Fernando Díaz, el gruista enganchado al puerto de A Coruña: “Es mi empresa, estaba muy contento”
El presidente de la Asociación de Jubilados del Puerto repasa su trayectoria y comparte sus impresiones sobre el presente de la dársena

Fernando Díaz estaba destinado a trabajar en el puerto de A Coruña. Su abuelo fue celador de los muelles y su abuela fue limpiadora en la sede de la Autoridad Portuaria. Su padre también desarrolló su vida laboral en el taller de la dársena como electricista.
Él siguió el mismo camino tras acabar el servicio militar. De hecho, toda su vida laboral se desarrolló dentro del recinto portuario. Fue gruista entre 1980 y 2001, para después incorporarse al departamento de Seguridad del Puerto hasta que se jubiló hace diez años.
Actualmente Díaz tiene 67 años (se retiró con 58) y es presidente de la Asociación de Trabajadores Jubilados del Puerto, una entidad que ya está constituida desde hace ocho años y que ahora se pone en marcha. “Se creó a iniciativa de los trabajadores. Vamos a poner en marcha la fase de actuación, con la planificación de actividades”, detalla.
La idea que maneja es organizar alguna excursión al Puerto Exterior de Langosteira, la planificación de algún taller o algún campeonato de tute. Por el momento, esta agrupación cuenta con 30 inscritos y dispone de un local en el muelle de Oza.
Oficio
Fernando Díaz conoce al detalle cada rincón de los muelles y su historia. Sabe de memoria las grúas que llegó a haber en el recinto portuario (asegura que la Autoridad Portuaria llegó a contar con 20 en propiedad antes de que se produjese la externalización del servicio de carga y descarga). Ahora, ya retirado, muestra su orgullo de haber tenido un empleo en la dársena. “La Autoridad Portuaria es mi empresa. Estaba muy contento”, señala.

Sobre su oficio como gruista, relata que es un “trabajo muy interesante” para la gente a la que le gusta “el mundo de la máquina”. “Es muy ilusionante. Cargando carbón, aluminio, pieles… Yo fui feliz”, afirma. También detalla que este oficio cambió “muchísimo” con el paso de los años, al ritmo que la maquinaria se hacía más moderna y cada vez más grande. Empezó con grúas de madera y con un cable. Posteriormente pasó a otras más nuevas y de más peso. “Cambió muchísimo. Una diferencia abismal”, recuerda.
Fernando Díaz vivió la privatización de servicios portuarios en España, incluyendo las grúas, es un proceso continuo que se enmarcó en la liberalización del sector, donde las autoridades portuarias cedieron la gestión de terminales y servicios a empresas privadas. Esto suponía que las grúas fuesen inicialmente de los propios puertos y después fuesen vendidas.
Actualidad
Este extrabajador del puerto asegura que a día de hoy “muchas veces” accede a los muelles para poder ver a “compañeros”. También confiesa que sigue al tanto de la actualidad portuaria porque lo lleva “en la sangre” y comenta sus impresiones sobre el proceso de apertura del recinto portuario a la ciudadanía. “Desde que ha llegado Martín (Fernández Prado) se ha realizado un trabajo fundamental para desbloquear las relaciones puerto-ciudad. El puerto va caminando bien”, destaca.
Preguntado por quien considera que ha sido el mejor dirigente portuario de los que ha conocido, apunta a Antonio Couceiro, que ejerció el cargo entre 1999 y 2002, por la “relación sociolaboral y para el puerto”. “Eso vale mucho”, aclara.
Este antiguo gruista también fue sindicalista y presidente del comité de empresa. De hecho, fue una de las personas que acudió a la Justicia para lograr igualar la edad de jubilación de los gruistas públicos con los de las empresa privadas.

























