Una pistola de aire comprimido desata una actuación policial con los GOES en el Agra do Orzán
Durante más de tres horas, se montó un cerco en torno al número 16 de Villa de Cee

La Policía Nacional cortó a mediodía de este sábado la calle Villa de Cee, en el Agra do Orzán, ante la noticia de que había un hombre de 50 años atrincherado con una pistola en su domicilio, con la que había disparado a la calle. La intervención terminó sobre las cuatro de la tarde, cuando el sospechoso que permanecía en el número 16 de Villa de Cee decidió entregarse a las autoridades.
Una vez en manos de las autoridades, el atrincherado se excusó alegando que estaba jugando con el arma. Por el momento, ni él ni su compañero de piso han sido detenidos. Sin embargo, continúan las investigaciones.
Todo empezó poco antes de la una de la tarde. Los dos sospechosos, ambos hombres de mediana edad, se asomaron a la ventana y dispararon contra uno de los edificios de enfrente, casi vacío. A pesar de que se trata de un arma de aire comprimido o 'airsoft' su potencia quedaba patente en el hecho de que dejó varios impactos en la fachada.
Intervención policial
Quizá no pensaron que habían hecho más que una chiquillada sin importancia, pero el ruido de los disparos alarmó a los vecinos, que creían que se trataba de un arma real, y que avisaron a las autoridades. Al lugar acudieron las primeras patrullas del 091 que aprehendieron a uno de ellos cuando aún estaba saliendo a la calle, ignorante de lo que había desatado. Eran las 13.20 horas.
El segundo, en cambio, iba a ser más complicado. Como las primeras informaciones hablaban de un arma de fuego y no de una simple pistola de balines, tuvieron que seguir el procedimiento. La Policía Nacional, asistida por la Policía Local, acordó toda la zona alrededor del cruce de la calle Comercio con Villa de Cee.
Una prueba de lo en serio que lo tomaban las autoridades es que el propio jefe provincial de la Policía Nacional, Carlos Gómez, acudió al lugar para supervisar lo ocurrido. Examinaron los disparos en la fachada, a la altura de un cuarto piso. Todo parecía apuntar a que de verdad el sospechoso tenía un arma.
El protocolo a seguir en casos con un un hombre armado y atrincherado incluye un negociador y la intervención de los GOES (Grupos Operativos Especiales de Seguridad de la Policía Nacional). Estos vinieron en un coche blanco, sin distintivos, a la espera de que llegara el momento de actuar. También había una ambulancia del 061, por si era necesaria.

Para la mayoría de los vecinos, el primer aviso no fueron los disparos, sino la aparición de la Policía. Una vecina de enfrente comenta que sí oyó los tiros. "No era una disputa, porque donde dispararon no vive nadie", confirmó. Sin embargo, señala que esos dos individuos son gente rara: "Yo venía de yoga y tuve miedo por mi gato, porque le podía alcanzar un disparo".
Poco antes de las tres de la tarde el equipo formado por cinco GOES se preparó para entrar en el cuarto piso en el que permanecía el hombre atrincherado. Mientras, la Policía obligaba a los vecinos que se asomaban con sus móviles, curiosos, a retirarse al interior de sus domicilios.
Unos minutos más tarde, llegaron más agentes del GOES, con un ariete para derribar la puerta y un escudo balístico. Por un momento, pareció que iban a actuar, pero la negociación surtió efecto. Así, tras casi tres horas, el hombre depuso el arma y se entregó a las autoridades.
Sin embargo, y a pesar del amplio dispositivo, no se detuvo a ninguno de los dos. Quizá sea posible achacarles algún delito de imprudencia relacionada con la pistola de aire comprimido, pero nada que obligara a un arresto inmediato. De momento, la investigación continúa.










