Héctor Cañete | “Me crié en Monte Alto; es donde pasé mi niñez, y soy de la playa de San Amaro a muerte”
Está orgulloso del barrio de su infancia, en donde mantiene a los amigos de la niñez, pero también de la hostelería de su ciudad, por la calidad de los productos y por los buenos profesionales

ENTREVISTA CTV
De niño quería ser veterinario pero, tras diversos avatares de la vida y estudiar para ser profesor de Educación Física, acabó abriendo sus propios negocios. Héctor Cañete (A Coruña, 1971) acaba de alcanzar la mayoría de edad como presidente de la Asociación de Empresarios de Hostelería de A Coruña y asegura que aquí se come como en ningún otro sitio.
¿Cuál es su barrio?
Yo vivía aquí [señala las casas que se ven desde la Torre], en Mauricio Farto Parra, lo que era el camino de la cárcel. Y, después, me fui a vivir a Adormideras, que es donde vivía hasta hace cuatro años.
Si le preguntan, ¿de dónde dice que es?
De Monte Alto. Todos mis amigos y toda mi vida están aquí. Mantengo mi pandilla desde que éramos niños, hemos quedado para cenar en Navidad, como todos los años, los quince, y somos todos de Monte Alto.
Y con mucho orgullo de barrio, por lo que veo.
Sí, me encanta. Nos reuníamos en lo que le llamamos la barrera, que era el muro que separa la calle de Adormideras y seguimos reuniéndonos.
¿Cuál es el primer recuerdo que tiene de la ciudad?
Como vivía aquí, en la avenida de Navarra, y desde la ventana de mi casa se veía la Torre de Hércules, pues me acuerdo de pequeñito de verla, de ver girar el faro y contar las luces.
¿Por eso ha elegido este lugar para hacer la foto?
Por aquí hay un sendero, todo el que rodea la Torre, y venía de pequeño a pasear con mi padre. Y venía a jugar aquí, cuando todos estos campos todavía no estaban arreglados. Venía con los amigos y pasaba aquí mucho tiempo, iba a correr con mi padre...
¿Corría de pequeño?
Sí, hacía atletismo.
¿Y a qué colegio fue?
Pues estudié en el colegio Cervantes y después, en el instituto de Zalaeta. Glorioso (risas).
¿Qué tal estudiante era? ¿Qué recuerdos guarda de esa época?
Pues, en el colegio era un estudiante normal. Ni bueno ni malo; no estudiaba mucho pero bueno, sacaba las notas suficientes. Y luego, en el instituto, pues tuve una temporada, pues como todos, más floja pero después encarrilé bien.
¿Qué quería ser de mayor?
Recuerdo que decía que quería ser veterinario. Me gustaban los animalitos pero, al final, estudié Educación Física. Hice el Tafad (Técnico Superior en Animación de Actividades Físicas y Deportiva) y magisterio por educación física y terminé siendo empresario (risas).
Eso iba a preguntar, ¿cómo termina siendo empresario?
Pues desde muy joven, con otros compañeros, que en este caso era Emilio Ron, que es muy conocido por el café Tortoni. Empezamos juntos cuando teníamos 18 años, pues llevando la discoteca Pachá, Chevalier... Todas estas discotecas. Teníamos el tema de las relaciones públicas y montamos la primera cafetería cuando apenas teníamos veinte años y ahí seguimos los dos, a fecha de hoy. Separados ya –buenos amigos pero separados– y con la hostelería ambos.
¿Qué es lo mejor y lo peor de ser empresario de hostelería?
La verdad es que trabajas para ti y, si haces las cosas, es bueno y, si las dejas sin hacer, pues quedan sin hacer, porque nadie las hace por ti. Y lo malo que tiene es la incertidumbre, siempre estás en la cuerda floja y los tiempos que corren son difíciles para las empresas.
Dicen que a los coruñeses nos gusta estar todo el día en la calle. ¿Es más fácil, en ese sentido, ser empresario de hostelería aquí?
Bueno, en Galicia –hablo de Galicia– tenemos muy buenos productos gastronómicos, como no hay en otro sitio del mundo. Viajo mucho y conozco bastante mundo y siempre digo lo mismo: no hay ningún sitio donde haya, como en Galicia, pescado de primerísima calidad, carne de primerísima calidad y verduras de primerísima calidad. Y con una gran diferencia con respecto a los demás, que además tenemos un precio muy asequible. Tenemos una hostelería de gran calidad, en La Coruña especialmente buena gracias a las escuelas y eso hace que ser hostelero en Galicia y en La Coruña sea muy agradable.
¿Y cómo lleva lo de ser el representante de su sector?
De presidente de la asociación llevo ya dieciocho años. Para mí siempre, siempre, es un honor representar a mis compañeros y al colectivo. Es cierto que tienes que tener vocación y dedicación, porque a veces es muy ingrato, pero yo lo disfruto mucho porque tengo muy buena relación con todos los compañeros: me llaman para muchísimas cosas, me gusta saber de los problemas de todo el mundo e intento ayudarlos, por las relaciones que tenemos, intentamos echarles una mano en todas las administraciones para solucionar los problemas del día a día y para mí es un privilegio y lo disfruto mucho.
Como viajero por medio mundo, ¿qué es lo que echa de menos cuando no está aquí, en su ciudad?
La verdad es que viajo mucho, porque, aparte de la hostelería, tengo otra empresa y una fábrica en China. Acabo de llegar de allí y lo que veo es que en España, como en el resto de Europa, a veces hay demasiada burocracia, demasiados impuestos y demasiadas trabas que en otros muchos sitios del mundo, tanto en Asia como en Estados Unidos no las hay y eso hace que en Europa no seamos muy competitivos y nos pongamos trabas nosotros mismos.
Me refería, más bien, a qué echa de menos de A Coruña.
Cuando estoy fuera, tengo morriña. Mucha. Soy muy familiar y echo de menos a mis hijos y a mi ciudad que, al final, pues es donde nací y es la que me gusta.
¿De qué presume cuando habla de su ciudad?
Presumo mucho de la gastronomía porque, de verdad, insisto, en que tenemos una gastronomía excelente. Y luego, de la seguridad, que, gracias a Dios, tenemos una ciudad muy segura, muy tranquila, donde se puede pasear de noche, donde no hay ningún riesgo y espero que se mantenga así. También tenemos una climatología benigna donde, aunque es verdad que llueve mucho y hace mucho viento, sobre todo, al final nunca es extremo.
Si tuviera una máquina del tiempo, ¿a qué momento de A Coruña le gustaría ir?
Yo creo que volvería al ascenso del Superdépor. Al ascenso y a cuando jugamos los cuartos de final de la Champions. Esos momentos fueron históricos para el Dépor, cuando ganamos 4-0 al Milan.
Preguntas cascarilleiras
¿Churros de Bonilla o churros del Timón?
Uy, qué difícil... Los dos son buenos amigos, los dos están muy buenos pero tengo que reconocer que los del Timón.
¿Jardines de Méndez Núñez o monte de San Pedro?
Monte de San Pedro.... Por la tranquilidad, el cañón, las vistas y la sensación del viento golpeando. No sé, me gusta mucho.
¿Calle de la Estrella o calle de la Barrera?
Soy más de la calle de la Estrella. He disfrutado mucho en la Barrera en mis tiempos jóvenes, con todos los amigos, en algunos locales emblemáticos, pero bueno, soy más de la Estrella.
¿Bebe agua de Emalcsa o embotellada?
Bebo agua del grifo. También bebo agua embotellada, cuando voy a los restaurantes, pero en casa siempre bebo agua del grifo.
¿Playa de Riazor o playa del Orzán?
Orzán, pero sobre todo playa de San Amaro. Yo me crie en Monte Alto, es donde pasé mi niñez y soy de la playa de San Amaro a muerte.
¿A pesar de que sea el agua más fría de todas?
Bueno, nos bañábamos igual. Saltábamos desde el dique y todo.
¿Se mueve por la ciudad a pie o motorizado?
Andaba mucho en moto pero ahora, por motivos familiares, que hay que llevar a los niños, me desplazo más en coche. Pero me gusta andar por la ciudad.
¿Es de helados tradicionales, como los de la Colón, o modernos, como los de Bico de Xeado?
La verdad es que tengo que reconocer que me gustan todos los helados, me gusta mucho el dulce y como empiece, no paro. Pero, si tengo que elegir, el Colón me traslada también a mi niñez.
¿Y cuál es su sabor preferido?
Buf, de todo... Pero soy muy de vainilla.
¿Disfruta más de una verbena o de un concierto?
Un concierto.
¿Uno que le gustara hace poco?
Lo pasé muy bien con Scorpions hace un par de veranos en el puerto. Me reí mucho, fue un concierto muy simpático. El cantante estaba muy mayor pero lo disfruté muchísimo.
¿Prefiere Carnaval o San Juan?
De San Juan a muerte. No disfruto especialmente el Carnaval porque tengo el recuerdo de que siempre nos llueve. Y soy de ir a la calle de la Torre, me he disfrazado de choqueiro, pero es que siempre nos llueve. San Juan es la fiesta de La Coruña por excelencia. Las hogueras, el ambiente de las playas... Lo disfruté siempre desde pequeño, con mis amigos de Monte Alto, donde hacíamos nuestras hogueras, en la cala del Moro y me encanta.
¿Dice más chorbo o neno?
Yo soy de neno. Soy de Monte Alto, claro (risas).























