A Coruña registra una caída del 52% en los delitos de violencia de género
En el segundo trimestre de este año se detectó una gran reducción con respecto al mismo período de 2024

La efeméride de hoy sirve para poner de manifiesto, como cada año, el problema de violencia de género que sufren miles de mujeres, a pesar de los avances en ese sentido. Las nuevas leyes que surgen cada año (hace solo un mes y medio que se aprobó la lei de acoso e violencia dixital, la primera del territorio español) aumentan la cobertura legal de las víctimas mientras que el sistema Viogen y servicios de televigilancia como Atenpro (que permite una alerta temprana y un seguimiento cercano) proporcionan más seguridad. Los últimos datos, correspondientes al segundo trimestre de este año, muestran un descenso del 52% de los delitos ingresados en los juzgados del partido judicial de A Coruña, de 434 a 210, con respecto al mismo período del año pasado.
Este no solo comprende la propia ciudad, sino también Arteixo, Cambre, Carral, Cerceda, Culleredo y Oleiros. Pero no caben triunfalismos: el segundo trimestre de 2024 había registrado un número inusualmente alto de casos ingresados. No hay una diferencia sustancial entre el segundo trimestre de este año y el de 2007, por ejemplo, cuando los juzgados del partido judicial de A Coruña ingresaron 217 casos.
Tampoco la serie anual permite sacar una conclusión sobre la evolución de este problema. Los delitos en los juzgados de violencia sobre la mujer de A Coruña crecieron de forma generalizada hasta 2019, cuando llegaron al pico de 2.006 casos, para luego descender hasta 1.452 al año siguiente. El año pasado volvieron a creer hasta 1.611. El crecimiento de los delitos, más de 20 años después de implantarse la ley de violencia de género, suele achacarse a la existencia de un gran número de víctimas que se animan a denunciar. Pero resulta más difícil explicar estas fluctuaciones.
María 34 años
“Un día, los niños vinieron con marcas y me negué a que volvieran con él”
“Acabo de conseguir una sentencia después de seis años de lucha, pero no es firme, y va a recurrir al Tribunal Supremo. Antes de separarme, la violencia era contra mí, pero luego pegó a mi hijo muchísimas veces. Me separé en 2019, en abril, pero luego le di otra oportunidad. Por estas fechas le dejé definitivamente. No sé cuándo empezó a ser abusivo. Yo era muy niña, cuando empezamos a salir, y a veces no te das cuenta. Desde siempre fue una persona manipuladora y toda la carga de la crianza de los niños tenía que recaer sobre mí. Si salíamos todos juntos, yo tenía que estar pendiente siempre de ellos. La primera vez que me agredió fue al mes de tener al niño, me dio un empujón que casi me caigo y lo achaqué a la tensión de ser padre primerizo, pero luego empezó en serio, cuando nació la niña. Me dijo que trabajaba, que las cosas de casas no estaban hechas, lo cual era mentira, y que era una gorda. Estaba furioso conmigo porque decía que le había obligado a tener hijos y que yo era la que tenía que pagarlo todo. Cuando decidí denunciarlo, las primeras veces no tuvimos mucho apoyo. Acredité la violencia con partes médicos de los niños. Me venían en mal estado, con picaduras de pulgas, con la ropa que yo no les había dado, con marcas de que les había pegado. Yo tenía una orden de alejamiento, pero él siguió viendo a los niños hasta que, en 2021, me vinieron superpegados, con marcas, y me negué a que volvieran con él. Me llamaron a los pocos días a Lonzas, donde fui detenida, pero conseguí la custodia total. Aun así, estoy indignada con la justicia. Solo le han caído tres años de cárcel. Las penas deberían ser más duras”.
Mar 60 años
“Tengo un botón de alarma, pero ya no voy a las fiestas, ni tampoco a ver al Deportivo”
“29 de marzo 2023. Fue cuando la jueza lo echó de casa. Es una fecha de tu vida que no puedes olvidar, como la del nacimiento de tus hijos. Estuvimos 37 años casados, y juntos 39 y algo, y no sé cuando empezó a cambiar. Él reconoció que me agredía desde 2017, pero yo me empecé a dar cuenta un 31 de julio cuando le recojo en el trabajo en la playa de Sabón y se pone agresivo. Se va, estoy casi cinco casi horas esperándole y cuando vuelve me dice que tiene que ir al despacho: ‘O arrancas el coche o llevas de hostias’. Fue cuando empecé a grabarle. Él me decía una serie de cosas a mí y a otras personas: que estaba loca, que me lo inventaba, que necesitaba meterme en un psiquiátrico, pero que él me quería con locura, que me quería ayudar porque era el amor de su vida. Pero cuando estaba en casa, todo lo hacía mal, de todo quería discutir. Él tomaba medicación y bebía. Me insultaba, me reñía, me obligó a arrodillarme en pleno salón y pedir perdón a mis hijos. También sufría agresiones sexuales. Descubrí que hablaba con otra mujer, su antigua novia. Cogí su teléfono y salí a la calle, pero me agarró por detrás y me apretó el cuello, pero paró un coche y bajó un chico y le dijo: ‘¿Qué hace?’. Sacó una placa y le dijo que con lo que había visto tenía que llamar a la Guardia Civil. Pero es abogado y se sabe todas las triquiñuelas y hasta dónde puede llegar. Me dijo: ‘Cuidadito que te puedes caer por las escaleras y te puedes matar’. Y que iba a contratar a un sicario. Fue juzgado y condenado, pero ya ha cometido quebrantamiento de condena. Tengo el botón de alarma de Atenpro, que son superempáticos, pero ya no voy a las fiestas, ni tampoco a ver al Deportivo, ya no paseo por A Coruña”.
Grandes avances
La presidenta de la asociación Mirabal, Ana Saavedra, pone el énfasis en los grandes avances conseguidos estos años. “Es verdad que cada vez hay una mejor legislación, aunque es importante reciclar tanto a jueces como a abogados para que conozcan las nuevas leyes”, advierte. Ella misma fundó esta asociación tras ser víctima de violencia de género, cuando su pareja le apuñaló, provocándole un desgarro en la tiroides. Desde entonces, ha ayudado a muchas mujeres que se encontraban en situaciones que parecían desesperadas.
Actualmente, la ley de violencia vicaria avanza sobre el problema que supone para las madres exponer a sus hijos a una pareja maltratadora. Es otro paso más. “Queda mucho por hacer, pero tenemos muchas cosas buenas”, anima Saavedra. Que la Fábrica de Tabacos disponga de una ‘sala amable’ donde los niños puedan esperar y jugar mientras sus madres se enfrentan a su maltratador ante el juez, es una ayuda muy valiosa. “Si un juzgado es un sitio inhóspito hasta para un adulto, hay que imaginarse lo que es para un niño”, dice la presidenta de Mirabal.
No solo la Xunta o el Estado aportan medios para ayudar a las mujeres víctimas de estos delitos. También el Ayuntamiento contribuye de forma importante, con servicios como la Casa de Acogida para mujeres Maltratadas. El año pasado albergaba a 34 personas, 22 mujeres y 12 niños, con una media de edad entre las mujeres entre 26 y 35 años. Su agresor era, en mas de la mitad de los casos, su pareja o expareja, y el resto, su cónyuge o excónyuge. La media de estancia, de entre 90 y 180 días, y más del 50% provienen de la propia ciudad.
Actualmente son 37 los acogidos (19 mujeres y 18 niños), con unas características parecidas. Eso sí, la media de estancia se eleva a más de 180 días porque algunas de ellas ya se encontraban en esa casa en 2024. La mayoría de las mujeres son madres y acuden al centro con sus hijos. Saavedra señala que muchas de las víctimas de violencia de género llegan “rotas, desgastadas, sin autoestima” y que una vez se libran del maltratador, comienza para ellas la labor de reconstrucción de sus vidas.
Esto puede ser aún más difícil para los niños, que no solo han sido testigos directos del maltrato, sino que también lo han sufrido en sus carnes incluso después de que la pareja se haya roto. El proceso para despojar al padre abusador de sus derechos de visita y custodia puede ser largo, a veces demasiado. Mientras tanto, las madres sufren la impotencia de no poder hacer nada por garantizar la seguridad de sus hijos.
Hay que decir que la gran mayoría de los delitos que llegan a los juzgados coruñeses son lesiones y malos tratos como figuran en el artículo 153 del Código Penal. Es decir, los más leves. En este segundo trimestre fueron 187 de los 210 delitos ingresados. Sin embargo, de vez en cuando surgen casos que ponen de manifiesto los extremos a los que puede llegar la violencia de género. Este mismo verano, en la Sagrada Familia, un hombre apuñaló a su mujer cerca de 70 veces hasta matarla.
| CIFRAS |
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| 62 sospechosos | de violencia de género detuvo la Policía Local el año pasado, una cifra ligeramente superior a los 59 detenidos registrados en 2023 |
| 1.611 casos | llegaron a los juzgados de Violencia contra la Mujer en el partido judicial coruñés el año pasado, la cifra más alta de los últimos cuatro años |
| 37 personas | alberga la Casa de Acogida para Mujeres Maltratadas del Ayuntamiento a día de hoy, 18 de ellas niños, una cifra semejante a la de 2024 |
| 62 medidas | de protección fueron quebrantadas durante el año pasado en el partido judicial de A Coruña, según las estadísticas judiciales |























