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A Coruña

Cuando una enfermedad crónica es sinónimo de depresión: "Se te acaban los sueños"

Tres pacientes muestran en A Coruña la realidad que esconden patologías como el parkinson, la esclerosis múltiple o la fibromialgia, dolencias en las que más de un 70% padece este trastorno mental 

Patricia Rodríguez, en la sede de Acem,Roberto De la Noval, en el Barrio de las Flores, Ana María Rodríguez,en el parque de Eirís.jpg
Patricia Rodríguez, Roberto De la Noval y Ana María Rodríguez
Cedida / Germán Barreiros / Quintana
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Cuando el dolor se vuelve rutina y una palabra paraliza tu vida, el impacto no sólo se siente en el cuerpo. Detrás de cada diagnóstico de una enfermedad crónica o degenerativa, hay una persona que pierde su independencia y tiene que reaprender a vivir, sin saber cómo será el día siguiente, sin poder hacer planes, trabajar o, simplemente, seguir su rutina de siempre. Y es ahí cuando aparece un acompañante silencioso e indeseado que complica el camino. Depresión, ansiedad, miedo, estrés o angustia pasan a formar parte del día a día de pacientes como Patricia Rodríguez, Roberto De la Noval o Ana María Rodríguez. Con motivo del Día Mundial de la Depresión, celebrado este martes, comparten su historia con El Ideal Gallego.

“A mí se me paró la vida”, cuenta Patricia Rodríguez. A sus 42 años y tras pensar que se trataba de una hernia, le diagnosticaron esclerosis múltiple. “Yo tuve un cáncer de piel benigno, después uno maligno y ahora esto. Y pensaba: ¿pero para qué quiero estar aquí? Es muy difícil pasar de ser autosuficiente a no poder hacer nada”, confiesa.

También a Roberto De la Noval se le “cayó el mundo” encima cuando le dijeron que tenía parkinson. Él no sabía ni lo que era y cuanto más leía en internet, más se asustaba. “Cuando recibes ese diagnóstico, se te acaban los sueños. El presente pasa a ser incierto porque no sabes cómo vas a amanecer. Hay días que te levantas bien y otros no puedes caminar ni dos pasos”, cuenta el cubano de 66 años.

Sin embargo, para Ana María Rodríguez fue casi un alivio saber que padecía fibromialgia. Después de años y años de luchar contra médicos que no la creían, encontrarse con una que confirmase que, efectivamente, padecía una enfermedad crónica fue casi un consuelo. Pero ese largo camino hizo mella.

“El presente pasa a ser incierto porque no sabes cómo vas a amanecer. Hay días que te levantas bien y otros no puedes caminar ni dos pasos”Roberto De la Noval

Y es que en torno al 70% de los pacientes con enfermedades crónicas experimenta síntomas depresivos, según un estudio estatal elaborado por la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP), en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y con el apoyo de la Fundación ONCE.

Siempre te preguntan qué vino antes, si la depresión o la ansiedad. Yo no lo sé, pero eso te lo generan tantos años de lucha, de preguntarse ‘qué me pasa’, de que no te crean... Genera mucha impotencia. La gente cuando entra en el grupo lo primero que dice es: ‘Dios mío, alguien que me entiende”, cuenta la presidenta de la asociación Fibro Visibles.

Un foco de esperanza

Llegar a este tipo de asociaciones es, para estos pacientes, como respirar. Allí encuentran ayuda profesional de todo tipo, pero, sobre todo, personas que les comprenden. Amigos o compañeros que entienden a la perfección por lo que están pasando, ya que el camino puede ser muy solitario. Es el caso de Patricia, que vive sola con su perra Versace: “Mi hija y mi hermana están pendientes de mí, pero no puedo depender de una persona que tiene su vida, su trabajo...”.

Roberto De la Noval sabe bien lo que es eso, pues se tuvo que mudar de Cuba a marchas forzadas. Tras seis meses sin conseguir sus pastillas y más de un año sin poder ver al neurólogo, decidió abandonar su país. Pero allí no solo dejó sus raíces, sino también a su esposa. “Tuve que renunciar a la relación porque yo aquí no tengo ayuda ni un salario. Dependo de que mis hijas me mantengan”, lamenta.

Perder su independencia fue de las partes más duras tanto para Patricia como para Roberto, pero a ambos les ayudaron sus asociaciones. A Patricia, la Asociación Coruñesa de Esclerosis Múltiple (Acem), y a Roberto, la Asociación Parkinson Galicia-Coruña. “Tener un entorno que te comprenda es el 50% de la enfermedad”, asegura la presidenta de Fibro Visibles.

Y estos lugares, que Roberto define como un “punto de luz” y donde Patricia puede estar “tranquila”, ayudan a sobrellevar una carga muy pesada y a veces invisible. “Para mí, ha significado mucho más de lo que yo pensaba. Aquí he encontrado una familia”, celebra el cubano. 

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