Crece la demanda de ayudas en A Coruña para pagar el alquiler en todas las entidades sociales
Las asociaciones advierten de que se ha encarecido casi un 30% el importe que pagan los afectados

No es sorprendente que uno de los principales factores que determinan la situación de una persona sea la vivienda. Con los precios disparados, son muchos los que no pueden abonar el alquiler, y que muchas veces recurren a la red social de la ciudad para no acabar en la calle. Clara Tello, directora provincial del área de Inclusión Social de Cruz Roja, conoce bien el problema. “El caso de la vivienda es muy dramático. Hace unos años, nosotros rara vez dábamos ayudas de 500 euros para alquiler, ahora pagamos regularmente 700 euros”.
No se trata de abonar de forma sistemáticamente el alquiler, sino de ayudas puntuales cuando la familia está pasando por un bache. Siempre ha sido así, pero nunca de forma tan frecuente o exagerada. Estos precios se dan incluso en barrios populares como la Sagrada Familia o Agra do Orzán. “Encontrar allí un piso por menos de 500 euros es un mirlo blanco”, explica Tello.
Para muchas personas con bajos recursos, la salida habitual al problema de la vivienda ha sido siempre alquilar una habitación, pero también los precios en este caso han escalado de forma notable, moviéndose de un arco de entre 150 y 200 euros a otro de 300-350 euros. “Al final de mes, no te salen las cuentas”, remata la responsable de Inclusión Social.
Ni pisos ni habitaciones
Desde la Cocina Económica, el trabajador Pablo Sánchez es de la misma opinión: “Nosotros lo palpamos, estamos atendiendo familias que pagan 500, 600 y 700 euros de alquiler y su economía es de subsistencia”. Para él, tener que solucionar el problema de la vivienda marca la diferencia a la hora de situarse a un lado o a otro de la línea de la pobreza. “A día de hoy, la vivienda está determinando mucho. No hay prácticamente habitaciones para alquiler y mucho menos viviendas completas”, avisa el experto.
Y lo que es peor, la escasa oferta existente está restringida a aquellas persona que pueden acreditar unas condiciones exigentes, que no pueden acreditar (seguro de impago, varios meses de fianza, etc). Esto está forzando su expulsión fuera de A Coruña.
De hecho, Sánchez sospecha que esta es la razón de que en el último trimestre hayan notado una ligero descenso en la demanda de ayuda, tanto de viejos como de nuevos usuarios. Sin embargo, él mismo admite que es solo una hipótesis, y otras entidades sociales, como la propia Cruz Roja o Padre Rubinos, tampoco han percibido ningún cambio.
“Esto no tiene ni pies ni cabeza”, insiste Tello al hablar sobre los disparados precios de la vivienda. “La gente tiene que vivir con dignidad y nosotros trabajamos en unas condiciones dignas para desarrollar tu proyecto vital”, explica. Pero el problema de la vivienda tiene otras consecuencias indeseables. Según las estadísticas de la Cocina Económica, muchos de los que solicitan su ayuda son inmigrantes, que ya superan a los naturales en la demanda de ayuda en esta entidad social. Gran parte de ellos se encuentran en situación irregular, por lo que es importante poder empadronarse para poder comenzar el proceso de regularización, algo que no es fácil, a pesar de los últimos cambios en la normativa.
Eduardo Aceña, presidente de la Real Institución Padre Rubinos, también reconoce un aumento en la demanda. Considera que las ayudas que dan a los alquileres (junto con otras a la subsistencia) rondan los cien mil euros anuales: “No esperamos que esto decrezca”.
























