El alquiler privado de vehículos sin conductor de uso no recreativo fracasa en A Coruña
Solo BiciCoruña cumple esta función gracias a una inversión pública que crece año tras año

Mientras que A Coruña se ha adaptado a las nuevas costumbres del siglo XXI en lo que se refiere a la compra y reparto online, otros aspectos referentes a la movilidad le cuestan más. Mientras que cada vez más empresas de vehículos de Transporte con Conductor (VTC) que usan aplicaciones como Uber o Mobify pugnan por instalarse en la ciudad, los que podrían denominarse VSC, o sea, Vehículos sin Conductor, han abandonado la ciudad. Ahora BiciCoruña, el servicio municipal de alquiler de bicicletas, es el único que pervive (de uso no recreativo), impulsado por la fuerte inversión municipal: solo el año pasado, dos millones de euros, que se han sumado otros 2,5 en este año que acaba.
A Coruña también tuvo, aunque muy brevemente, un servicio privado de alquiler de patinetes eléctricos. Buny, como se llamaba la firma, decidió sembrar el centro de la ciudad de estos vehículos sin ni siquiera solicitar licencia municipal. Aquello fue en verano de 2019, justo antes de la pandemia, aprovechando el vacío legal que existía. Pero el Gobierno local multó a la empresa igualmente, así que tuvo que retirar los patinetes.
A Coruña ha contado con dos servicios de alquiler de motos eléctricas: Moter y Motiños. El sistema permitía recogerlas en la misma calle y trasladarse con ellas, pagando al acabar. Todo, mediante una aplicación de teléfono móvil. Estos servicios estuvieron disponibles desde 2020 pero, con el cierre de Motiños a mediados de este año, desaparecía la última de ellas. El motivo, por supuesto, es el económico.
Eso el algo que no afecta a BiciCoruña, que también funciona mediante el método de pago por aplicación en el teléfono móvil. El servicio es deficitario: con solo 460.000 euros de ingresos el año pasado frente a unos dos millones de euros de coste. Eso quiere decir que cada uso (se registraron 1,3 millones el año pasado) le cuesta a las arcas municipal cerca de un euro. Sin embargo, hay que tener en cuenta que gran parte del coste es de implantación. Por ejemplo, solo este año son 30 las estaciones de BiciCoruña que se han instalado.
Pero cabe plantearse qué efecto tuvo la aparición de BiciCoruña en el mercado. Aunque el servicio municipal de alquiler de bicicletas se creó en 2009, no recibió un verdadero impulso hasta 2022. Entonces fue cuando empezaron a incluirse bicicletas eléctricas, que convierten el ejercicio de pedalear en algo mucho más fácil. La tarifa de BiciCoruña es gratis la primera hora en el caso de las mecánicas, y los veinte minutos en el de las eléctricas, y luego se cobra 0,01 euros el minuto. Por su parte, Motiños cobra en Vigo 33 céntimos el minuto, ya desde el principio.
Motiños sigue funcionando en la ciudad olívica y desde 2024 existe un servicio municipal de alquiler de bicicletas. Además de la competencia el sector público, el cierre de las empresas de vehículos sin conductores puede achacarse en parte a la pequeña extensión de la ciudad, que tiene un casco urbano menor que el de Vigo (lo que fomenta el desplazamiento a pie), o a que las necesidades de movilidad están cubiertas por el transporte público.
Expertos en movilidad apuntan a la exigencia de la DGT de que los nuevos conductores con carnet B deban completar un curso para circular en motocicletas de 125 centímetros cúbicos. Hasta entonces, bastaban con tres años de experiencia de carnet. Factores como estos pueden explicar la desaparición de este negocio.
























