La última casa pequeña en mal estado de A Gaiteira será demolida
La Junta de Gobierno local concederá hoy una licencia para construir en su lugar cinco viviendas

El paso del tiempo puede reflejarse en personas, negocios, edificios o incluso una calle entera. Algo tan priori permanente como una casa permite observar, en el presente, la apariencia del pasado. Un buen ejemplo de ello es la calle de A Gaiteira. Lo que en la actualidad es una calle peatonal, llena de negocios hosteleros y comerciales, fue, en su día, un humilde barrio de pescadores, de edificios de muy escasa altura, a menudo de un solo piso.
A día de hoy, solo queda un pequeño inmueble como testimonio de esa época, el número 52. Pero no por mucho tiempo. La Concejalía de Urbanismo aprobará hoy, en Junta de Gobierno local, la demolición de este pequeño edificio de un solo piso, que fue construido en 1950 y cuyo estado actual no es óptimo. La licencia que se concederá este martes para actuar en este inmueble, situado al lado de la Inspección Provincial de Trabajo y Seguridad Social, es de demolición. Pero a esta le acompañará otra licencia para construir un edificio de cinco viviendas, con una inversión prevista de 467.000 euros.
En 1950, cuando el edificio fue levantado, A Gaiteira se encontraba en la periferia de la ciudad y, desde luego, no se habían construido los grandes rascacielos que hoy dominan el ‘skyline’ coruñés. Con un total de 156 metros cuadrados de parcela, según datos del Catastro, el número 52 tiene una planta, ascensor, trastero y una vivienda. En el bajo, junto al portal, existe un local comercial sin actividad en la actualidad. Así, la nueva construcción multiplicará por cinco las estancias.
Zona de interés
Lo cierto es que la zona de A Gaiteira ha sufrido en los últimos años todo un cambio urbanístico, lo que se podría calificar como ‘boom’. Con solo dar un paseo por la vía se pueden ver nuevas edificaciones con todo tipo de modernidades. Y es que la proximidad de grandes superficies comerciales, los fáciles accesos y la gran cantidad de servicios ha despertado el interés de las constructoras.
Sin ir más lejos, a escasos metros del número 52, hace unos años se levantó una urbanización de setenta viviendas, piscina climatizada, sala gourmet y jardín privado con canchas de pádel, zonas deportivas, pista de running y parque infantil. En el pasado este terreno había estado ya en manos de promotoras y, supuestamente, de algún banco debido al boom del ladrillo, pero antes fue un corralón de viviendas que se derribó en 2005.
En el año 2021 llegó a haber tres edificios nuevos ofertados para todo aquel que quisiese vivir en la zona. Y todo ello, claro, en menos de 150 metros. Las obras volverán ahora, por lo tanto, a una calle que acumuló oferta de viviendas nuevas y demanda por vivir en ellas a partes iguales.








