Las lavanderías le ganan terreno a las tintorerías y ya son el 70% del sector
La falta de relevo hace que cada día queden menos negocios tradicionales de limpieza de textil

Entre los negocios que más auge han experimentado en los últimos tiempos se encuentran las lavanderías de autoservicio. Cada vez son más los locales dotados de lavadoras industriales en los que los clientes pueden ir y lavar y secar la ropa como se ve en las películas y las series americanas. Aunque aquí no hay las mismas costumbres –más que nada porque casi todo el mundo tiene su propia lavadora en casa– lo cierto es que, en los últimos tiempos, bajar a la lavandería se ha convertido en un hábito, sobre todo entre los más jóvenes. Esta tendencia al alza en los autoservicios de lavado de ropa contrasta con la disminución de las tintorerías tradicionales, que ya solo suponen, aproximadamente, el treinta por ciento del sector.
Entre las razones que aducen los profesionales de toda la vida para esta situación están la falta de relevo generacional, la dureza del trabajo y los cambios en las costumbres del consumidor.
Una de las tintorerías veteranas de la ciudad es La Estrella, en la calle Marconi. Loli López, curtida en el sector, está ya jubilada, pero de vez en cuando le echa una mano a las nuevas generaciones, atendiendo el teléfono y a los clientes que se acercan hasta el mostrador. Asegura que es un negocio duro, que hay que trabajar mucho y que quizás por eso no tiene mucho tirón entre los más jóvenes.
Recomienda ampliar información con una de las más antiguas del sector, Perú, con cuyo gerente, Darío Enríquez, se lleva muy bien.
En la creencia de muchos, Perú es la más antigua de las tintorerías clásicas. Pero Darío Enríquez explica que Pacy son los más veteranos de la ciudad: “Nosotros abrimos en 1964 y ellos abrieron un año antes”. Al menos, desde el cierre en 2013 de Mil Colores, que llevaban en el negocio desde 1953.
El responsable de las tintorerías Perú asegura que es un trabajo bastante duro y añade, además de los cambios en las costumbres de la gente, las normativas estrictas de la Unión Europea, que ve como una dificultad a mayores. “Dicen que los productos que usamos contaminan y que son tóxicos” pero asegura que sus familiares, que estuvieron antes que él, llegaron todos a edad avanzada. Coincide con sus colegas en que hay poca gente joven que quiera asumir un trabajo duro que ha vivido tiempos mejores.
José Luis Pardo | “Algún cliente probó en la lavandería, pero volvió”
DIRIGE la empresa que heredó de su familia, Tinte Pacy, y que es la tintorería más antigua en activo en A Coruña
El 19 de agosto de 1963 abría sus puertas Tinte Pacy que, a día de hoy, tiene el mérito de ser la más antigua de la ciudad en activo. Al frente se encuentra José Luis Pardo, quien heredó el negocio familiar. A pesar de su juventud, lleva desde los 17 años en un sector que conoce a la perfección.
He recorrido varias tintorerías y todos dicen que son los más veteranos de la ciudad.
Sí, la empresa se fundó en 1963. Estuvo en Juan Flórez, esquina rúa Traviesa y luego en las Conchiñas y ahora estamos en Alcalde Lens.
¿Quiénes montaron el negocio?
Lo montaron tres hermanos: Eduardo y Ángel, y mi padre, Luis Pardo Fillero.
Creí que al frente de un negocio de tantos años habría alguien mayor...
De las antiguas, digamos que soy el más joven, aunque llevo 28 años en el negocio.
¿Cree que la gente conoce bien el servicio que ofrecen?
Yo creo que no, porque también tenemos lavandería. No para ropa pequeña pero sí para mantas, edredones, alfombras... En las lavanderías tienes que ir hasta allí, esperar el tiempo del lavado, el tiempo del secado... Yo tengo algunos clientes que fueron, probaron y acabaron volviendo aquí.
Algunos dicen que el precio de la tintorería es un poco caro...
Bueno, en realidad si lo piensas, en las lavanderías lo tienes que hacer tú todo, porque nadie te atiende, y si pagas primero el lavado y luego el secado también sube el precio. Aquí cerca tenemos algunas lavanderías y yo los veo pasar pero sobre todo son gente de fuera. Suelen ser gente que tiene el piso alquilado y no tiene lavadora o con una cultura diferente.
¿Por qué cree que van a menos?
La gente antes iba a trabajar de traje y ahora eso ya no se lleva. Y la ropa hoy en día tampoco se cuida porque no es de calidad.
¿Cómo cree que evolucionará el futuro del sector?
Yo no encuentro relevo. Porque esto da para vivir, pero no con grandes lujos. Creo que no se va a acabar, pero no son los tiempos de antes.









