Vázquez vuelve 25 años después al Millennium: “Quería algo que quedase para siempre”
El alcalde más longevo revela que solo puso una condición a los autores del monumento, Porto y Desmonts: que fuese más bajo que la Torre de Hércules

“Quería algo que quedase para siempre, que tuviera permanencia y creo que se consiguió. Hoy es un monumento muy visitado. Soy muy de ir en taxis y los taxistas me dicen que traen a mucha gente aquí”, reflexiona Francisco Vázquez delante del Obelisco Millennium. Ayer, 30 de diciembre de 2025, se cumplieron 25 años de su inauguración oficial, celebrada la víspera de que el obelisco se iluminara por primera vez en la Nochevieja de 2000.
La idea original tiene que ver con las antípodas. “Lo que salía siempre en la tele con motivo del Año Nuevo eran los fuegos artificiales de Sídney. Me andaba en la cabeza esa imagen y pensaba: ‘Todo va a quedar en sesiones de fuegos artificiales’. Y me dije: ‘Nosotros vamos a hacer algo que marque una fecha tan importante como es ya no solo la del cambio de siglo sino el cambio de milenio’. Tenemos que hacer algo que quede el recuerdo, que quede la imagen de una ciudad viva, en progreso, ilusionada, como era aquella Coruña de los años 90. Por consiguiente, vamos a hacer un monumento permanente, y qué mejor monumento que continuar el inicio de la ciudad, que es la Torre de Hércules”.
La ubicación era fundamental. “Lo que planteo con el Millennium es algo que cierre la bahía, frente a la Torre. La ciudad empezó en piedra, con las murallas, pero la ciudad nueva, la del XIX, la de la Pardo Bazán, la Marineda de las galerías, es la ciudad de cristal. Y decidimos hacer un Obelisco de cristal”. Yo entendía que este monumento “venía a completar una etapa de la historia de la ciudad, y por eso quise poner yo la placa con la definición del coruñesismo”, añade.
"Tenemos que hacer algo que quede el recuerdo, que quede la imagen de una ciudad viva, en progreso, ilusionada, como era aquella Coruña de los años 90"
Una vez que el concepto y el lugar estaban claros, entró en escena el artista coruñés Gerardo Porto, diseñador artístico del monumento. “Era muy imaginativo, y nos dice: ‘Yo me comprometo a conseguir el material’. Vivía en Holanda y allí había una fábrica muy importante que lo podía hacer. Es un cristal que se llama cristal de granito”. Porto “hizo un boceto muy bonito” y “cogió muy bien la idea, reproduciendo imágenes de nuestra historia, de los personajes más importantes de nuestra historia”. Con él colaboró el arquitecto municipal Antonio Desmonts.
Una fecha tope
Se pusieron dos condiciones. Una a Porto y a Desmonts: “Que el Millennium fuese más bajo que la Torre de Hércules. La torre tiene cerca de 60 metros y esto no llega a 50”. La segunda fue a la empresa cristalera holandesa: “Si no podemos inaugurar esto el 31 de diciembre, nosotros no pagamos un duro”, recuerda Vázquez.
El tiempo da poso, y los coruñeses, que empezaron llamándolo “el pirulí”, se refieren ya ahora como Millennium a este obelisco. “Es un monumento muy bonito, la pena es que el cristal ha tenido cierto deterioro, y los años que estuvo sin luz”, lamenta Vázquez, que no entra al trapo cuando se alude al actual deterioro de los cristales (que incluye algún grafiti), la barandilla llena de candados y la conversión de la zona inferior en un refugio de sintecho. Ahí abajo “iba a ir un restaurante-cafetería y nos lo fastidió Costas”. “Fue una cosa incomprensible. Habría quedado precioso, bajo el Millennium y con vistas a la Torre”.
En el proyecto del monumento había también “una voluntad de dignificación de los barrios”. “La primera plaza en granito que hago como alcalde es la plaza Pablo Iglesias en el Castrillón. Y se hace con materiales nobles y dignificando el lugar. Esta, la del Millennium, era antes una zona muy deprimida, y fue recuperando, con obras como esta y el paseo marítimo. El paseo tiene también la característica de que es también una avenida de circunvalación, que le da salida a Monte Alto, a Ciudad Vieja, a Adormideras, a la zona de las casas de Franco, a estas casas…”, detalla el que fue alcalde de la ciudad durante 23 años. “Esto además tira del Paseo Marítimo, y tira del tranvía, que tenía que morir aquí mismo, pero nunca pasó de las Esclavas. De aquí cogía la ronda de Outeiro y ya se iba a la estación de Santiago”, rememora con precisión.
En efecto, el monumento está integrado en un paseo marítimo que se fue haciendo por tramos y de un modo imaginativo. “Esta parte quien me ayudó fue Touriño, que era el director general de Carreteras. Me dijo: ‘Yo no tengo dinero para un paseo marítimo’. Y yo le contesté: ‘¿Por qué no le llamamos carretera de circunvalación?’ ¡Tras! Y la hacemos”, revela Vázquez. “Y el tramo del final, que es del Portiño, se lo saco a Matas, el que fue ministro del PP, que era de Medio Ambiente. No es ni paseo marítimo ni carretera de circunvalación: es ampliación del acceso al mirador de monte de San Pedro”.
Tiene grabado el día de la inauguración. “Había 3.000 personas”. Cuenta la leyenda que en las grandes puestas de largo coruñesas llueve. No fue el caso. “Llovió todos los días anteriores. Pero yo prometí en la radio que justo ese no pasaría. Y así fue. A los pocos días voy a la Librería Arenas y me para una señora: ‘¿Alcalde, juega a El Niño? Es que si me dijera el número se lo agradecería. Porque usted es adivino: sabe cuándo llueve y cuándo no’”.
La lluvia y el viento han deteriorado la placa que recoge la definición de coruñesismo que Vázquez quiso dejar para la historia. Así reza: “Recogiendo con honor el legado de la libertad, tolerancia y progresismo de nuestros antepasados, virtudes que definiendo su convivencia, han hecho grande a nuestra querida ciudad. Los coruñeses de hoy, frente a la Torre de Hércules, cuna y origen de La Coruña, erigimos este obelisco como símbolo de homenaje a nuestra historia y también como compromiso para las futuras generaciones de seguir dedicando nuestros esfuerzos y trabajos en la consecución del progreso armónico y desarrollo solidario de nuestra comunidad”.

“Completé el recuerdo del cambio de milenio -añade- plantando el metrosidero en los Cantones. Era una manera de fijar el metrosidero como el árbol de la ciudad. El árbol más antiguo de Coruña es el metrosidero que está en el cuartel de la policía. Entendí que de alguna manera la imagen de ese árbol podía convertirse en una imagen de la ciudad. Y con el cambio de milenio se me ocurrió completar la imagen de la nueva Torre de Hércules, que es el obelisco del Millenium, plantando en el cuarto de estar de los coruñeses, donde está el otro obelisco, un metrosidero, que es un vástago del árbol que hay en la policía”, concluye el exalcalde.







