La alerta roja en el mar se salda con olas de entre 8 y 9 metros
Pese a la virulencia de las rachas de viento en tierra, puede decirse que se encuadra en la normalidad reciente

Se ha instalado el coruñés de a pie en una borrasca constante, en una vorágine de viento, oscuridad y precipitaciones a la que parece haberse acostumbrado y asimilado. De hecho, durante la jornada de ayer, estuvo activada la alerta roja en el mar, mientras que en tierra firme se mantuvo la amarilla. A pesar de los pronósticos, ni las mediciones ni la sensación distó demasiado de lo vivido durante las jornadas previas, y que empieza a recordar cada vez más al llamado Invierno sin sol de 2001. ‘Kristin’ pasó por A Coruña como simplemente un mal día más. Y, desde el pasado 11 de enero, van unos cuantos.
97 kilómetros por hora fue la racha de viento más fuerte registrada en A Coruña durante la alerta amarilla en tierra
Las rachas de viento más fuertes en A Coruña alcanzaron, según datos de Aemet, los 97 kilómetros por hora. Estaba previsto que durante la madrugada, eventualmente, pudiese ser en la ciudad donde golpease con más fuerza el temporal. En esta ocasión la palma se la llevó Malpica, con vientos de 114 kilómetros por hora en plena Costa da Morte. Debido a la alerta roja en el mar, las playas pemanecieron cerradas. La altitud máxima de las olas estuvo entre los 8 y los 9 metros, lo que resultó pan comido para la duna de Riazor. Algunos, como un turista, se quejaban de que no se pudiera acceder a los arenales. “Como diríais vosotros, ¡manda carallo!”, exclamó cámara en mano a pesar del fuerte viento.
El hecho de que los coruñeses se hayan acostumbrado a convivir con situaciones como ‘Kristin’ también se nota en la circulación, donde apenas se registran incidentes de importancia. Una caída de un motorista durante la tarde fue el único accidente de tráfico.
Los que sí tuvieron una actividad más intensa, como suele ser habitual en casos de borrascas, fueron los Bomberos. Casi una veintena de intervenciones, todas de carácter leve, obligaron a movilizar a los servicios de emergencia.
Saneamientos de fachadas, apuntalar tejados o árboles caídos fueron la nota predominante en todas las esquinas de la ciudad.









