Los 128 viajes hacia la vida de A Coruña: “Nos dan muchas alegrías porque son niños desahuciados”
El Materno Infantil acoge un encuentro entre hospitales que han participado en un programa humanitario para curar a menores sin futuro en su país de origen

Hay patologías cardíacas graves que en A Coruña se operan a los cuatro meses de nacer. Pero los niños que llegan a través del programa ‘Viaje hacia la vida’ tienen mucha más edad. “A veces llegan con 7 años y traen una enfermedad muy avanzada que añade mucha dificultad”, explica el jefe de Cardiología Pediátrica del Materno e investigador del Inibic, Fernando Rueda. Habla con conocimiento de causa, pues este proyecto que trae a menores sin futuro médico de países como Mauritania, Senegal, Marruecos o Mali llegó al hospital coruñés en 2005. Desde entonces, la cifra de menores intervenidos alcanza los 128. Pero este no es el único centro implicado y ayer se juntaron todos en A Coruña para responder a la pregunta de si “podemos ofrecer lo mejor a estos pacientes”.
“Presentamos una serie de casos que se salen de lo habitual para demostrar que sí se puede hacer mejor. Es más, debemos hacerlo mejor”, afirma Rueda.
Raúl Besada: “Todo es muy rápido porque están aquí el tiempo necesario y no más. Tienen que volver con sus padres”
El 50% de los pacientes que llegan vienen con tetralogía de Fallot, un defecto cardíaco congénito e inusual caracterizado por cuatro malformaciones. También se ven muchos casos de atresia pulmonar con colaterales, truncus, ventrículos derechos de doble cámara... Su nombre ya indica su complejidad y muchas veces es necesario recurrir a procesos híbridos, es decir, cuando intervienen varios especialistas. “Hace tres años tuvimos un niño que vino en mayo y se fue de aquí en diciembre. Es muchísimo tiempo. Lo ideal es que venga, se opere y esté en su casa de vuelta en un mes”, explica el cardiólogo.
Volver a casa
Respecto al período que pasan en A Coruña, Raúl Besada, coordinador nacional de Tierra de Hombres, la ONG que lidera el proyecto, asegura que “todo es muy rápido”: “Queremos que estén aquí el tiempo imprescindible. El necesario y no más porque tienen que volver con sus padres, a su entorno, a su cultura y a sus raíces. Si puede ser hoy, no es mañana”.
Pero la complejidad del caso puede alargar los tiempos, pues muchas veces los pacientes llegan in extremis. “Llegan muy justitos, pero es que si no llegan se mueren”, incide Besada.
Durante el tiempo que están aquí, se organiza una especie de ‘ejército’ de cuidadores, que se encargan de acompañarlos en el hospital para que nunca estén solos. Tierra de Hombres cuenta con una treintena de voluntarios dedicados a esta función. Pero lo que siempre faltan son familias de acogida.
Carmen Maceiras y Belisario Sixto son un matrimonio que lleva desde 2008 abriéndole las puertas de su casa a estos niños. Ya cuentan 22 peques acogidos, lo que para ellos es “una obligación moral”: “Sabemos que hay unos niños que necesitan venir aquí a operarse y pudiendo ofrecérselo, es una obligación hacerlo”, explica la voluntaria.
Carmen Maceiras recuerda bien al primer joven que acogieron: “Era un niño marroquí. Yo estaba más asustada y muy dependiente de la mujer de Raúl, Carmen, que falleció. Siempre te acompañaba en todo. También la gente del hospital es maravillosa y lo hace más fácil”, asegura.
En su casa acogen ahora a Yousra, una pequeña de cuatro años operada recientemente que ya está de alta provisional. Aunque a veces se hace duro verlos llegar, lo mejor es cuando se van. “Muchos vienen que no se mueven, con oxígeno y no pueden caminar ni hacer nada. Y se van corriendo, saltando. Alguno viene desnutrido y se va fantástico”, celebra Maceiras.
“Nos dan muchas alegrías, no solo por una cuestión de que se vayan bien, sino porque eran niños desahuciados que no tenían otra opción”, indica Rueda. Aunque lo que desea Besada es que este programa “no tenga futuro”: “Ojalá no fuera necesario”.

























