
Ingredientes (para 2 personas)
- 4 vieiras
- Una cebolla grande
- Una cucharada de pimentón
- Un vaso de vino blanco (albariño, a ser posible)
- 4 lonchas de jamón serrano
- Aceite, sal, pan rallado y perejil
Elaboración
Primero limpiamos a conciencia las vieiras, retirando toda la telilla que las recubre y la arena que traen. Hay que procurar no dañar el cuerpo de la vieira mientras se limpia, para que no llegue machacada al horno.
También limpiamos la honda concha en la que viene este marisco y la dejamos secar.
A continuación, ponemos al fuego una sartén con aceite (un poquito más del que llenaría el fondo de la sartén) y echamos la cebolla muy picada. Pochamos la cebolla a fuego lento y muy poquito a poco, hasta que quede transparente y empiece a estar blanda.
Entonces, incorporamos la cucharada de pimentón y removemos bien, siempre controlando que el fuego esté bajo para no quemar el pimentón y que quede agrio.
Es el momento de echar el vaso de vino blanco, remover y dejar que se evapore el alcohol y que reduzca un poco la mezcla.
Agregamos tres de las lonchas de jamón muy picadas y removemos.
Probamos como está de sal y agregamos la que sea necesaria (siempre después de echar el jamón, ya que dará su sabor salado por sí mismo).
Precalentamos el horno a 180 grados y montamos las vieiras, cada cuerpo en su concha. Encima de las vieiras ponemos la mezcla de la cebolla, el pimentón, el vino y el jamón, cubriéndolas bien.
Ahora es cuando podemos elegir entre poner sobre esta salsa cubitos de jamón picado, perejil o las dos cosas.
Sea como fuere, terminaremos echando sobre la mezcla una buena capa de pan rallado.
Horneamos a 180 grados durante unos 30 minutos. El tiempo dependerá de lo grandes que sean las vieiras, por lo que conviene ir comprobando para que no se nos quemen. Al final de la cocción, si vemos que el pan rallado no se ha tostado de todo, podemos darle un golpe de gratinado en el mismo horno.























