
El cirujano coruñés Diego González Rivas ha vivido estos días un momento muy especial durante su estancia profesional en China, donde ha recibido un regalo que no ha dejado a nadie indiferente por su originalidad y su carga artística.
Se trata de una escultura realizada íntegramente en cartón, una obra de arte hecha a mano que esconde un sorprendente efecto visual. A simple vista, la pieza proyecta en la sombra el nombre y los apellidos del cirujano, pero al girarla, la sombra se transforma y revela con precisión el rostro de González Rivas, un juego de luces y volúmenes que ha causado admiración por su complejidad y belleza.
El propio médico compartió el momento en sus redes sociales, destacando el enorme trabajo que hay detrás de la pieza. “Recibo un increíble regalo que tiene un efecto sorprendente. Detrás hay muchas horas de dedicación para conseguir esta obra de arte hecha a mano”, señaló, agradeciendo el esfuerzo y el talento invertidos en la creación.
La escultura, elaborada a partir de múltiples capas de cartón cuidadosamente talladas, es el resultado de muchísimas horas de trabajo artesanal, y simboliza el reconocimiento y la admiración que despierta la trayectoria profesional del cirujano.









