Una marea de 10.000 frikis desborda todas las previsiones en la jornada inaugural de Expotaku
La reunión de amantes de la cultura oriental fue la más concurrida que se recuerda, y aún falta el día de hoy
Define la RAE la palabra friki como “extravagante, raro o excéntrico”, aunque de sobra es sabido que el término se utilizó en su día como arma arrojadiza, de manera peyorativa y para señalar la marginalidad. Sin embargo, demostraciones de fuerza como la de Expotaku en A Coruña llevan a plantearse el concepto de ‘normalidad’ o lo estándar. Y es que 10.000 asistentes en una convención que tiene por objeto la oda a la cultura oriental (cada vez más global) desbordaron todas las previsiones y dejaron pequeño ExpoCoruña. Según varias fuentes de la organización se trata de la edición más exitosa de cuantas han pasado por la ciudad, y aún queda la jornada dominical.
Nada fue especialmente diferente ni nuevo respecto a anteriores ediciones, aunque todo sigue rezumando frescura y pasión. Por más que se trate de un target cada vez más difícil de sorprender y muy sibarita. Entre las actividades más curiosas prometía más de lo que ofreció finalmente la convocatoria de bodas frikis. Más expectación que valientes, aunque los que dieron el ‘sí, quiero’ dejaron algunos momentos maravillosos. Por ejemplo, esos votos que rezaban: “Prometo intentar retener las ganas de matarte”. Muy aplaudido, sí, pero apenas cinco parejas pasaron por el ‘altar’. “Podéis daros un abrazo”, invitaba el oficiante, un miembro de la organización.
Al filo de las 16.00 horas el recinto empezó a quedarse pequeño. Dentro, el aforo parecía completo. Fuera, las colas para entrar alargaban la espera entre 30 y 60 minutos. Bajo la lluvia, con los disfraces a la intemperie. Curiosamente, entre camisetas, recuerdos, cosplays y sables láser, uno de los puntos más demandados era el gastronómico. Había dos opciones: oriente y occidente. Incluso podría decirse Japón y EEUU. No hace falta decir quién se llevó la palma.
La cuna del manga y el anime ha exportado también cultura, y los más jóvenes piden con alegría y suma facilidad productos que, para los menos iniciados, se convierten en trabalenguas. El ramen es el rey. Por 6 euros era posible disfrutar de la sopa picante recién calentada.
Un padre con sus hijos, que representaban toda la familia de la transversal Dragon Ball, explicaba así: “Solo falta el abuelo, que sería ‘o mestre Mutenroi’ (los coruñeses reivindican el gallego como doblaje de forma imperativa). Yo crecí con la saga, mis hijos también y espero que los nietos acaben por hacerlo. Es una forma de hacer familia mucho más sana que otras que se ven por ahí”.
Para la jornada del domingo, la de cierre, se espera otra avalancha récord en Expotaku, que para muchos adelanta la Navidad.






















