
El otoño ha decidido ponerse creativo en la ciudad. Un coche apareció esta mañana prácticamente engullido por una montaña de hojas secas, como si hubiera quedado atrapado en mitad de un bosque… pero en plena calle.
La curiosa escena, captada frente a una cafetería de la ciudad, se ha convertido en una de las fotografías más comentadas del día.
El vehículo, estacionado correctamente, amaneció rodeado por una auténtica montaña de hojas rojas y amarillas arrastradas por el viento y la lluvia de los últimos días. La acumulación es tan llamativa que cubre prácticamente los neumáticos, dando la sensación de que el coche lleva semanas sin moverse, aunque en realidad se trata de un efecto provocado por el temporal y por la caída masiva de hojas de los árboles cercana a la zona.
Por ahora, no se sabe si el dueño piensa retirar el coche… o esperar a que llegue la primavera.























