El Goya de Fernando Rey, un diseño diferente al ‘cabezón’ de hoy en día
En las tres primeras ediciones se entregaron unos galardones con tres veces más peso, una insignia y un proyector extraíble

El próximo 28 de febrero se otorgan los premios Goya, con una importante representación gallega entre los nominados. Ese día se entregarán en Barcelona los característicos bustos de Francisco de Goya que todos tenemos en la cabeza, pero en las primeras ediciones esta figura no era exactamente como es hoy en día.
Fueron solo tres ediciones las que contaron con un galardón diferente, pero da la casualidad de que uno de esos ‘cabezones’ especiales fue a parar a manos de un coruñés.
Empecemos por el principio. En el año 85, una reunión celebrada en el restaurante O Pazo de Madrid fraguó el nacimiento de la Academia de Cine. En apenas dos años, pusieron en marcha unos premios con los que reconocer a la industria. Buñuel o Lumiére se llegaron a barajar como denominaciones de estos reconocimientos, antes de llegar a la elección de Goya.
La primera edición de los premios se celebró en 1987 y se entregó una estatuilla diseñada por Miguel Ortiz Berrocal. Aparentemente, la figura era similar al busto actual, con un par de detalles que lo diferenciaban ostensiblemente del diseño de hoy en día. Por un lado, el Goya contaba con una insignia de los premios que se podía extraer y usar como pin. Por otro lado, el ‘cabezón’, fabricado en bronce, contaba con una cámara cinematográfica que sobresalía de lo alto de la coronilla del genio pintor, mostrando un curioso mapa de España, todo esto articulado con un pequeño motor instalado en el interior.

Solo se entregó en las ediciones de 1987, 1988 y 1989, antes de descartarla por varios motivos, entre ellos su elevado peso: más de 15 kilos.
Pedro Almodóvar (por ‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’), Verónica Forqué (por ‘El año de las luces’ y ‘Moros y cristianos’) o Fernando Fernán-Gómez (por ‘El viaje a ninguna parte’) son algunas de las personas que se llevaron alguna de estas curiosas y efímeras estatuillas de Goya.
Otra de las personas que se llevó uno de estos ‘cabezones’ a casa fue Fernando Rey, reconocido en 1989 como mejor actor protagonista por su papel en ‘Diario de invierno’, galardón que terminaba de encumbrar la carrera de un actor de talla internacional, que despegó con ‘Viridiana’ y que llegó a cobrar protagonismo en las oscarizadas ‘El discreto encanto de la burguesía’ o ‘French Connection’.
Las peculiaridades
La peculiaridad del Goya que obtuvo el intérprete coruñés era, además de la insignia (con la inscripción ‘Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España’), ese curioso proyector.
Un pequeño motor interno permitía elevar un proyector con la forma de un mapa de España con diversos engranajes, coronado por dos bobinas, al este y oeste de esta representación.
Una de las pegas de este modelo de estatuilla, además del mencionado peso, era la funcionalidad del mentado motor, que hizo que muchos, como el que se llevó Rey, dejaran de funcionar con el paso de los años, haciendo que el mapa no se pudiera volver a elevar, quedando escondido en el interior de la cabeza de Goya.
Nuevo diseño y ganadores
Desde el año 90, se optó por un nuevo diseño, obra del escultor José Luis Fernández. Ya no tiene mecanismos internos y ya no es necesario un buen brazo para levantar el Goya, porque ahora pesa solo tres kilos, cinco veces menos que el original.
Este ‘renovado’ galardón viajó unas cuantas veces hasta A Coruña. Y es que fueron varios los vecinos herculinos que ganaron un Goya desde que lo hiciera Fernando Rey en 1989. Ángel de la Cruz, por ejemplo, ganó varios gracias a ‘El bosque animado’, ‘El sueño de una noche de San Juan’ o ‘Arrugas’. Rafael Solórzano también se llevó varios gracias a ‘800 balas’ y ‘Frágiles’.
Son más los que lo han ganado, como Mara Collazo o Alberto Vázquez, repitiendo este último en cuatro ocasiones y optando este año al quinto.












