Más allá de María Casares y Colón: otras personalidades que dan nombre a espacios de A Coruña
Abelenda, Juanjo Gallo, Isabel Zendal o Fernando Rey dan nombre a múltiples lugares de la ciudad

Proponer a María Casares como opción para nombrar la futura estación intermodal de A Coruña ha reabierto un debate enquistado en parte de la sociedad coruñesa, sobre todo en el sector cultural. Parte del mismo lleva casi 20 años reclamando que la célebre intérprete preste su nombre al teatro Colón, aunque las instituciones, bien locales, bien provinciales, se hayan negado siempre a quitarle la denominación al recinto, aludiendo siempre a que no es necesario eliminar un nombre histórico como el del Colón habiendo otros espacios para homenajear a la actriz en la ciudad.
Y esto nos lleva a repasar algunos de los espacios que han servido para rendir homenaje o para recordar a diversas personalidades, ya fueran coruñeses, universales o personas que dejaron su huella en algún rincón de A Coruña.
Hay algunos obvios, como es el caso de Rosalía de Castro, que desde 1909 da nombre al teatro sito en Riego de Agua, que antaño se conocía como Nuevo, Principal o como Coliseo de San Jorge, por levantarse en la parcela en la que se situaba la antigua iglesia del mismo nombre. Pero quizá no tantas personas saben que el Rosalía guarda un recuerdo a otra persona. Dentro del teatro hay una sala dedicada a un “home bo e xeneroso”, un asiduo del recinto junto a su gran amigo, y también recientemente fallecido, Manuel Lourenzo. Xan López Eiriz da nombre a una de las salas polivalentes de un Rosalía que quiso rendir tributo de este modo a una de las personas que más frecuentaba las butacas de este céntrico teatro herculino.
Otro célebre actor, el internacional y multipremiado Fernando Rey, da nombre, además de a una calle, a una de las salas de proyecciones del Fórum Metropolitano, dejando la otra para homenajear a Marilyn Monroe. Un poco más lejos, la Filmoteca de Galicia rinde tributo a quien descubrió el cine a los coruñeses, el francés José Sellier, asentado en la urbe a finales del siglo XIX. Otra sala de proyecciones, la de la Domus, homenajea al célebre artista e inventor italiano Leonardo da Vinci.
Más allá del cine y del teatro
Pero, más allá del cine y del teatro, otros espacios recuerdan a diversos personajes, tanto que dejaran huella en la ciudad como ajenos a la misma.
El Aquarium Finisterrae es un homenaje en sí mismo. La sala Nautilus recuerda a Julio Verne; la sala Isabel Castelo, a la cantante de ópera y empresaria que apoyó este museo científico; la sala Humboldt, al naturalista y geógrafo de origen alemán; y el pasillo López Seoane, que hace lo propio con el naturalista gallego.
El diplomático y escritor Salvador de Madariaga presta su nombre a la sala de exposiciones sita en Durán Loriga, donde comparte espacio con el instituto de estudios coruñeses dedicado al geógrafo y humanista José Cornide y con la biblioteca que rinde tributo al matemático coruñés Juan Jacobo Durán Loriga. Muy cerca, justo enfrente, la delegación de Sanidad, tiene un guiño con Isabel Zendal, que da nombre a una de sus salas.
Una pedagoga y bibliotecaria de renombre como Juana Capdevielle presta también el suyo a uno de los espacios más concurridos de la Universidad de A Coruña, el edificio de estudios del campus de Elviña. Otras bibliotecas también rinden sus homenajes: en el barrio de Elviña, al poeta Miguel González Garcés; la del Museo Nacional de Ciencia y Tecnología (Muncyt), al periodista y divulgador científico Manuel Calvo Hernando.
Sin alejarnos de las letras, una de nuestras grandes escritoras, Emilia Pardo Bazán, cuenta con calle y estatuas (en plural, la original y su réplica), pero desde hace unos años tiene también su pequeño espacio en el centro comercial Marineda City, que decidió denominar con el nombre de la autora de ‘La Tribuna’ su plaza central.
El periodista Juanjo Gallo, que ejerció en El Ideal Gallego y fue jefe de prensa de la Diputación de A Coruña durante muchos años, nomina la sala del edificio del Gobierno provincial en la que se suelen dar las ruedas de prensa.
Pese a que muchos piensen que está dedicado al rey Alfonso XIII, el Kiosco Alfonso lleva el nombre de quien lo convirtió en el puesto más concurrido del Relleno en el siglo pasado, Alfonso Vázquez Martínez. Sí que nombra Alfonso XIII una sala en el Palacio de Capitanía, donde también se rinde tributo con un salón de honor al teniente general Yagüe.
En otro palacio, el de María Pita, tiene su hueco Abelenda, que presta su apellido a una salita en la que la alcaldesa suele recibir alguna visita institucional.
En el mundo del deporte
Nos hemos acostumbrado a denominar a los campos de fútbol por nombres comunes o que hacen referencia a la historia del lugar, pero muchos de ellos tiene nombre y apellido. Es el caso del de la Grela (Rodrigo García Vizoso), Elviña grande y pequeño (Pepiño Ponte y Juan Acuña) o Leyma (Víctor Fernández Alonso), además de la ciudad deportiva Arsenio Iglesias.

Otro complejo deportivo, el de la Sardiñeira, lleva el nombre de un atleta, el de Fernando Bremón Pérez.











