El joven rescatado el sábado en la Caracola de Punta Herminia no será sancionado por saltarse el precinto
En la operación intervinieron el Helimer, Bomberos, el 061, Policía Nacional y Local y Protección Civil

El sábado pasado, la ciudad fue testigo de un impresionante despliegue: Policía Local, Policía Nacional, Protección Civil, 061, Bomberos y Salvamar se lanzaron al rescate de un joven italiano que había caído al océano desde punta Herminia. El lugar estaba balizado por alerta naranja pero el joven, que había acudido a visitar a su hermano, un estudiante de Erasmus, lo ignoró para acercarse con sus amigos a las rompientes. Eran las doce y media de la mañana y, gracias a la rápida actuación de los servicios de emergencia, el veinteañero salió ileso. La única consecuencia fue una hipotermia, porque tampoco será sancionado por su comportamiento temerario.
Hay que tener en cuenta que solo una hora de vuelo del Helimer, que rescató al joven de las aguas, cuesta 8.000 euros, tanto en combustible como en mantenimiento como en tripulación. Y en aquel momento se movilizaron a docenas de personas. Pero, a pesar de la indignación que despierta entre el público, lo habitual es que nunca se exija un pago los rescates.
El italiano, que estaba visitando a su hermano, fue rescatado de las aguas ileso, salvo por una hipotermia
“Nosotros cobramos los remolques de barcos, pero no de las personas que sacamos del mar”, comentan desde Salvamento Marítimo. Tampoco lo han hecho nunca los Bomberos aunque es cierto que la Guardia Civil, en operaciones de rescate en la montaña, por ejemplo, sí ha llegado a imponer un recargo, sobre todo en casos de palmaria temeridad.
Sin embargo, en A Coruña existe el ejemplo reciente de Pablo Montero, el surfista que ignoró la alerta naranja para disfrutar de su práctica deportiva a principios de noviembre. En esa ocasión sí que fue sancionado por saltarse la cinta policial, mientras que en el caso del joven italiano, todo apunta a que no ha sido así. Aunque la Policía Local estuvo presente en el lugar, fue la Nacional la que se encargó del caso, y las fuentes municipales cuestionadas al respecto no han aclarado este extremo.
En la memoria reciente de los coruñeses se encuentra la muerte de otro turista, un alemán, en marzo de este mismo año, que no tuvo un final feliz. Igual que en esta ocasión, el visitante había ignorado la alerta naranja. También ocurrió este verano otro caso que indignó a la opinión pública: se desplegó un dispositivo de búsqueda por la desaparición de un veinteañero en la bahía del Orzán, pero que horas después apareció en Pontevedra.


























