirma el vicepresidente, que aplaude el trabajo de sus juntas locales presentes en 45 de 84 ayuntamientos de la provincia.
Este Día Mundial contra el Cáncer, la AECC quiere darle más voz al paciente, una que ya tienen a la hora de elegir, por ejemplo, los ensayos clínicos que financia la entidad, pero que ahora quieren llevar más allá: “Humanizar también es garantizar el derecho que tiene cada persona a entender la situación en la que se encuentra para que puedan tomar decisiones con muchísima más autonomía. Porque, cuando te dan un diagnóstico, afecta a tu vida laboral, a tu rutina, a tus relaciones personales o a tu situación económica. Es como un tsunami en el que tú estás en medio y no sabes cómo manejarlo”.








