
Los expertos ya apuntaban a que el traslado del metrosidero del Cantón Grande a un espacio más cercano al Obelisco iba a resultar problemática. Y el tiempo les ha dado la razón. El árbol ha empezado a dar señales de que no le ha sentado bien el movimiento, con hojas en las ramas superiores que están tomando una coloración amarillenta.
Hace una semana los técnicos empezaron a abrir junto a sus ráices una serie de agujeros para ayudar a drenar todas las lluvias caídas estos días. Este viernes, los jardineros han instalado una suerte de 'mantas' para seguir luchando contra la excesiva hidratación que puede hacer mella en el metrosidero.
Con estas lonas plásticas se busca que las raíces no se encharquen después de las intensas precipitaciones de este invierno, que este viernes incluso cayeron en forma de granizo.












