Francisco Rojas | “Trabajar durante esta época resulta duro, a veces uno piensa que no va a dar terminado”
Mensajero desde hace años, ha fundado su propia empresa para continuar en un sector muy precario

Llama al portal y se anuncia: “Paquete”. Suena el portero automático y Francisco Rojas se mete rápidamente en el ascensor hasta un décimo piso. Allí le recibe una vecina, que firma en la PDA. Todo dura apenas un minuto con el ascensor abierto y vuelve a bajar a la calle donde le espera su furgoneta, llena a rebosar de paquetes. “Resulta duro porque es mucha cantidad de paquetes al día, y a veces uno piensa que no va a dar terminado”, confiesa. Durante los próximos días tendrá que repartir entre 140 y 150 paquetes diariamente.
Lo normal, matiza, es que la cantidad que tienen que repartir oscile entre el centenar y los 110 paquetes, así que se trata de un incremento del 50%. La cliente firma rápidamente y se despide, pero no siempre es tan fácil. A veces el cliente no responde al telefonillo, o tampoco al móvil, y es posible que tenga que acudir más de una vez a un punto para hacer la entrega. Mientras tanto, el reloj corre, y tiene que enfrentarse al tráfico.
Desde primera hora de la mañana, los repartidores se mantienen al volante mientras se esfuerzan por hacer desaparecer todos los paquetes que se encuentran en la caja de la furgoneta, muchas veces cargada hasta los topes. “Es la ansiedad que te da creer que no vas a dar por terminado. Siempre uno anda al límite y corriendo, siempre contrarreloj”.
Hay muchos que no aguantan el tirón. Sobre todo, porque se trata de un negocio con escaso margen. Nadie se hace rico como repartidor, y por eso las empresas tienen problemas no solo para retener al personal, sino también para contratar personal en un momento como este, en el que es necesario aumentar la plantilla aunque sea de forma provisional. También hay cada vez menos autónomos en este sector precarizado pero otros, como Rojas, perseveran. Él ha arracancado su empresa hace poco, solo seis meses. En ella están su hermano y él, y entre los dos se enfrentan a la avalancha de cartón que es para ellos el Black Friday.






















