
A Coruña inicia la tercera semana de noviembre instalada en un momento de cambio. Las lluvias que predominaron todo el mes van a ir dando paso a un tiempo más seco, pero frío, una situación que este lunes por la mañana simbolizaba el arcoiris instalado sobre la la bahía del Orzán.

Los vecinos y visitantes que esta mañana iban por el Paseo Marítimo a eso de las 10.00 horas pudieron disfrutar del espectáculo que dejó este fenómeno entre óptico y meteorológico.
La finísima lluvia que todavía quedaba en las nubes, unida al sol que asomaba entre ellas, generó un enorme arcoiris que por momentos parecía querer unir los dos extremos de la bahía: de la Torre de Hércules al Millenium, de Monte Alto al monte de San Pedro.

La descomposición de la luz en los siete colores (rojo, naranja, amarillo, verde, añil, azul y violeta) fue tan profunda que en algunas fases el fotometeoro se vio incluso doble.


Además, como curiosidad, uno de los extremos del arcoiris pareció querer perder sus particulares colores y vestirse de blanquiazul.
Y es que, según la perspectiva, paseantes (y paseadores de perros, que esta mañana poblaban el Orzán) podían ver cómo se introducía en el estadio de Riazor, justo después de que este domingo el Deportivo ofreciese a su afición una importante victoria en el campo del Córdoba.

























