
"Fue una excelente idea de la popular Liga de Amigos, por la cual merece esta simpática sociedad un aplauso, la de simular la llegada de los Reyes Magos a la Coruña. El público la recibió muy bien, y chicos y grandes gozaron lo indecible con la presencia en las calles de los monarcas bíblicos".
Así resumía el periódico El Noroeste la celebración por primera vez en A Coruña de una Cabalgata de Reyes, una celebración que en la actualidad parece adosada al calendario, pero que en realidad no tiene tantos años. En concreto, de hecho, en este 2026 cumplirá los 117.
Porque la primera Cabalgata de Reyes se celebró en A Coruña el 5 de enero de 1909, de la mano de la Liga de Amigos, la asociación que a principios del siglo XX dinamizó la vida cultural y recreativa en la ciudad, en colaboración con el Ayuntamiento. De su mano, los coruñeses pudieron disfrutar de actividades como la Batalla de Flores, espectáculos pirotécnicos o, incluso, un festival de aviación.
En 1908 se plantearon traer a la ciudad una tradición que en España se había iniciado en la localidad alicantina de Alcoy, documentada desde 1866, y que todavía no se había visto en Galicia. La Liga de Amigos la iba a hacer realidad.
En El Noroeste del 25 de diciembre de 1908 se anunció la celebración, por primera vez, de esa cabalgata, que tendría lugar en la víspera de la jornada de los Reyes Magos. "La entrada de los Reyes Magos en esta capital constituirá este año una nota de simpática popularidad, pues la Liga de Amigos, en su deseo de implicar aquí una costumbre que en otras capitales de mayor importancia tiene general aceptación, dispónese a recibir dignamente a los populares Melchor, Gaspar y Baltasar organizando para ello una comitiva que recorrerá varias calles", explicaba la noticia.
En la cabalgata coruñesa los "legendarios personajes regios" iban a llevar también los regalos que tocaría repartir en la noche del 5 de enero por los domicilios de la ciudad, de manera que la Liga de Amigos instaba a que se les enviasen "hasta las ocho de la tarde del 3 de enero entrante, los correspondientes paquetes que irán convenientemente lacrados, ostentando el nombre del niño que ha de recibir el regalo, y la calle, el número de la casa y el piso en que vive".
Finalmente llegó el 5 de enero y la comitiva organizada por la Liga de Amigos inició desde el instituto Eusebio da Guarda su cabalgata -el mismo lugar que meses después se utilizaría para poner en marcha el desfile de los festejos de María Pita-, por unas calles que, curiosamente, recuerdan también mucho al actual recorrido del desfile de los Reyes: "Juana de Vega, Compostela, Feijóo, plaza de Orense, Sánchez Bregua, plaza de Mina, Cantones, Real, Riego de Agua, Fama, Montoto, Santiago, Tabernas, Parrote, Santiago, plaza de Azcárraga, Damas, Ángeles, Montoto, Fama, Riego de Agua, Bailén, Barrera y San Andrés".


"El público la recibió muy bien, y chicos y grandes gozaron lo indecible con la presencia en las calles de los monarcas bíblicos", rezaba la crónica de la jornada elaborada por los periodistas de El Noroeste.
La comitiva, además de por Melchor, Gaspar y Baltasar, estaba compuesta por cuatro jinetes "vestidos a la romana", una carroza enorme con los juguetes, unos escuderos ayudantes de los Reyes, otra carroza artística obra del pintor Enrique Saborit (que simbolizaba la estrella de Oriente iluminada por una bombilla eléctrica), junto a unas niñas con grandes alas de plumas que representaban angelotes. Alrededor de esta carroza iban algunos soldados romanos y, a seguir, montados "en briosos corceles" seguían a la estrella Melchor, Gaspar y Baltasar, con una escolta de soldados de época a caballo. El cortejo lo cerraba la música del regimiento de Isabel la Católica. La cabalgata estuvo iluminada, además, por antorchas y bengalas, "dándole un efecto fantástico".
La Liga de Amigos reutilizó en la cabalgata coruñesa los trajes que en 1906 habían formado parte de una fiesta romana organizada en agosto.
La crónica de El Noroeste también destaca el éxito de público de esta primera Cabalgata de Reyes de A Coruña, ya que desde las primeras horas de la noche las calles por las que pasó se llenaron "de una muchedumbre". También tuvo gran éxito la iniciativa de llevar los regalos casa por casa: "En las casas favorecidas por la visita de los monarcas hubo el consiguiente jaleo de la gente menuda, que este año vio convertidos en realidad sus sueños de otras noches".

Millares de juguetes que repartieron junto con las chucherías que lanzaron a la multitud desde el desfile, mientras los comercios permanecían abiertos hasta la madrugada por si algún rey necesitaba una compra de última hora.
Lo que parece que no llegó tanto a los corazones de los coruñeses fue el fin de fiesta, protagonizado por los instrumentos musicales: "A última hora un grupo de orfeonistas recorre la población cantando al compás de panderos, platillos y otros instrumentos de ruido, un pisto manchego imposible de digerir".











