
Hace 100 años no había en A Coruña Black Friday, ni Papá Noel, ni competencia por lucerío navideño. La Navidad se celebraba, pero de forma mucho más austera, y corta. Porque si en la actualidad finales del mes de noviembre se sitúa como el punto de partida de las fiestas -con actos como el encendido de las luces que protagonizará este viernes, 28 de noviembre, el exdeportivista Bebeto-, entonces el evento que marcaba el inicio de los festejos era más bien el sorteo extraordinario de la Lotería Nacional, que cada 22 de diciembre regresa con la ilusión de ganar mucho dinero.
La primera noticia propiamente navideña publicada por El Ideal Gallego en 1925 llegó el 25 de noviembre: "Fiesta de Navidad de las Escuelas Populares Gratuitas. La Junta directiva de esta benéfica institución proyecta como en años anteriores la celebración de una fiesta infantil en Navidad. Repartirá prendas de abrigo y calzado entre los 240 niños y 180 niñas que reciben enseñanza en las Escuelas Gratuitas. Para tan plausible propósito se hace un llamamiento a la generosidad de las personas pudientes".
Porque si algo queda también claro a través del repaso de la hemeroteca de estos años es que la Navidad de hace un siglo tenía más que ver con la solidaridad y el espíritu religioso que con el consumismo. Y es que en siguientes jornadas se pudieron ver publicadas, cada día, las listas de los donativos realizados por cada persona, con su nombre y apellido. Por ejemplo, "Doña Antonio García Ramos, 5 pesetas; Fábrica del Gas y Electricidad, 23; José Casal, 5; una suscriptora, 2; doña Manuel Pita, 2".
Para recaudar fondos también aparecen eventos como un concurso de muñecas en la calle Panaderas, como publicaba El Ideal Gallego el 20 de diciembre de 1925. "Se solicita de las niñas de esta población cedan uno de sus juguetes a beneficio de los niños pobres; de esos niños que pertenecientes a familias humildes no conocen ninguno de los objetos de entretenimiento sobrantes en muchas casas, y que donados para aprovecharlos en bien de la infancia necesitada hará un efecto hermoso de caridad, digno de las bellas hijas de la Coruña", iniciaba la noticia.
A cambio de esto, los niños que donasen sus juguetes entrarían también en un sorteo en el que podían ganar "viandas propias de Navidad". "Reunidas las muñecas, habrá exposición de ellas, tómbola y árbol de Noé, adjudicándose a las más bonitas en arte, lujo u originalidad medallas o diplomas de mérito, por un jurado de señoritas", explicaba El Ideal Gallego.
Además de la cara solidaria, la Navidad de hace 100 años en A Coruña tenía una clara vertiente de religiosidad. Así, cada día, en la sección de santoral, aparecían las instrucciones para el "ayuno y abstinencia". Como ejemplo, la edición del 18 de diciembre de 1925 de El Ideal Gallego explicaba: "Mañana, sábado, es día de ayuno y abstinencia anticipados del día de la Vigilia de Navidad para los que tengan la Santa Bula. Por consiguiente, los que tienen la Santa Bula pueden comer carne y promiscuar el día 24, Vigilia de Navidad".
Entre los eventos más festivos se encontraba el momento en que los niños salían a pedir el aguinaldo, que en este 1925 fue acompañado el día de Nochebuena por la banda infantil de música de las Escuelas Populares Gratuitas y de un nutrido coro que cantó un himno de Pascua y que llamó también la "atención del público" desfilando "con faroles y bengalas en forma de retreta".
En lo que sí se parecían más las fiestas de hace 100 años en A Coruña y las de este 2025 es en los postres típicos. Poco ha cambiado desde entonces. No había turrones de mil y un sabores, pero sí confiterías como La Española, en plena calle de San Andrés, que vendían mazapanes ("desde 0,30 céntimos en adelante"), turrones, piñones y peladillas.

Y si la comida era parecida, la Lotería de Navidad, también. Sin el minuto a minuto de hoy en día y sin descorchar champán para salir en los medios de comunicación, pero con mucha expectación. "Frente a nuestra pizarra del Cantón Grande hubo toda la mañana muchísimo público que anotaba los números agraciados con los premios mayores", explicaba El Ideal Gallego, que a falta de la inmediatez que permite la actual tecnología, usaba el sistema de colocar una pizarra frente a su redacción para ir informando a los coruñeses a pie de calle.
En aquel 1925, por cierto, el número que dejó más dinero en A Coruña fue el 51.862 de un Cuarto Premio, vendido, entre otros, en la Administración número 4, situada en el Cantón Pequeño y regentada por Fernanda Mera.
A medida que se acercaba el 24 de diciembre, los coruñeses iban haciendo acopio de comida para celebrar la Nochebuena, como explicaba en su edición de aquel día El Ideal Gallego: "Hace ya días que las turronerías, pastelerías y tiendas en general donde se venden artículos característicos de Navidad, no dan abasto para despachar a la clientela; ayer aumentó extraordinariamente la concurrencia. Por todas partes no se veían sino padres y madres de familia que, felices llevaban bajo el brazo los paquetes de golosinas que habían de llevar la alegría y la felicidad a sus hogares durante la inolvidable noche de Nochebuena. Tampoco escaseaban las menegildas, cocineras, mozos recaderos y otros importantísimos servidores de las clases pudientes que conducían capones, pavos, merluzas, ventrudas damajuanas, cestas de botellas y otras materias indispensables para la clásica cena".
























