
Uno de los grandes proyectos del Gobierno local de A Coruña se refiere a poner en el centro de la movilidad al peatón y dejar un poco a un lado los vehículos a motor. En él, uno de los principales capítulos lo conforma la denominada "ronda peatonal", con la que quiere conectar los parques de San Diego el del Observatorio, a través de calles como Ramón Cabanillas, Alcalde Marchesi o la Sagrada Familia.
Fue precisamente Alcalde Marchesi una de esas vías con las que se ejemplificó la peatonalización. Si durante la crisis del covid, esta calle, junto con Primavera, fue de las primeras que se hicieron plenamente peatonales para que los viandantes pudiesen pasear manteniendo la distancia de seguridad, tras la pandemia, Alcalde Marchesi terminó de configurarse como espacio para peatones, primero con el corte al tráfico de vehículos y después, con su humanización.
Sin embargo, aquella calle en la que se experimentó con una peculiar fórmula de urbanismo que pretendía dar mayor calidez a la zona, se ha degradado en un espacio de tres años.
El habitual hormigón con el que se suelen cubrir las calles peatonales, se mitigó en Alcalde Marchesi con zonas de tonos verdes para pintar el pavimento, además de elementos como bancos en forma de cantos rodados y árboles. "Nace una zona trending topic en la ciudad de A Coruña, Alcalde Marchesi, una calle de diseño, con diferentes tonos verdes en el pavimento, elementos de mobiliario urbano creando una gran plaza lineal para la convivencia de las personas, una obra urbanística que general gran expectación. El objetivo es dar vitalidad y viveza a una calle oscura, llena de coches", señalaba el Ayuntamiento en su memoria presentada en la Semana Europea de la Movilidad de 2023.
Porque además de los suelos de colores, se instalaron zonas de juegos, como mesas de piedra para el ajedrez o pintados, como dianas, mapas del mundo o tablas de multiplicar.
"La idea estaba muy bien, pero el resultado... No pedimos que quede como la calle Compostela, pero sí, por ejemplo, como lo que hicieron ahí atrás, en Río Monelos", explica un vecino de la zona, que lleva 50 años viviendo en Alcalde Marchesi.
Residentes como él han visto como el paso del tiempo, y la mano de los vándalos, ha ido degradando la calle, levantando ese pavimento de colores e incluso rompiendo juegos como el ajedrez de piedra. "Han gastado más dinero en ir arreglando los desperfectos, que en la obra", explica.
Otros vecinos de la zona coinciden con él en que "desde el primer día" ya se vieron zonas "que se habían levantado". "Cada vez que la arreglan, se vuelve a romper. Se ve el deterioro desde el primer momento", explican.
"Deberían facer as cousas ben e que duraran máis. Fan as cousas, desfán, non sei si para gastar ou para que", comenta otra residente que, sin embargo, quedó muy contenta con la rehabilitación: "A rúa é moi bonita desde que a arreglaron". De la opinión contraria es una de sus amigas, que asegura que ya nunca le gustó el resultado.
"Gústame que sexa peatonal, pero non con estas cousas. As árbores, aínda, que lle dan vida... Pero non, non me gustou como quedou. E a miña filla tamén di, unha rúa tan boa cara Catro Camiños, e fatal", asegura.
Otros vecinos también se muestran de acuerdo en la mejora que ha supuesto la peatonalización, pero consideran que el resultado estético "no es nada del otro mundo": "Estas pinturas así yo no lo veo funcional ni muy bonito".
Una de las principales quejas, además, es la falta de iluminación, que deja el paso entre Ramón y Cajal y Cuatro Caminos muy oscuro de noche, incrementando la sensación de inseguridad y que se produzcan conflictos y asaltos. "Muchos vecinos han tenido que poner rejas en los portales para que no se colase la gente allí a dormir o hacer cualquier cosa", denuncian.














