Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?
El Ideal Gallego Fundado en 1917

Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?
A Coruña

Las sanciones que la Policía Local de A Coruña castiga tan solo sobre el papel

Aunque el 092 tramita al año miles de multas por infringir las ordenanzas, hay algunas que no se imponen

Un policía local aborda a un ciclista para informarle
Un policía local aborda a un ciclista para informarle
Carlota Blanco
0620_resonac_redideal_251125_tamara
0620_bonilla_redideal_251121_veronica.gif
0620_bonilla_redideal_251121_veronica.gif
0620_pazo_santa_cruz_redideal_251121_cristina.gif
0620_wayalia_redideal_251121_carlos.gif
0620_arte_floral_calo_251121_carlos
0620_fundacion_vs_251121_tamara
0620_matraz_redideal_251121_carlos
0620_bonilla_redideal_251121_veronica.gif

¿Ha regado las plantas fuera de hora? ¿Ha sido grosero con un cliente en el mercado municipal? ¿Ha sacudido el mantel por la ventana? Preguntas absurdas, quizá, pero la vida de los coruñeses está más reglamentada de lo que parece. Por lo menos, sobre el papel. No solo se trata de las leyes, sino también de las ordenanzas, que regulan aspectos claves sobre la convivencia. En una ciudad como esta, en la que conviven más de 251.000 personas en un espacio relativamente pequeño, es necesario tener cuidado para evitar esos pequeños roces que hacen de la convivencia algo tan problemático, y no todo el mundo está dispuesto a ser razonable. Por eso hay muchas acciones que no son un delito, pero que suponen infracciones a la ordenanza.

Son muchas las actitudes tipificadas: vociferar en la calle, tocar el telefonillo reiteradamente... Aunque hay que decir las multas por esta causa son una rareza a día de hoy.

Los policías locales veteranos matizan que muchos de los comportamientos que se incluyen en las ordenanzas son “muy infrecuentes hoy en día. Estos problemas eran comunes hace décadas. En los años 90 cubríamos alguna denuncia por estas causas pero, ya entonces, eran inusuales. Nos decían que años anteriores, en los 80 y hacia atrás, sí se ponían multas por estas causas”.

El marco regulatorio responde, pues, a una época anterior, presumiblemente menos educada. “La ciudadanía mejoró mucho en su comportamiento cívico. En parte, por eso nos llama la atención cuando vemos algo incívico”, comentan los agentes, que recuerdan el efecto amplificador que tienen las redes sociales: “Hoy en día cualquiera graba un vídeo y lo cuelga, así que cualquier cosa se visibiliza mucho más”.

Las señoras mayores

Los perfiles de infractores de ordenanzas que afectan a la convivencia son tres: los juerguistas nocturnos, que en un momento dado pueden arremeter contra el mobiliario urbano o ponerse a vociferar; los individuos en riesgo de exclusión social, que muchas veces no acatan las normas por sistema y, por raro que pueda parecer, las señoras mayores. En efecto, las ancianas pueden suponer un reto para la Policía Local, puesto que son las principales infractoras de algunas de las normas de convivencia, como la que se refiere a alimentar a animales callejeros o ponerse a regar plantas fuera de horario.

No se puede imaginar uno la guerra que nos dio una señora mayor –recuerda un agente–. Le gustan las plantas y los animales. Además, tiene dificultades de audición y es terca como una mula”. Las señoras de edad también han protagonizado otros episodios curiosos, como robos de macetas en las jardineras. “Decían que son suyas, porque las habían pagado con sus impuestos”, comenta un agente.

Las normas de ocio o limpieza muchas veces se dejan en el aire por la dificultad de descubrir a los infractores

Estas infractoras de las normas de la convivencia operan casi con total impunidad. No hay ningún policía local que esté dispuesto a multarles, dado que una sanción leve puede conllevar cientos de euros, suficiente para descalabrarles la pensión. “No conozco a ningún compañero que lo haya hecho”, confiesa un agente. Tampoco ayuda el hecho de que la sospechosa les recuerde a su madre o a su abuela (dependiendo de la edad del policía actuante). Casi siempre, la intervención se limita a una educada petición de que se respeten las normas. Ni siquiera se levanta la voz (excepto en el caso de las señoras con problemas de audición, claro).

En cuanto a los otros dos perfiles, los sujetos marginales generan problemas de forma rutinaria, pero tampoco es fácil conseguir que rectifiquen su conducta, precisamente por su situación precaria. “Son denuncias que tienen poca viabilidad”, comenta un agente que, sin embargo, insiste en que la situación ha mejorado con los años: “Ahora, por ejemplo, aunque preocupa mucho, la gente anda muy concienciada con los perros. La inmensa mayoría es muy cumplidora con las normas, pese a que es desagradable recoger las heces de un animal”:

Muchas de estas denuncias surgen a raíz de una queja vecinal. Sobre todo en el caso de ruidos, riego de plantas o cualquier otra actividad molesta. “Cuando alguien saca un mantel por la ventana y lo sacude, es solo un momento. Si lo vemos, podemos llamarle la atención. Pero es muy difícil”, comentan.

Otras se producen en plena calle, en el contexto de ocio nocturno, cuando el efecto desinhibidor del alcohol se deja sentir y los comportamientos vandálicos son más frecuentes. “Puede ocurrir que, por hacer la gracia, a alguien se le dé por darle patadas a las bolsas que hay por la calle. Si no es una cosa muy desfasada, simplemente le llamas la atención”. Solo si el individuo se muestra irracional, entonces se saca el talonario de multas (que hoy en día, es digital).

“El progreso ha conseguido que muchos problemas se solucionen por sí solos, como pasa con la basura, que antes estaba fuera de los contenedores. O con las soluciones para limpiar la casa”, comenta un agente. Sin embargo, trae también nuevos desafíos.

La movilidad

Uno de los mayores retos a los que se enfrenta en la actualidad la convivencia en A Coruña (sin contar el de los excrementos caninos, que se mencionó anteriormente) es el de la movilidad. En efecto, a día de hoy se ha vuelto muy popular el uso de la bicicleta y del Vehículo de Movilidad Personal (VMP). Sobre todo, patinetes. Esto ha generado conflictividad, porque comparten a menudo espacio con los peatones.

Aunque la bicicleta lleva mucho tiempo con nosotros, algunas de las normativas que condicionan su uso son nuevas. Por ejemplo, que siempre que haya un carril bici, debe circular por él, y no puede circular a más de 45 kilómetros por hora.

En el caso del patinete, en solo una década ha pasado de juguete a una verdadera opción de transporte. Pero pocos saben que no se puede circular con un patinete sin contar con un seguro de responsabilidad civil. O que no se puede llevar ningún animal atado a él.

prohibiciones -inusuales
 

0620_opticalia_redideal_251121_veronica
0620_sergio_ruiz_redideal_251121_carlos
0620_talleres_hercules_redideal_251121_veronica
0620_tinytown_redideal_251121_veronica
0620_alba_cocinas_redideal_251121_cristina
0620_bico_redideal_251125_tamara
0620_buceo_galicia_redideal_251121_cristina
0620_casa_marabina_redideal_251121_carlos
0620_danza_10_redideal_251121_tamara
0620_hitos_redideal_251121_tamara
0620_mampaplus_redideal_251121_cristina
0620_mayores_redideal_251121_tamara