Un espacio, cuatro nombres y un enorme legado cultural y social: los 185 años del teatro Rosalía
El 25 de diciembre de 1840 se inauguró el teatro Principal, conocido también como Nuevo o Coliseo de San Jorge, antes de recibir el nombre de la autora

El vínculo de A Coruña con la cultura, y concretamente con el teatro o el cine, ha sido verdaderamente fuerte. Tal es el caso que a finales del siglo XVIII fueron varios los recintos, de pequeños aforos mirados hoy en día, que intentaron dar respuesta a la demanda herculina. Entrados en el siglo XIX, A Coruña necesitaba un recinto de mayor calado que el por entonces conocido como teatro de la Franja, y en la década de los años 30 se estudian varias alternativas para crear un recinto en torno al cual construir la vida cultural y social.
E ideas no hubo pocas, precisamente. Las primeras apuntaban a crear un gran teatro en el espacio que hoy en día ocupa el mercado de San Agustín. Otras miraban hacia lo que hoy es la plaza de María Pita.
Pero, finalmente, este nuevo recinto se planteó en las fincas que antiguamente ocupaba la vieja iglesia de San Jorge, en la coyuntura de la calle Real y Riego de Agua.
Pero incluso encontrado el espacio adecuado, las ideas iniciales tampoco se convirtieron al 100% en realidad. En los años 30 se proyectaba un teatro con espacio para más de 1.200 espectadores (lo que suponía multiplicar por cuatro el aforo de los recintos existentes) y edificios anexos que permitirían habilitar diversas salas dedicadas a múltiples menesteres, como una sala de bailes, un salón de bolsa o un café. Finalmente, el aforo se quedó por debajo de las 1.000 personas (hoy en día se contabilizan algo más de 700 butacas) y se deshicieron esas ideas de edificios anexos.
Fue un 25 de diciembre, el de 1840, cuando el nuevo teatro se inauguraba con un gran baile. En aquel primer momento, el recinto nacía con hasta tres nombres: popularmente se conoció durante décadas como teatro Principal, aunque los usos previos de la parcela donde se levantó también hicieron que se referenciara como Coliseo de San Jorge, en alusión a la vieja iglesia que un día se levantó en ese mismo lugar, y también se conoció como teatro Nuevo. No fue hasta el siglo XX, en 1909, que se le dio el nombre de la célebre autora con la que se conoce hoy en día: Rosalía de Castro.
Fuego y reconstrucción
Como si de una maldición se tratase, el fuego y los teatros coruñeses tienen una historia común. El Colón fue pasto de las llamas y, en su día, lo fue también el Principal.
En la noche del 3 al 4 de enero de 1867, el teatro sufría un terrible incendio. El encargado de su reconstrucción fue Faustino Domínguez Coumes-Gay, el mismo que ideó el Eusebio da Guarda, las Escuelas da Guarda o la iglesia de San Andrés.
Corazón cultural y social
El Principal, luego Rosalía, se convirtió precisamente en lo que buscaba ser, uno de los centros neurálgicos de la sociedad y la cultura coruñesa. Y, como tal, fue incluso el primer edificio en el que se instaló, en 1890, alumbrado eléctrico.
Bailes, óperas, circo, teatro, mítines, cine, exámenes de operadores de cine, conciertos e incluso homenajes a plantillas deportivistas de los años 20 coparon parte de la actividad del recinto cultural durante estos 185 años.
Una de las citas mencionadas requirió una transformación del espacio, poco después de su cambio de nombre. En 1910, el ya teatro Rosalía se adaptaba para poder albergar proyecciones audiovisuales.
Pero, a lo largo de su vida, el teatro ha visto pasar grandes nombres de la cultura local, gallega, española e internacional. El propio Ayuntamiento destaca en su web que un joven Picasso, en su etapa coruñesa, “acudió a representaciones teatrales de obras de Echegaray”.
Federico García Lorca también pisó el teatro en los años 30, en el marco de una gira con La Barraca, aquella en la que se tomó la icónica imagen frente al antiguo hotel La Perla, en Juana de Vega. Antonio Machín, a finales de los años 40, también protagonizó un comentado concierto sobre las tablas del Rosalía. En el ámbito internacional, entre otras, fueron sonadas las visitas de la intérprete italiana Mimi Aguglia.
En el terreno artístico, el escenario del recinto teatral acogió también a un debutante violinista llamado Pablo Sarasate, a la célebre actriz María Guerrero, en múltiples ocasiones al reconocido pianista polaco Arthur Rubinstein y fue testigo de la primera actuación, en 1917, de Cántigas da Terra.
Los conciertos matinales que hoy protagoniza la Banda Municipal en el Colón, por aquel entonces tenían cabida en el Rosalía (aunque el horario era ligeramente más temprano, a las 11.45 horas). La Sociedad Filarmónica, tal y como hace hoy en día, también desplegaba sus programaciones en el teatro hace más de cien años.
Diferentes entidades tomaron el espacio teatral para diversas celebraciones, en épocas en las que los bailes se prodigaban de manera habitual. La Asociación de la Prensa celebró en múltiples ocasiones su Festival de la Prensa allí, al igual que la Cruz Roja llevaba a cabo sus festivales benéficos en los años 20. En esa época se prodigaron también los homenajes a los por entonces jugadores del Dépor, con actos protagonizados por música.
Pero el teatro no fue solo espacio para la cultura, sino que la política también ha tenido cabida en él desde su creación. A lo largo de su casi bicentenaria historia no han sido pocos los mitines celebrados en este céntrico espacio teatral, pero quizá uno fue de los más simbólicos. En junio de 1936, se aprobaban en el Rosalía las bases del Estatuto de Autonomía, con presencia de reconocidas personalidades como Alfonso Daniel Rodríguez Castelao.
La política tuvo también cabida de otro modo, ya que la manzana acogió la Diputación de A Coruña hasta su traslado al actual edificio, compartiendo espacio con el Colón. En su lugar, desde el año 1994, el edificio del Rosalía acoge también la biblioteca provincial.












