Paco Vázquez recibe el premio Iurisgama con un reconocimiento a la labor del rey Juan Carlos

Paco Vázquez recibió esta mañana en el Senado el premio Iurisgama, de la Asociación de Juristas Gallegos en Madrid. El que fuera alcalde de A Coruña pronunció un discurso en el que recordó especialmente, haciendo hincapié precisamente en que hoy es 20 de noviembre y en que hoy hace justo cincuenta años que murió Francisco Franco, la figura del rey Juan Carlos I y su labor durante la transición hacia la democracia.
El presidente del Senado, Pedro Rollán, explicó en su discurso inicial que es responsabilidad de las instituciones garantizar "nuestro futuro en una democracia plena", algo en lo que han destacado ambos homenajeados, tanto Paco Vázquez como el notario Victorio Magariños, quien recibió el premio Montero Ríos.
Entre los méritos de Francisco Vázquez para merecer este galardón, la asociación citó sus aportaciones en el ámbito autonómico, municipal y en las relaciones Iglesia-Estado así como su colaboración en la elaboración de diversas leyes, en las Cortes Constituyentes y en la elaboración de la Constitución. Además, también destacaron su participación en la elaboración del Estatuto de Autonomía de Galicia, siendo el ponente que lo defendió en el Congreso de los Diputados.
Carlos Lema Devesa, presidente de la Asociación de Juristas Gallegos en Madrid, mostró su agradecimiento al Colegio de Abogados de A Coruña, por su colaboración constante, y a la Xunta por patrocinar los premios. Paco Vázquez, como le gusta que le llamen, dijo Lema, no nació en cualquier barrio, sino en Cuatro Caminos, aunque el que más le gustaba "era el de Leirón", donde conoció a su mujer. Tras realizar un recorrido por sus méritos profesionales, desde su licenciatura en Santiago hasta su incorporación a la inspección de trabajo, aseguró que no iba a hablar de Vázquez como político, sino como jurista, que es la razón por la que le otorgan el premio.
En este sentido, afirmó, desarrolló una labor excepcional a la hora de defender el Estatuto de Autonomía en el Congreso además de trabajar en el establecimiento de un sistema para que en la declaración de la renta se pudiera destinar una aportación a la Iglesia Católica y los acuerdos con la Santa Sede sobre los profesores de religión. Citó también su labor como investigador, con diversas publicaciones y libros, así como su tesis doctoral, siendo ya sénior, con un estudio sobre la inspección de trabajo en los diferentes países de la Unión Europea. Señaló, entre otras condecoraciones, la medalla de oro de la ciudad que le vio nacer, de donde es hijo predilecto y cuyo Paseo Marítimo, recordó, también lleva su nombre. "Usted ha sido profeta en su tierra, lo que no es habitual en España", resaltó.
Por su parte, Paco Vázquez agradeció a los asistentes (algunos de ellos llegados desde tierras coruñesas, tal y como destacó) su presencia en un acto "cargado de una intensa emoción" por un premio que llega "cuando nada esperas y nada buscas". Vázquez alabó también el hecho de recibir el galardón en el Senado, en el salón de los Pasos Perdidos: "Me encuentro como en casa", dijo, recordando sus años como senador. En su discurso, recordó la emoción con la que junto a Manuel Fraga y José Luis Meilán, otros dos premiados con este mismo galardón, se encargaron los tres de la presentación del Estatuto de Autonomía. Citó también su labor como alcalde: "De mi queridísima ciudad de La Coruña", manifestó. "Fui lo que siempre quise ser, un político de urnas, dependiendo del voto de los ciudadanos", añadió. Sobre su vocación de inspector de trabajo, explicó que la heredó de su padre, además de ser una vocación forjada en la encíclica de Juan XXIII y en el flechazo que tuvo durante la carrera con el libro del trabajo de Manuel Alonso Olea.
Vázquez quiso destacar que la entrega del premio coincidiese, precisamente hoy, con el 50 aniversario de la muerte de Franco, pero también con otras efemérides. "Tal día como hoy, un 20 de noviembre de 1978, el rey visitaba a Dolores Rey, viuda de Manuel Azaña, simbolizando con este encuentro la reconciliación nacional, con la renuncia de todos, de todos, que culminó con la Constitución de 1978". Para Paco Vázquez "debían resonar en toda España las palabras de aquel histórico encuentro", que pronunció "doña Lola cogiéndole las manos al rey: 'Cuánto le hubiera gustado a Manuel vivir este momento, porque él quería, sobre todo, la reconciliación de todos los españoles'".
Insistió en la reconciliación que supuso la transición, cuando el rey, después de aquel encuentro con la viuda de Azaña, fue aclamado por miles de españoles, la gran mayoría exiliados republicanos, que reconocían su instauración de la democracia en España. Por último, como imagen simbólica de este espíritu, explicó que la reconciliación es más que evidente en el claustro de la catedral de Ávila, "donde se encuentran, a pocos metros, las tumbas de Claudio Sánchez Albornoz, último presidente del Gobierno español en el exilio, y la de Adolfo Suárez, presidente del primer gobierno democrático" tras la dictadura.













