La cúpula en A Coruña: de símbolo de poder a espacio de pasatiempo
La mayor parte de ellas tienen una estructura semiesférica, pero no se consideran auténticas

A mediados de este mes, se levantó la cúpula del nuevo centro multiusos del vecino municipio de Oleiros. Fue un momento espectacular cuando toda la estructura se alzó en el aire, y también inusual, puesto que la cúpula no es una forma arquitectónica habitual, ni en Oleiros ni tampoco en A Coruña, que puede presumir de muy pocos edificios de este tipo. A la cabeza de los coruñeses vienen unas pocas: la de Bens, la del monte de San Pedro, la de Eirís, la de los Mariño e incluso la desaparecida Medusa. Pero sería un error mencionarlas: los arquitectos señalan que no son cúpulas, sino estructuras cupulares.
Esto ocurre a menudo. El arquitecto del multiusos de Oleiros, Fernando Martínez López, confiesa que tampoco en este caso es una cúpula, porque se sostiene sobre estructuras triangulares metálicas. Él mismo explica que las verdaderas cúpulas se sostienen únicamente por compresión: es decir, cada hilada de piedras mantiene en su sitio a la anterior y el remate, que es el cimborrio. “Es un sistema constructivo obsoleto”, opina Martínez.
Fernando Agrasar, profesor de Arquitectura y académico de la Real Academia Galega de Belas Artes, no se muestra tan rotundo, y considera que la cúpula, como forma geométrica, puede ser una solución adecuada. “La Medusa del puerto era una forma cupular, no una verdadera cúpula, muy adecuada para la descarga de carbón. Esa pieza fue de las más notables del skyline coruñés durante muchos años”.
Sin embargo él, a la hora de destacar una verdadera cúpula, no tiene ninguna duda: el cimborrio de la iglesia de San Nicolás, en plena Pescadería. “Esa arquitectura neoclásica, esa sillería fantástica, de granito... Yo la destacaría como de las más notables de la ciudad”. Otros templos también cuentan con una cúpula, como el de Santo Domingo, y, por supuesto, también destacan las cúpulas del palacio municipal, sobre todo, por su color.
Sobre este particular, la presidenta de la delegación coruñesa del Colegio de Arquitectos de Galicia (COAG) , Ruth Varela, reconoce que destaca el tono rojizo de las tejas con las fachadas de granito, pero también son de mencionar otros detalles, como los trabajos de herrería o el propio reloj, que marca el tiempo público. En cuanto a si es de su agrado, se muestra cautelosa: “Ni me gustan, ni me disgustan. Se utilizan para cubrir grandes luces pero lo importante es encontrar la solución más adecuada para cada caso”.
Eso sí: Varela, como todos los arquitectos consultados, concuerdan en la importancia simbólica de la cúpula, que se emplea para destacar la importancia de un edificio. “Es un elemento de prestigio, además de una solución práctica”, matiza Agrasar. Por eso se utiliza sobre todo en edificios públicos, como los templos o los administrativos. “Es un poco un símbolo de poder”, comenta otro experto. Y por eso también lo han escogido empresas importantes.
Lo cierto es que en A Coruña, esta forma arquitectónica nunca se ha utilizado mucho, a pesar de que es un sistema empleado habitualmente en el modernismo y el eclecticismo, estilos con mucha representación en la ciudad, para cubrir esquinas, y es allí donde se pueden descubrir muchas pequeñas cúpulas, como la de la Casa Cortés, en la plaza de Galicia, o el edificio que acoge al Colegio de Notarios, en la plaza de Vigo. El ejemplo más destacable es el edificio del número uno de la plaza de Mina, conocido con el nombre de la compañía de seguros, la Unión y el Fénix. Construida a finales del siglo XIX, a mediados del siglo pasado se decidió instalar el conjunto escultórico que representa al mito de Ganímedes raptado por Zeus en forma de águila, lo que la convierte en la más llamativa de la ciudad.
En los últimos tiempos, la función de la cúpula ha cambiado mucho, y han pasado de estar asociadas con el poder y la grandiosidad a estar más relacionadas con la diversión. De ser el remate de un edificio han pasado a situarse a ras de suelo en muchos casos. Pero eso no significa que sean menos apreciadas por los coruñeses. Un ejemplo de ello es la Casa de las Ciencias, con el planetario al que acuden miles de visitantes cada año; la del monte de San Pedro, que acogió recientemente la muestra de los 50 años de Zara; o las cúpulas (también falsas) de la finca de los Mariño o de Eirís. Simplemente protegen de la lluvia, pero en A Coruña eso basta para asegurar la diversión.
Los edificios ausentes que también lucieron un sombrero redondo
Quizá la ausencia más notable en cuestión de cúpulas, aunque en este caso hubiera sido falsa, sea la de la Medusa, que además, fue la de mayor tamaño que jamás haya tenido la ciudad. Eso y su color verde, la hicieron destacar desde su construcción, en 2007, hasta que se retiró, en abril de 2023. Otras muchas han ido desapareciendo a lo largo de los años y algunas solamente permanecen en documentos gráficos, en la memoria de los más mayores, y de los arquitectos de todas las edades que han estudiado la ciudad, como es el caso del Hotel Atlántico, construido en los jardines de Méndez Núñez, y que fue derruido en 1967. También está en el recuerdo la Caja de Ahorros de La Coruña, esbelta como un minarete, derruida en el año 1969 por unos problemas estructurales, y que se levantaba en la calle de San Andrés, con apenas 31 años de vida.























