La impresionante sorpresa en el retorno de un templo de las tapas en A Coruña
Los clientes de toda la vida mostraron su satisfacción, y también se quedaron 'pasmados' por lo que se encontraron

“¡Pepe!, ¿qué haces ahí? ¡Pasa para casa!”. Es la expresión de sorpresa y alegría al mismo tiempo de un cliente de toda la vida del Puerta del Sol al presenciar lo que parecía una aparición sobrenatural. Nada más lejos de la realidad. El que durante más de tres décadas fue propietario y cara visible de uno de los locales de tapas más celebrados del centro de A Coruña no se ha ido del todo y sigue al pie del cañón para asesorar, ayudar e integrar a la nueva gerencia.
El primer día del nuevo ciclo es en toda regla un punto y seguido. Ver a Pepe Rodríguez sirviendo, recogiendo y limpiando mesas es como si el tiempo se hubiera detenido desde aquel 20 de diciembre en el que muchos coruñeses de toda la vida perdieron a su hostelero favorito por jubilación. Este impasse en su bien ganado retiro no se debe a que no se sintiera cómodo con demasiado tiempo libre, sino a un compromiso adquirido con la propiedad entrante para ayudarles, asesorarles y guiarles en sus primeros días al frente. También para integrarlos en una comunidad en la que Rodríguez fue ejerciendo de cicerone poco a poco.
Así es
Si uno de esos habituales llegase al Puerta del Sol con los ojos tapados y realizase una degustación de lo que se sirvió, por ejemplo, en la reinauguración, seguramente respiraría aliviado. La diferencia es exactamente ninguna respecto a lo que se ofreció en las últimas tres décadas: mismas raciones, mismos precios, mismas tapas e idéntico sabor. La clave de todo es que entre fogones sigue estando Mercedes Gómez, de cuyo saber hacer entre fogones salen las milanesas, tortillas, ensaladillas o hígados encebollados que se han convertido en uno de los reclamos del centro de A Coruña.
Por otra parte, la decoración también se mantiene idéntica. Salvo unas pequeñas luces decorativas en el mostrador, el resto está donde lo dejó Pepe justo antes de las navidades. Entre las opiniones de quienes tenían la fecha de reapertura anotado para pasar examen está la de Carlos, quien durante los últimos cinco años se había acostumbrado a las tapas low cost, pero a tope de sabor. “Son las mismas; mientras esté esta cocinera no hay nada que temer”, afirma. Por su parte, Manolo, quien se confiesa todo un aficionado al sabor Puerta del Sol, también da una nota alta a la decisión de la nueva propiedad de tocar lo mínimo posible. “Mentres non toquen nada, ben feito está”, apunta.
La propiedad
Yoel Mejía y su esposa, Merlin de la Rosa, tienen tablas en el oficio. Sin embargo, la responsabilidad de tomar la alternativa en el centro de la ciudad pone nervioso a cualquiera. Durante las primeras horas de servicio, buscaron y atendieron a todo cuanto Pepe Rodríguez se podría haber olvidado de contarles o recomendarles.
Ni siquiera se han deshecho de la pizarra del fondo de la barra en la que los clientes pueden consultar la carta de tapas. A medida que se van agotando, el local las borra. Y es que hay cosas que es mejor no tocar.












