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A Coruña

La “patata del pueblo” creada en A Coruña se expande por el mundo: “Somos artesanos y primamos la calidad”

La fábrica de Bonilla a la Vista, que fue inaugurada en 1988, elabora 400 toneladas de patatas fritas al año

Fernando Bonilla, en la fábrica del polígono de Sabón (Arteixo)
Fernando Bonilla, en la fábrica del polígono de Sabón (Arteixo)
Quintana
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Bonilla a la Vista es una empresa que nació en Ferrol en el año 1932 de la mano de Salvador Bonilla, cuando abrió una primera churrería. En 1949, se trasladó, junto su esposa y sus hijos, a la vecina A Coruña, donde inauguró una nuevo local en la céntrica calle Orzán.

Más de 75 años después, al frente de la compañía está Fernando Bonilla, que tomó las riendas tras la muerte de su padre, César Bonilla, hace casi dos años. Este último había sucedido en su momento a Salvador Bonilla, la persona que puso los cimientos. Actualmente, Bonilla a la Vista está presente en 23 países gracias a las patatas fritas que elabora, cuenta con una plantilla de 100 trabajadores y mantiene abiertas cinco churrerías en la urbe coruñesa.

“Es una empresa de toda la vida, de aquí de A Coruña. Empezamos con churrerías y ahora hace una temporada también con patatas fritas”. Esta es la definición que ofrece el dueño, gerente y máximo accionista de este negocio, tal y como se describe.

Fernando acude siempre que puede a la fábrica, ubicada en el polígono de Sabón, en Arteixo, donde se elaboran estos productos alimentarios tan conocidos en Galicia. “Desde agosto solo he faltado un día, de los laborables”, relata este empresario. 

También confiesa que esta misma semana acudió a la churrería de la calle Galera a ayudar en la cocina porque había mucho trabajo. Este es un establecimiento especial para él, ya que parte de su infancia y su adolescencia la pasó ahí. Explica que “siempre” había que echar “una mano” a sus padres cuando había muchos clientes. Esta chucherría y la Juan Flórez son las que más facturan (esta última es la que suele estar en cabeza), según detalla.

Estrategia

Fernando Bonilla admite que 2024 no fue un buen año porque la elevada subida del coste del aceite de oliva impactó de forma notable en el negocio de las patatas fritas (hay que tener en cuenta que se triplicó y puso en apuros a muchas firmas del sector). Este 2025 va “mejor”, según asegura,

A pesar de las circunstancias, el responsable de esta compañía familiar coruñesa indica que se optó por no subir el precio. “En Galicia somos como la patata del pueblo”, asegura. De hecho, señala que el precio de este producto en territorio gallego es inferior al establecido para el resto de España.

Fábrica de Bonilla a la Vista
Fábrica de Bonilla a la Vista
Quintana

La estrategia de Bonilla a la Vista es diferente en estas dos zonas. En Galicia se puede encontrar en múltiples supermercados e hipermercados (Vegalsa-Eroski, Carrefour, Alcampo, El Corte Inglés y en pequeñas tiendas de alimentación de barrio), además de en pequeñas tiendas o bares. En el resto de España y en otros países, está presente en “tiendas de delicatessen”, según asegura el dueño de esta compañía.

Clave

Bonilla también destaca la calidad del producto. “Somos artesanos, primamos la calidad, buscamos la mejor patata, el mejor aceite”, describe este empresario.

Para su elaboración, indica que se utilizan patatas de origen español y también de Coristanco, en función de la oferta existente en el mercado. Para Fernando, la clave para lograr la excelencia en las patatas fritas radica en que sea “poco aceitosa, crujiente, fina y con la sal justa”.

La calidad de este producto ha permitido a Bonilla a la Vista mantener sus cuentas en números positivos. Este grupo empresarial cerró el pasado 2025 con una facturación de 8,9 millones, un 1,8% más, según las cuentas que la empresa depositó en el Registro Nercantil. De este modo, registró cuatro ejercicios consecutivos de crecimiento en ventas.

La actividad de esta empresa se reparte entre dos líneas de negocio: la fábrica de patatas fritas, ubicada en el polígono de Sabón y que está gestionada por la sociedad mercantil Epagal; mientras que las churrerías de la ciudad están bajo el control de la firma Bonilla e Hijos.

Su factoría, inaugurada en 1988, produce 400 toneladas de patatas fritas al año. El 15% de la producción se exporta al extranjero (un 10% a Asia, principal zona de exportación). Los meses con más demanda son junio, julio, agosto y septiembre.

Expansión

En febrero de 2020, la película coreana ‘Parásitos’ hizo historia al ser la primera cinta rodada en habla no inglesa en conseguir el Oscar a Mejor Película. Sin pretenderlo, Bonilla a la Vista protagonizó titulares de prensa en múltiples periódicos y programas de televisión de todo el mundo. ¿La razón? La decisión del director Bong Joon-Ho de incorporar una de las icónicas latas de medio kilo de esta empresa gallega en una de las escenas más importantes de la película, lo que ayudó a dar a conocer la marca.

Al contrario de lo que piensa mucha gente, la entrada de esta marca de patatas en Corea del Sur se produjo antes. “Un distribuidor contactó para vender allí productos españoles”, señala. De hecho, la compañía gallega mandó allí 70 contenedores portuarios. Posteriormente, llegó la fama derivada de la película.

Fernando Bonilla posa en con una lata de patatas fritas de Bonilla a la Vista
Fernando Bonilla posa en con una lata de patatas fritas de Bonilla a la Vista
Quintana

En estos últimos años, la empresa se ha centrado en el proceso de internacionalización. En la actualidad, el producto de Bonilla a la Vista se vende en un total de 23 países (España, Alemania, Andorra, Australia, Bahamas, Bélgica, Canadá, Saint Martin, Corea del Sur, Estonia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Japón, Países Bajos, Panamá, Polonia, Portugal, Reino Unido, Suiza, Taiwan y Estados Unidos).

El próximo mes de enero será el turno de Italia, donde aterrizará a través de un nuevo distribuidor. “Es un proyecto con el que estamos muy ilusionados”, asegura.

Fernando Bonilla explica que los países que más demandan las patatas fritas son Australia, Reino Unido y Estados Unidos. El máximo responsable de la compañía recuerda que el primer mercado fuera de España al que llegó Bonilla a la Vista fue Japón hace unos 20 años. “Fue el primer país. Nos vieron en una exposición en Barcelona y nos pidieron 3.000 latas”, detalla.

Como novedad introducida en los últimos años, a la tradicional lata de medio kilo de patatas fritas se ha sumado un nuevo formato, de 275 gramos, que se suma a la familia de bolsas de 300, 150, 50 y 30 gramos.

Patatas fritas de Bonilla a la Vista
Patatas fritas de Bonilla a la Vista
Quintana

Además, los coruñeses pueden disfrutar de sus desayunos y meriendas en las cinco churrerías. Precisamente, el pasado mes de octubre, la empresa estrenó las instalaciones renovadas en su local de Juan Flórez

Este emblemático local hostelero reabrió tras someterse a una ampliación con la que duplicó su capacidad tras sumar el antiguo local de Viajes Paco. Entonces presentó un innovador diseño,

además de nuevos accesos y baños adaptados. “Queríamos aumentar el espacio. Por aquí pasan a diario muchas personas y se nos estaba quedando pequeño”, explicó Fernando Bonilla, durante la inauguración del nuevo espacio. 

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