Juventud y talento: motores incansables para la investigación contra el cáncer
La AECC presentó ayer las ayudas concedidas este año en la provincia coruñesa, por valor de 1,3 millones

La Asociación Española contra el Cáncer presentó ayer un año más sus ayudas a la investigación contra la enfermedad en la provincia de A Coruña a las que destina un importe de más de 1,3 millones de euros. El objetivo se centra en apoyar el talento científico y financiar una investigación de calidad que dé respuesta a las necesidades de los pacientes de cáncer y sus familias, al tiempo que fomenta la estabilidad de los investigadores, impulsa la innovación y hace partícipe a toda la sociedad del desarrollo de los proyectos para crear altura científica.
Durante el evento, celebrado en Palexco, se premió a El Ideal Gallego por su implicación en la lucha contra el cáncer y también se conmemoró el Día Internacional del Voluntariado, poniendo en valor el papel esencial que desempeñan las más de 600 personas voluntarias que forman parte de la asociación y que la hacen presente en la provincia a través de sus juntas locales. El vicepresidente de la Xunta Provincial de la AECC, Carlos Lamora, es claro: “Sin ellos, esto no sería posible. Nos dan una fuerza tremenda y la gran posibilidad de poder acercar muchos servicios a la gente”.
“Pretendemos que nuestro talento se quede aquí”, apunta Carlos Lamora, vicepresidente de la AECC en A Coruña
De esta forma, Lamora incide también en la importancia de seguir investigando, ya que “es la única forma que hay de paliar una enfermedad que, por desgracia, no afecta solo al paciente, sino a todo su ecosistema”. Así, también considera relevante seguir reconociendo y premiando a nuevos talentos jóvenes: “Nosotros desde la asociación lo que pretendemos no es otra cosa que generar riqueza y, sobre todo, hacer que el talento gallego se quede en nuestra comunidad y que podamos aprovechar para que todas esas capacidades que surgen, las podamos disfrutar como sociedad. Es triste que haya muchos jóvenes preparados que se tengan que ir al extranjero a desarrollar sus carreras profesionales”, añade el vicepresidente provincial de la entidad sin ánimo de lucro.
El acto
El evento, conducido por la periodista Mónica Martínez y el humorista Rafa Durán, reunió a destacadas personalidades del ámbito educativo, político y empresarial. También contó con la presencia del presidente de la AECC en la provincia de A Coruña, Manuel Aguilar, quien destacó la labor del voluntariado, a quienes agradeció que estén “siempre cerca” y hagan posible que “lleguemos a cada rincón de la provincia acompañando, informando, previniendo, escuchando, organizando actividades y sosteniendo a quien lo necesita. Sois el alma de la Asociación”, aseguró.
Así, el presidente provincial también se refirió a la especial importancia que tiene la humanización, con la que se “posiciona al paciente en el centro de todo lo que hacemos. Qué mayor humanización puede haber que la que vosotros lleváis a cabo: el contacto directo con las personas que nos necesitan, escuchar sus problemáticas, trasladarlas y que se puedan tomar medidas para solventarlas. Vosotros sois humanización”, les trasladó a los voluntarios.
Por último, durante el acto se entregaron los diplomas a los adjudicatarios de las ayudas, quienes también expusieron los objetivos y líneas de trabajo de sus proyectos. La de mayor cuantía es la Ayuda AECC Impacto 2025 –por un importe de 450.000 euros a cinco años–, que se concedió a la start up Diversa Technologies, liderada por la doctora María de la Fuente. Por su parte, el doctor Ashwin Woodhoo recibió la Ayuda Proyectos Generales AECC 2025, dotada con 400.000 euros a cuatro años. Javier Alberto Rojas, médico especialista e investigador del IDIS, recibió la Ayuda Clínico Júnior en el Territorio AECC 2025 –154.000 euros a cuatro años–.
El adjudicatario de la Ayuda Proyectos Estratégicos AECC 2025 –140.703 euros a tres años– fue el doctor Pablo Aguiar y, a Ailenis Rosales, se le concedió una Ayuda Predoctoral AECC A Coruña 2025 –110.660 euros a cuatro años–. También se adjudicaron dos Ayudas Sinergias AECC 2025, dotadas con 20.000 euros a dos años cada una, para impulsar la colaboración entre grupos de investigación. La primera fue para Jorge Barbazán y la segunda para Lucía Sanjurjo. Por último, se entregó la Ayuda Programa Prácticas Laboratorio Curso Académico AECC 2025-26 –3.408 euros– a Marcos de Blas, alumno de cuarto curso del grado en Biología de la UDC.
“Gracias a la AECC puedo seguir haciendo lo que siempre he investigado”
AILENIS ROSALES
INVESTIGADORA PREDOCTORAL EN EL INIBIC
La investigadora predoctoral en el grupo de investigación de Oncología del Instituto de Investigación Biomédica de A Coruña (Inibic) Ailenis Rosales es una de las beneficiarias de las ayudas de la Asociación Española contra el Cáncer. En su caso, recibirá una ayuda por un importe de 110.660 euros en cuatro años para desarrollar una innovadora terapia celular centrada en la modificación de células del sistema inmunitario llamadas monocitos para que reconozcan a las células de cáncer de pulmón, y que podría adaptarse a otros tumores sólidos.
¿Por qué se decantó por la investigación contra el cáncer?
Yo nací en Cuba e hice la carrera en la Universidad de La Habana, allí estudié la licenciatura en Bioquímica y BIología Molecular. La verdad es que hice siempre investigación oncológica en las prácticas en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Cuba, desde 2018 hasta que me gradué. Luego me vine a vivir a España y, tras un tiempo en Ourense, comencé el máster de Biología Molecular, Celular y Genética en la Universidad de A Coruña. Con este máster me fue posible realizar las prácticas en el Grupo de Oncología del Chuac, en el Inibic. Terminé ahí mi trabajo de fin de máster y, a los pocos meses, me contrataron como asociado a un proyecto de investigación para poder empezar a desarrollar nuevos proyectos. Ahí fui pidiendo diferentes becas para poder empezar el doctorado, que es como el inicio de toda la carrera.
¿En qué consiste el proyecto que va a realizar gracias a la ayuda?
Se basa en el desarrollo y la evaluación preclínica de una nueva terapia celular. Es una terapia basada en células que en los últimos años, dentro de los tratamientos más prometedores en los diferentes tipos de cáncer, ha dado buenos resultados. Está basada en un tipo de linfocitos, que se dirigen hacia el tumor. Pero tienen un problema fundamental, que es que no logran infiltrarse en lo que son los tumores sólidos.
¿Cuál es su principal objetivo?
El fin último del proyecto sería que, si demostramos que es eficiente y que no es tóxico, poder empezar ensayos clínicos ya en diferentes grupos de pacientes para poder, por así decirlo, despertar una respuesta inmune que pueda ser efectiva contra el tumor y que no sea tan invasiva o tan tóxica como otros tipos de terapia como la quimioterapia, radioterapia u otras que se focalizan a la clínica como tal.
¿Qué supone para usted ser beneficiaria de una de estas ayudas?
La beca para mí fue algo maravilloso porque, dentro de las becas que pedí, esta era como la número
uno, la más difícil de conseguir. Me identificaba mucho con la Asociación Española Contra el Cáncer, gracias a ella puedo seguir haciendo lo que siempre he investigado.
¿Considera importante retener ese talento joven?
Yo soy cubana, pero me considero de aquí, o sea, pienso quedarme aquí para toda la vida. Me parece que sí, que Galicia tiene que seguir creciendo en investigación. Hay muchísima investigación, en parte gracias a estas ayudas, además de otras colaboraciones.

“Mi padre tuvo cáncer y logró sobrevivir; poder ayudar es algo que me satisface mucho”
MARCOS BLAS
ESTUDIANTE DE BIOOGÍA EN LA UDC
El alumno de cuarto curso de Biología de la Universidad de A Coruña Marcos de Blas es el más joven en recibir una de estas ayudas. En su caso, los 3.408 euros servirán para realizar sus prácticas en el Inibic a lo largo de ocho meses en una investigación de diferentes líneas celulares de cáncer de pulmón y de cáncer de colon dentro del grupo de Plasticidad Epitelial y Metástasis del centro asociado al Chuac.
¿De dónde le viene su pasión por el mundo de la biología?
A mí desde pequeño siempre me gustó la biología. Supongo que por mi tío, que es biólogo y trabaja en el Aquarium Finisterrae. Al entrar en la carrera, quería ser biólogo marino. No obstante, dando asignaturas como Genética, Microbiología y también otras relacionadas con la biomedicina, me llevaron por otro camino. Gracias a mi media, pude hacer prácticas en el Inibic y la experiencia me encantó. Allí trabajé también con otro tipo de cáncer, con cáncer de endometrio y cáncer de ovarios, en un grupo distinto al que estoy ahora, pero con una terapia muy similar, que es una terapia bastante nueva y que me ilusionó mucho trabajar en ello porque tiene bastante potencial.
¿Cuándo se enteró que era uno de los beneficiarios de las becas?
Justo me enteré cuando estaba de prácticas en verano. Yo pensé que los resultados se iban a dar más tarde. Un día de julio chequeé el correo en el laboratorio y me encontré con un mensaje que decía que me habían dado la beca.
¿Qué es lo que va a desarrollar gracias a la ayuda de la AECC?
Gracias a esta ayuda voy a poder investigar diferentes líneas celulares de cáncer de pulmón y de cáncer de colon dentro del grupo de Plasticidad Epitelial y Metástasis del Inibic. Allí vamos a probar a ver si combinando quimioterapia y el tratamiento de ferroptosis –que es un tratamiento nuevo con el que trabajé también en verano–, vamos a ver qué efectos puede tener sobre las células. Con este tratamiento lo que podemos hacer es básicamente generar unas condiciones que puedan provocar que las células cancerosas se mueran. Es un mecanismo similar a la apoptosis, que es la muerte celular programada. Es como si la célula se suicidase, por decirlo así.
¿Qué resultados le gustaría obtener de estas prácticas?
Me gustaría ver qué líneas son sensibles, cuáles son resistentes, qué cantidad de tratamiento tenemos que aplicar a las que son sensibles, y descubrir algún marcador molecular o alguna molécula que nos dé una pista para entender mejor por qué se hacen resistentes algunas células cancerígenas a la terapia y por qué otras son sensibles. La clave al final está ahí.
¿Qué importancia tiene este reconocimiento para usted?
Para mí significa muchísimo porque tiene mucho prestigio. Pero, sobre todo, significa mucho por el hecho de saber con quién estoy trabajando, que es la AECC. Mi padre tuvo cáncer y logró sobrevivir. Poder aprovechar parte de lo que donan los voluntarios y ayudar es algo que me satisface mucho.













