40 años sin Pucho Boedo, la voz que sigue conquistando desde el barrio de O Ventorrillo
Tal día como hoy fallecía el 'crooner' coruñés al que El Ideal Gallego, en colaboración con TVG, dedica el próximo 8 de febrero la gala 'Bícame Pucho'

Comentaba Nonito Pereira Revuelta en ‘Historias, histerias y anécdotas musicales de La Coruña’ que Pucho Boedo no era consciente de lo que representaba hasta que en sus últimos años empezó a recibir numerosas muestras de cariño, como aquel Festival Homenaje a Pucho Boedo que se le dedicó en el pabellón de Riazor en 1979 cuando se supo que su estado de salud no era del todo propicio y que necesitaba un trasplante renal. O el tributo similar que se le dedicó en Londres posteriormente.
Hoy se cumplen 40 años de la marcha del ‘crooner’ coruñés, pero a pesar de haber pasado cuatro décadas, su voz y su legado todavía persisten en aquellos que lo escucharon, en los que siguieron sus pasos o en aquellos que evolucionaron su música. Muestra de ello es la gala que el próximo 8 de febrero (19.00 horas) organiza el Grupo Editorial El Ideal Gallego, en colaboración con Televisión de Galicia, en el Palacio de la Ópera bajo el título de ‘Bícame Pucho’ y cuyas invitaciones, gratuitas, se pueden descargar en la plataforma online Ataquilla.com.
El dolor como personalidad
Pucho Boedo nació en 1929 en lo que hoy es O Ventorrillo, barrio que ejemplifica a la perfección el mantenimiento de su legado. Y es que, año tras año, durante las fiestas se le rinde homenaje ante su estatua (no es el único monumento dedicado al cantante, que tiene otro en la Ciudad Vieja. Junto a Isabel Zendal, es la única personalidad que cuenta con dos reconocimientos de este calibre en la urbe). Además, el pasado otoño se finalizó un enorme mural para rendirle otro homenaje junto a dicha estatua, que se acabó justo para las fiestas del barrio.
Su padre y uno de sus hermanos fueron fusilados en el 36 y siempre se dijo que la música fue la vía de escape a un dolor que muchos consideran que fue uno de los aspectos que hizo aún más grande su poderosa voz.
Comenzó a cantar muy joven, en la década de los 40 en Radio Juventud. Los designios musicales lo llevaron a formar parte en varias ocasiones de Los Trovadores, de Los Satélites o de Los Tamara, grupo al que se unió en el 61 y al que dio voz durante tres lustros y con el que llegó a cantar en el Olympia de París.
Con Los Satélites no pasó mucho tiempo, pero suficiente para vivir un momento histórico como el de aquel viaje a Venezuela en 1951. Pucho Boedo se quedó un año contratado por una televisión del país. De allí se trajo aquel bolero llamado ‘Sahara’, de La Sonora Matancera, que incorporó en su regreso a Galicia al repertorio de Los Trovadores y que casi le ocasiona un enfrentamiento con Prudencio Romo.
Y es que en una actuación de Los Trovadores en Noia, Prudencio, poseedor de una de las primeras grabadoras de la comunidad, registró la canción y transcribió los arreglos. Pucho Boedo se enteró de esto y se enfadó. Acudió a una actuación de la orquesta de Romo con intención de recriminárselo, pero antes la escuchó y los hipotéticos reproches se convirtieron en felicitaciones.
La relación con Romo, precisamente, fue buena, ya que fue él uno de los fundadores de Los Tamara que acabaron incorporando a Boedo como voz. En el 15 aniversario de la muerte del ‘crooner’ de O Ventorrillo, El Ideal Gallego recogía unas palabras de Prudencio Romo: “Era un hombre excepcional”, aseguraba quien destacaba el carácter conciliador de Boedo. “Tras 20 años de relación, Pucho era la persona que siempre lograba mantener la paz en el grupo”, decía por aquel entonces.
“Tras 20 años de relación, Pucho era la persona que siempre lograba mantener la paz en el grupo”
Fue con Los Tamara cuando Pucho conoció también a Miguel Ríos, que en ocasiones cantaba algunos temas en los descansos de las actuaciones de los gallegos. El músico granadino aludía a la energía vital del crooner gallego definiéndolo como ‘atleta de la noche’. En 2006 visitaría A Coruña para cantar en otro homenaje a Boedo.
El 'rey' de la noche de Madrid
Fue con Los Trovadores con los que Pucho Boedo pasaría los inviernos en Madrid, actuando en las salas de fiestas de la capital española.
Allí se convirtió en el rey de la noche madrileña, tal y como atestiguaron reconocidos jugadores del Atlético de Madrid y del Real Madrid de la época como Amador, Amancio o Veloso, así como Pepe Domingo Castaño, que admiraba el poderío relacional que Pucho Boedo tenía por aquellas tierras capitalinas.
Fue precisamente Amador Cortés quien ejerció de salvador de Boedo cuando su éxito se truncó en 1976 por una enfermedad renal. El futbolista betanceiro se había retirado en Mallorca, donde tenía sus negocios. Como la sanidad allí estaba más desarrollada, llevó a Pucho Boedo para que se pudiera someterse a diálisis. Y fue allí donde compartió tiempo y espacio con otro futbolista gallego, Paco Buyo, con quien compartió tiempo en Mallorca, donde el portero brigantino había llegado, precisamente, de la mano de Amador.
Cariño y un riñón de vaca
Fue precisamente esta enfermedad la que permitió a Boedo notar el cariño que el público le tenía. Buena cuenta de ello da aquel Festival Homenaje a Pucho Boedo que sobrepasó las expectativas, con público llegado de toda Galicia para ver las actuaciones de Juan Pardo, Rocío Durcal o de sus excompañeros de Los Satélites y Los Tamara.
Volvió a Galicia en los 80 e inició carrera en solitario en el 82, cuando publicó su único disco, ‘Volvendo con Os Tamara’.
Su buen humor quedaba patente en el 83, cuando aludía a sus problemas renales y a ese ansiado trasplante: “Tomo el sol y siempre que puedo lo hago en traje de baño. Paseo con los amigos y estoy deseando que me llegue un riñón, aunque sea de vaca”. Pucho Boedo falleció finalmente el 26 de enero de 1986.











