La vida de la plaza de Portugal: el mariscal Carmona, las gaviotas y su vínculo con el Deportivo

La plaza de Portugal de A Coruña, ese espacio icónico coronado por la fuente que homenajea a las gaviotas, vivirá en los próximos meses un nuevo lavado de cara que transformará esa zona de la fachada marítima que da a la bahía de Riazor.
Una ambiciosa nueva área infantil se convertirá en referencia no solo de este entorno, sino de toda la ciudad, gracias a un parque de 800 metros cuadrados, con capacidad para 150 niños y que estará inspirado en el Dépor, una ballena y el océano.
Será la última -por ahora- gran transformación de una zona urbana que 'nació' a mediados de los años 40, en paralelo también a los colores blanquiazules. Porque el Deportivo y la plaza de Portugal han tenido una evolución conjunta, en concreto en lo que se refiere al estadio de Riazor, inaugurado en 1944.
"El Estadio de La Coruña, con capacidad para cuarenta mil espectadores, será uno de los más soberbios de Europa", titulaba el 26 de abril de 1940 El Ideal Gallego. Se refería a aquel Riazor, del que se acababa de presentar "el boceto en madera".
La crónica desvelaban también los accesos a este nuevo campo de fútbol, que incluían a la "nueva plaza de Portugal". Este espacio, que por un lado la avenida de Rubine y por el otro el denominado entonces como "bosque de Bolonia" -que se corresponde, según el estudioso coruñés Iván Méndez, a lo que hoy ocupan el Playa Club y los arcados de Riazor- iba a inaugurarse poco después de que se empezasen a jugar los partidos en el estadio blanquiazul.

En noviembre de 1940 comenzaron las tareas administrativas para dar lugar a la nueva plaza, como la subasta de los terrenos o el pliego de condiciones de la obra de explanación y encintado. Los trabajos se fueron desarrollando a la vez que los del estadio, de forma que de paso que se explanaban los terrenos para construir los graderíos de Riazor, se iban también abriendo las vías que daban acceso a la "gran plaza de Portugal (antiguo Bosque de Bolonia)", publicaba El Ideal Gallego en enero de 1941.
En abril de 1945 se puso fecha definitiva para la inauguración del nuevo espacio urbano: se haría dentro del programa de fiestas de A Coruña del mes de mayo. El acto incluiría una regata de balandros en la bahía, entre deportistas portugueses y españoles y un partido de fútbol entre las selecciones de España y Portugal en el estadio de Riazor.

"Destacadas personalidades lusitanas" serían los invitados especiales a este estreno, en el que la banda de bomberos del municipio de Monçao pondría la música interpretando los himnos nacionales de ambos países.
A golpe del 1 de mayo de 1945 estaba ya a punto la obra, según indicaba en su edición El Ideal Gallego: "Los alrededores del Estadio Municipal han sido cuidadosamente adecentados mediante obras que por su carácter permanente constituyen un decisivo beneficio para la ciudad, y la plaza de Portugal ha quedado a punto para su inauguración oficial, así como para la del monolito que se erguirá en su centro como testimonio del homenaje herculino al noble y fraterno pueblo lusitano".
El estreno se llevó a cabo el 7 de mayo de 1945, presidido por el alcalde de A Coruña, Luís Vázquez Peña, al que acompañaron, entre otros, el presidente de la Real Academia Galega, Manuel Casás, los cónsules de Portugal en la ciudad, Melo Barreto, y Vigo, Manuel Anselmo o el presidente de la Federación Gallega de Fútbol, Federico Fernández Sar.

El regidor herculino "comenzó diciendo que aquel acto servía de ocasión para que los españoles y portugueses se estrechasen en apretado abrazo", informaba El Ideal Gallego. El alcalde se refirió a las "hazañas históricas" llevadas a cabo conjuntamente por españoles y portugueses y recordó "los afanes de civilización cristiana que ambas naciones realizaron en los nuevos mundos después de surcar los mares en aquellas carabelas". Hay que recordar, que en esa época, en la que Francisco Franco era el jefe de Estado en España, su homólogo en Portugal era el también dictador Oliveira Salazar.
Tras el acto, se celebró el España 4 - Portugal 2, que sirvió de estreno a los nuevos accesos y que también permitió a los vecinos portugueses descubrir el joven estadio de Riazor: "El plano del Estadio colocado en la plaza de Portugal sirvió de maravilla para que el más torpe supiese por donde le correspondía el acceso al recinto deportivo, que los cuarenta y cinco mil espectadores efectuaron sin aglomeraciones de ninguna clase".
Desde entonces, poco a poco, se fueron urbanizando los solares anexos a esa plaza de Portugal, componiendo el 'skyline' característico. En el año 49, a las obras para llevar hasta allí el alcantarillado se unió el proyecto para su pavimentado definitivo, para reordenar el nuevo entorno, que contaría también con jardines y alumbrado.

En 1950 el entonces alcalde, Alfonso Molina, viajó hasta Lisboa para participar en un congreso de capitales y de allí la delegación coruñesa se trajo semillas para que "la plaza de Portugal coruñesa tenga todo el aire lusitano que pueda dársele, por su decorado y pavimento, a base de cuadros blancos y negros".
En esta misma década, en la que la plaza de Portugal se convertía de forma esporádica en sede de los espectáculos de circo que llegaban a la ciudad, también se instaló "la primera estatua a un extranjero", dedicada al mariscal Carmona -quien fue presidente de la República de Portugal- y encargada al arquitecto Rey Pedreira. El monumento quedaría en el centro, rodeado de jardines de estilo portugués y decorado por artistas del país luso.
Fue inaugurado el 9 de septiembre de 1952 en "otro día grande para La Coruña, de ambiente festivo y alegre, pero trascendental en su importancia", certificaba entonces El Ideal Gallego. El acto, además de todo lo protocolario con la presencia de numerosos mandatarios del régimen de Salazar y de la ciudad y Galicia, e incluso una tómbola, tuvo también una anécdota en forma de suceso: un hombre resultó herido leve al ser atropellado por un camión.

Días después del estreno, "el Caudillo hizo un recorrido por diversas zonas de La Coruña", que incluyó la renovada plaza de Portugal.
Los siguientes años de la plaza estuvieron llenos también de diversión, ya que se convirtió en uno de los espacios para la celebración de verbenas en las fiestas locales, ferias veraniegas e incluso del lanzamiento de fuegos artificiales.
Tres décadas más tarde, la plaza de Portugal fue uno de los enclaves que simbolizó la nueva fachada marítima de A Coruña con vistas a la bahía del Orzán. Sin el mariscal Carmona pero con unas nuevas protagonistas, las gaviotas, la plaza fue objeto de otra gran remodelación. Sus ocho mil metros cuadrados pasaron a contar con un espacio escultórico formado por un estanque y cinco grandes gaviotas de acero, obra del escultor Xosé Castiñeira.

Fue entonces también cuando llegó a la plaza de Portugal su primer parque infantil, situado en la parte superior, junto a los dos miradores con vistas a las playas, en unas obras que costaron 80 millones de pesetas (unos 480.000 euros, al cambio) y cuyo diseño corrió a cargo del arquitecto Antonio Desmonts. Fue inaugurada en abril de 1992, casi un mes después de lo previsto, con el alcalde Francisco Vázquez como anfitrión y, de nuevo con la música como protagonista, como en los 50, esta vez con la banda municipal tocando los himnos de España, Portugal y Galicia.
Poco después, en 1998, la plaza de Portugal y el Deportivo volvieron a unir sus caminos gracias a otro busto, el del escritor Luis de Camoes. Dos de las estrellas deporrtivistas, Pauleta y Hélder, homenajearon al poeta ante su busto, en un acto que volvió a unir los caminos entre Galicia y el país luso a través de una plaza que mira al mar con tono blanquiazul.

Una plaza blanquiazul, pero que olvida los triunfos del Liceo
La plaza de Portugal, además de ir íntimamente unida al país vecino, tiene una relación muy especial con el que es el club gallego más laureado de la historia: el Liceo, que celebra sus títulos en la fuente de las gaviotas. Sin embargo, la nueva remodelación de la que será objeto la plaza se olvida del verde y blanco del club de hockey, y apuesta por el azul en homenaje al Deportivo.










