Xavier | “En cuanto visité A Coruña supe que quería exponer aquí: me siento como en casa”
El artista y sobrino nieto de Picasso, que presenta ‘Momentos Naturais’ en el Kiosko Alfonso, propone dedicar una estatua en la urbe a José Ruiz y Blasco

Xavier (nombre artístico de Xavier Vilató, sobrino nieto de Pablo Ruiz Picasso y miembro de una larga estirpe de artistas) tuvo un flechazo con A Coruña cuando la visitó por primera vez en 2023. Fue un amorío profundo e inesperado. Su sorpresa al conectar tan rápido con la urbe fue tal que enseguida tuvo algo claro: “En cuanto visité la ciudad supe que quería exponer aquí”. Un deseo que ha cumplido: el Kiosco Alfonso acoge desde esta tarde (19.30 horas), y hasta el 26 de febrero de 2026, ‘Momentos Naturais’, un recorrido por su vida a través de más de 150 piezas que hablan de su relación con la naturaleza. Desde 1895, ningún miembro de la familia Picasso había expuesto en vida en A Coruña: él expuso varias veces desde 1973, ya fallecido.
¿Es la muestra una continuación del arraigo artístico de su familia en la ciudad?
Puede ser, ninguna obra es un elemento individual, viene de un momento anterior. Creo que no la hubiese hecho si viese que eso no llamase a la gente de aquí, o no me llamase a mí. Yo no sabía cuando vine por primera vez aquí que iba a tener esta relación con la ciudad. Cuando conozco a gente que me gusta, enseguida tengo ganas de trabajar con ellos. Lo mismo me pasa con los sitios: en cuanto visité A Coruña supe que quería exponer mi obra aquí. Hacerlo es una manera de atar un nudo que estaba desatado en mi memoria familiar y mi trabajo. En A Coruña me siento como en casa.
¿Cómo define la exposición? ¿Sorprenderá a los asistentes?
Es mi relación con la naturaleza y cómo representarla desde que tenía 18 años hasta ahora, que tengo 66. Son casi 50 años de discusiones en la naturaleza, con la naturaleza y con elementos de la naturaleza hasta el punto de intentar expresar sus olores. La gente va a descubrir un recorrido de alguien que ha intentado construir su obra de la manera más honesta posible.
Que se vea su evolución como artista.
Exacto. Además hay toda una parte en la que hay grabados, hay cerámica, colaboraciones con todo tipo de artistas… Como va precisamente de la naturaleza, me parece lógico que sea como un paseo por mi obra, mis maneras de cambiar, de ver mis distintas inquietudes… Tengo esa concepción de mi obra: que incluso aquellos momentos en los que parecía que me estaba equivocando tienen una razón dentro de un sistema, un sentido.
¿Por qué la naturaleza tiene ese papel clave en la muestra?
Fue idea de los comisarios (Rubén Ventureira y Marta-Volga de Minteguiaga-Guezala). Es muy complicado hacer una antología de una obra tan extensa, pero esta idea de buscar una temática y ver en todo mi trabajo cómo la he ido abordando me encantó. Es como en el cuento de Pulgarcito, que para encontrar el camino va dejando piedras. Mi obra también es así: he ido sembrando puntos para no perderme y marcar el camino.

¿Tiene alguna niña mimada en la colección?
Es muy difícil quedarme con solo una. Tengo el afán de enseñar cosas que no se han enseñado, y en esta exposición hay muchas que no se han visto antes. Los comisarios han buscado lo que les ha parecido más relevante para construir este discurso y que la gente entienda que yo he pasado por cosas muy diferentes en mi vida, pero hay líneas que siempre han sido más o menos las mismas.
¿Qué me dice del Kiosco Alfonso? ¿Se adecuó bien a la idea?
Hablamos de varios sitios e inmediatamente vi el potencial que podíamos sacarle. Es un espacio muy bien pensado. Es una herramienta expositiva realmente competitiva y mundialmente presentable incluso. La muestra está organizada de forma cronológica: empiezas por el principio y avanzas poco a poco.
¿Tiene ganas de que la ciudad se enfrente a su obra?
Muchas. Creo que la gente tiene una concepción del arte contemporáneo un poco falsa y desagradable. Es verdad que el propio arte no se lo pone fácil, pero le diría a la gente que no tenga prejuicios. El verdadero arte está en la obra, todo lo que viene después es literatura. El pintor es como un funámbulo: si empieza a pensar, se la pega. Lo que me interesa es tocar el corazón de la gente. Pinto para quien dice que no entiende nada porque mi obra no es para entender, es para sentir.
¿Puede ser la urbe todavía más ‘picassiana’?
Yo creo que sí. A Coruña está en el mapa 'picassiano' por derecho: fue una ciudad importante en la familia, imprescindible. Lo digo a menudo: la primera vez que Pablo (Picasso) sale al 'extranjero' es aquí. Él era un niño malagueño que llegó a una ciudad totalmente distinta a lo que había vivido, y más en la época. Ahora hemos empezado una conversación con la gente de aquí importante. Una de las primeras cosas es esta exposición, que me ha gustado mucho la idea y ver los sitios donde Pablo creció. Además, estoy haciendo un homenaje a mi abuelito Pepe (José Ruiz y Blasco) en forma de esculturas de bronce con la propuesta de dar una a cada ciudad donde fue profesor. La primera es Málaga, se va a instalar en poco tiempo, y me gustaría mucho que A Coruña sea la segunda para que enlace con esa historia de origen familiar. Si aceptasen la propuesta sería solo el primer escalón de una colaboración en la que yo participaría encantado.






















