El incendio de Pérez Cepeda: dos coches calcinados y 20 afectados
Los extractores de aire continúan a toda potencia para expulsar el humo acumulado

Todavía se encuentran funcionando a pleno rendimiento los extractores del garaje comunitario situado en el cruce de rey Abdullah con Pérez Cepeda. La alarma que comenzó a sonar diez minutos antes de las diez de la noche de ayer sigue haciéndolo, y el quinto y último nivel, donde ardieron dos coches, continúa precintado por Bomberos y Policía Local.
Es decir, que la tranquilidad todavía no ha vuelto a las tres comunidades de vecinos de la plaza de Ángel Ron Fraga, a la que pertenece dicho garaje. El fuego comenzó pasadas las nueve y media de la noche, y se declaró en nivel más profundo de los cinco que tiene el enorme garaje.
Inmediatamente, los extractores se pusieron a funcionar, e incluso saltaron las alarmas pero, como no es la primera vez que pasa, muchos no le dieron importancia. Fue un vecino que aparcaba el coche que se dio cuenta de que había humo en el aire y al comprobar que había un incendio, huyó, sin acordarse de poner el coche a salvo.
Otro vecino que bajó en ascensor para comprobar lo que ocurría, creyendo también que alguien había puesto en marcha los extractores sin causa justificada, se dio cuenta de que no era así justo después de que alguien llamara al ascensor, y pasó unos minutos angustiosos antes de ponerse fuera de peligro.
Con el garaje llenándose de humo, los residentes de la plaza comenzaron a salir al exterior, mientras al lugar acudían tres dotaciones de Bomberos. La Policía Nacional y la Local cerraron el cruce al tráfico.
Las labores de extinción resultaron problemáticas porque un incendio en un garaje grande y profundo es una de las actuaciones más peligrosas a las que pueden enfrentarse los Bomberos. Deben enfrentarse a una atmósfera irrespirable, y por si fuera poco, sin visibilidad. El humo salía por los respiradores alarmando al público, que ignoraba si su coche había resultado dañado.
En el lado positivo, se trata de un garaje nuevo, que cumplía con todas las normativa. INcluso había un extintor y un boca de incendio justo frente a los coches calcinados.
Aunque tenían equipos de respiración autónomos, fue necesario recurrir a planos del edificio para encontrar la manera de atacar el fuego. Una vez que descubrieron que los coches quemados se encontraban en el último nivel, bajaron por una escalera situada en la plaza de Ángel Ron y lo sofocaron. Las llamas habían calcinado dos vehículos y dañado un tercero. AUnque hay 20 coches afectados más










