Las benditas mascotas de A Coruña: la Orden Tercera acoge la misa más desobediente
Perros, gatos y conejos acuden al templo para celebrar la festividad de San Antonio Abad

El amor incondicional por las mascotas es algo que algunos no entienden, pero muchos sienten. Como cada año, los compañeros de vida de muchos fieles coruñeses llenaron la Venerable Orden Tercera para recibir la bendición del párroco. El motivo: celebrar la festividad de San Antonio Abad, patrón de los animales.
Puede que para los perros, gatos y conejos que ocupaban la iglesia el hecho de ser salpicados con agua bendita no suponga nada más que una molestia incomprensible, pero para sus dueños esta acción les aporta tranquilidad, protección e ilusión.
Como si fuese una reunión en el parque, decenas de perros –sin duda los animales mayoritarios en la misa, y de todas las edades–, ocupaban asientos en el templo. Otros, el pasillo, y otros tantos tuvieron que esperar fuera a que el párroco saliese a bendecirlos. Lloros, ladridos, juegos y chucherías fueron la tónica general. Pero esta tierna celebración despertaba sonrisas en todos los asistentes de la que se podría tildar como la misa más desobediente: cuando el cura pedía ponerse de pie, los perros se sentaban; cuando instaba a sentarse, estos se levantaban. Y, por supuesto, las respuestas a cualquier frase no eran un “amén”, sino un “guau”.
“Ya es nuestro tercer año. Es nuestro amor incondicional y venimos para que San Antonio le proteja”, dijo Nieves, dueña de Elliot, un carlino de nueve años sentado en segunda fila. Lili, una yorkshire de ocho años en brazos de Mari Carmen, acudió por primera vez. “Ya venía antes con otra perrita que tuve, así que es ya una tradición”, señaló su dueña, mientras posaba con su mascota para una foto. De hecho, muchos de los asistentes querían retratar el momento, por lo que, con sus perros en brazos, pedían a otros dueños que les fotografiasen.
A las 20.30 horas, cuando el cura comenzó a bendecir a los animales, salpicó incluso a alguna persona: “Para que seamos tan buenos y fieles como ellos”. Y viendo la gran asistencia a la misa, razón no le falta.











