El Obelisco vuelve a sus raíces: las obras de los Cantones descubren ya su nueva base
El monumento se libra de la zona ajardinada que impedía al público acercarse a sus peldaños

Contra viento y marea, las obras de los Cantones continúan. Los progresos son más difíciles de hacer cuando hay que soportar los continuos chaparrones del temporal, pero gran parte de la nueva acera de los Cantones ya puede percibirse, una gran superficie libre ya de cualquier elemento ajardinado. Y el Obelisco, en medio, como el eje de una rueda, cuenta ya con una nueva base, formada por una bordillo que rodea las piedras centenarias.
Este bordillo se ha tallado para medida para que encaje perfectamente, de manera que parece se fusione con su entorno. Hace casi cuatro años, la alcaldesa, Inés Rey, había señalado que uno de los objetivos de la humanización de los Cantones era poner en valor este emblemático monumento: “El Obelisco tiene que ser ese elemento central que presida los Cantones pero ahora hay una mezcla de elementos que lo distorsionan”.

Se refería a las jardineras que lo envolvían e impedían al público acercarse al pilar. Estas han desaparecido ahora, y el reloj muestra un aspecto mucho más parecido al que tenía originalmente. Algunos echarán de menos el verde, sobre todo la parte que mostraba un dibujo de la Torre de Hércules, mientras que otros agradecerán el espacio ganado en un lugar donde se celebran actos a menudo.
La alcaldesa siempre hizo hincapié en que el proyecto se había redactado “con mucho respeto por la historia de la ciudad”. Todo tiene ese aire de restauración, de vuelta a una época en la que no eran necesarias aceras que separaran a los peatones de los automóviles.
Eso sí, no significa que el nuevo espacio vaya a ser diáfano, porque contará con mobiliario nuevo. El diseño de los bancos se ha cuidado al más mínimo detalle para darle ese aire de “sala de estar de la ciudad”, como había asegurado la alcaldesa: “Está todo muy pensado, muy trabajado, el material... todo”.

Más de 130 años
El Obelisco se comenzó a construir en 1894 y se inauguró en febrero de 1895, así que tiene más de 130 años. Aunque para los coruñeses, su aspecto se ha mantenido inmutable, con el busto de Aureliano Linares Rivas en la base y su reloj de cuatro esferas en lo alto, lo cierto es que no siempre ha tenido 16 metros de altura. En un par de ocasiones se decidió elevarlo a su medida actual, ya que los edificios de la zona crecían en altura y empequeñecían al Obelisco.
Con estas obras se trata también de engrandecer el monumento, sin necesidad de sumarle ni un metro de altura más. Solo embelleciendo su entorno. La obra no estará concluida hasta finales de este mismo año y los coruñeses tendrán que esperar hasta entonces para juzgar el resultado.
| CIFRAS |
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| 11.000 metros cuadrados se liberan con la humanización de los Cantones, que está previsto que finalice antes de que acabe el año |
| 15,97 metros de alto tiene el Obelisco, que se dedicó a Linares Rivas, cuyo busto luce en su base, junto con placas con datos meteorológicos y geográficos |
| 7,6 millones de euros es el presupuesto de las obras de humanización que se están llevando a cabo en los Cantones, las más importantes del mandato |














