Carlos Saavedra, el hombre que convirtió un sueño en un éxito como Trison
El fundador y presidente asegura que nunca ha montado empresas "con afán de ganar dinero", sino porque le "gusta"

Trison, empresa especializada en sistemas audiovisuales como pantallas, sonido y tecnología interactiva, nació oficialmente en 1999. Su historia no se puede entender sin un nombre clave, el de Carlos Saavedra, fundador y actual presidente.
En un repaso a su trayectoria profesional con El Ideal Gallego, asegura que ha impulsado la creación de 25 empresas de toda índole (desde tiendas de moda, alimentación a la instalación de televisores en hospitales privados).
Saavedra es un emprendedor nato. Se define como una persona “muy inquieta” y no se considera un “empresario al uso”. “Yo nunca monté empresas con afán de ganar dinero, lo hago porque me gusta”, afirma.
A principios de la década de 1970 fundó compañías textiles como Metamorfosis o Rodeo Jean, que estuvieron ubicadas en la calle Huertas y en Santa Catalina, en A Coruña. Bromea con el hecho de que ya tenía una tienda de ropa antes incluso de que Amancio Ortega abriese al público su primer Zara (lo hizo en 1975).
Del ocio a Trison
Una de estas experiencias profesionales, que Carlos Saaavedra llevó a cabo junto a su hermano, José Luis, fue la conocida discoteca Pirámide, ubicada en la calle Juan Flórez.
Relata que con el tema del “ruido de locales”, lo cual suele generar problemas con los vecinos, se enteró que había un equipo en Estados Unidos, vinculado a la liga de baloncesto NBA, que servía para medir el ruido que generan los aplausos, un sonocontrol. Lo importó a A Coruña para este local de ocio nocturno.

Después puso en marcha un taller de altavoces con un socio de A Estrada, que fue la semilla de la que germinó Trison, un gigante con sede en el área metropolitana coruñesa. De hecho, el origen del nombre está en que al principio iban a ser tres socios: “Tri sons”, señala.
El fundador de la compañía destaca que con este proyecto encontró “un punto que siempre” quiso tener. “Aquí encontré satisfacción, el contacto con la gente, estar en contacto con el mundo de la tecnología y poder viajar por el mundo”, relata Saavedra.









