Las once memorias, y un casi, que dejó Robe Iniesta en A Coruña
En solitario y junto a Extremoduro, actuó en el puerto, en el Coliseum, en el Playa Club y en el Palacio de la Ópera

Dicen que uno nunca muere del todo mientras alguien lo recuerde. El rock español se acaba de llevar un segundo golpe, tras la muerte de Jorge Ilegal, con la marcha de Roberto Iniesta (Plasencia, 1962-2025), aunque solo de manera presencial, ya que su huella pervive en sus letras, en las decenas de bandas que no dudaron en tenerlo como referente y en las memorias de los conciertos que dio tanto en solitario como con Extremoduro.
De esas últimas en A Coruña quedaron unas cuantas, y alguna más que pudo ser y no fue. La historia de Robe y la ciudad herculina comenzó en el 93 y muy pronto se prodigaría, llegando a darse varios baños de masas.
Tras aquel primer encuentro de Extremoduro con el público coruñés, en el 95 repetirían por partida doble. Primero, en el Playa Club, donde los telonearon los gallegos Zenzar. Luego, en junio, en el Coliseum, en un festival que reunió a otras bandas como Soziedad Alkohólika y que puso un clavo en la tumba coruñesa del rock duro por los incidentes que causó el público aquella noche, dejando en el aire la programación de otros conciertos del género en meses venideros.
Tardaron cuatro años en volver, tiempo de sobra para traer bajo el brazo repertorio nuevo (en ese lapso de tiempo publicaron ‘Agila’, ‘Iros todos a tomar por culo’ y ‘Canciones prohibidas’). Así, en agosto de 1999, en plenas Fiestas de María Pita volvían al Coliseum acompañados de unos incipientes Fito y Fitipaldis que debutaban en el multiusos herculino.
En el nuevo siglo
De nuevo la espera. Concretamente hasta la publicación de ‘Yo, minoría absoluta’, gira que los trajo en varias ocasiones a Galicia, la última en noviembre de 2002, para actuar en el Coliseum y en Vigo.
Antes de que la vida en directo de Extremoduro llegara a su fin, les dio tiempo a otros tres conciertos en el multiusos. Uno en noviembre de 2008, tras la publicación de ‘La ley innata’. Un segundo cuatro años después, en octubre de 2012, con ‘Material defectuoso’. Y una última, ya en verano de 2014, en lo que acabó siendo la última actuación de la banda extremeña en nuestras tierras, aunque Robe intentaría volver hasta en cuatro ocasiones.
Y fue un ‘intentaría’, porque una de esas cuatro visitas se quedó a medio camino: llegó a anunciar un concierto para otoño de 2021 en el Coliseum, aunque se trasladaría a Santiago.
La despedida
Pero su aventura en solitario en la ciudad comenzó cuatro años antes, cuando dio su primer concierto alejado de Extremoduro en el Palacio de la Ópera un 2 de junio de 2017. En 2022, en octubre, tras sacar su ‘Mayéutica’ a la luz, volvía al escenario del multiusos y se daba un penúltimo baño de masas.
El último llegó en julio de 2024, sin muros, al aire libre. El muelle de Batería acogía la presentación del que fue su último disco, ‘Se nos lleva el aire’. Aunque la lluvia quiso hacer acto de presencia, no logró estropear lo que los más de 6.000 presentes no sabían que iba a ser una despedida, que no solo contó con temas del nuevo disco como ‘El hombre pájaro’, ‘Nada que perder’ o ‘Puntos suspensivos’, sino que también tuvo espacio para clásicos de nuestra música que ya habían sonado en las visitas de Extremoduro como ‘Si te vas...’, ‘Stand by’ o ‘La vereda de la puerta de atrás’ antes despedirse para siempre del público coruñés: “Quisiera que mi voz fuera tan fuerte / que a veces retumbara las montañas / y escuchárais, las mentes socialadormecidas / las palabras de amor de mi garganta”.


























