El subidón del popper en la noche de A Coruña
Los adolescentes y los más jóvenes lo han convertido en su droga recreativa de referencia

Existe en las pistas de baile, los pubs e incluso las verbenas a plena luz del día un olor que a muchos les empieza a resultar familiar, por más que se trate de un profundo edor a químicos, como si alguien hubiese regado la fiesta de lejía o acetona. Nada más lejos de la realidad, es la prueba olfativa de que alguien, no demasiado lejos, está consumiendo popper, la droga que más crece entre adolescentes y jóvenes.
Se trata de un pequeño frasco de nitritos varios y químicos, que se inhala directamente por las fosas nasales y genera una muy efímera sensación de euforia. Algunos han llegado a compararla con la duración de un TikTok. Sin embargo, como dirían los más modernos, a muchos les 'renta'. Es una cuestión de precio (no más de 20 euros) y de un limbo legal en la normativa europea, además de estar menos estigmatizado socialmente. “Es evidente que entre los adolescentes cada vez su consume más; se puede detectar por el olor, por las pupilas o directamente lo ves consumir”, dice un empresario de la noche. Por su parte, el responsable de un bar de la zona de Orillamar, con un target más veterano, no es ajeno a ello: “Se nota muchísimo entre la chavalada, es lo que usan ahora para divertirse”.
Por su parte, un controlador de seguridad asegura que no es sencillo de vigilar o penar: “Lo sacan dos segundos, no se ve, y lo vuelven a guardar. Tampoco es que nadie se corte, porque en las verbenas de verano los amigos de mi hijo, que tiene 18 años, andan todos a lo mismo en pleno concierto”.

























