
Como se suele decir, el contexto es importante. No es lo mismo hablar de tortillas, de huevos y harina en un mercado municipal que en un coche dentro del aparcamiento de un centro comercial, cuando la mercancía no viaja en bolsas de plástico, sino en una de deporte, y solo se acepta pago en metálico. Tampoco es lo mismo que te escuche la señora que espera en la cola del colmado que un grupo de policías judiciales que te han pinchado el teléfono y que saben que no se trata de la compra.
Esto es lo que les pasó a los once sospechosos para los que la Fiscalía pide entre cuatro y seis años de prisión por traficar con drogas. En realidad, el grupo se dedicaba a traer hachís y cocaína a España desde Marruecos para luego distribuirlo por la Costa da Morte, pero también hacía negocios en A Coruña, como el 29 de julio de 2010, cuando uno de ellos pasó una bolsa de deporte con medio kilo de cocaína en el aparcamiento de un centro comercial herculino.
Hacía un año que la Policía Nacional había pinchado sus teléfonos y grababan todas sus comunicaciones. Algunos de los términos para referirse a la cocaína son de dominio público, como “harina”, “farlopa”o “nieve”, mientras que otros solo los utilizan los consumidores y traficantes. “Planchas” por ejemplo, se refiere a la forma que adopta la resina de hachís, mientras que “huevo” es la grifa o marihuana.
La banda cayó finalmente cuando estaba realizando una operación de compraventa de hachís
Pero la banda utilizaba también términos como “negras”, “gominolas”, “paco” o “gallinas”, que resultaban más difícil de descifrar. “Esto también va con la organización. Pasa un poco como con Ábalos y la forma en la que se referían a los billetes de 500 euros como ‘chistorra’”, comenta un veterano de la lucha contra la droga.
Solo a costa de escucharles durante un tiempo, se puede ir deduciendo el significado. Por ejemplo, un “pollo” (gramo) es un término común, pero “gallina” ya no lo es tanto. Explicar por qué una palabra se abandona y otra se pone de moda es tan imposible para un policía como para un catedrático de la RAE.
El “paco”, por ejemplo, también es cocaína, pero se aplica solo a la pasta base (PBC), lo que se conoce también como crack en inglés, y se produce en la primera elaboración de la cocaína. Lo mismo ocurre con “gominolas”, que es otra forma de referirse a esta sustancia, la más consumida sin duda por los coruñeses.
La banda que será juzgada la semana que viene manejaba todos estos términos como verdaderos ‘brokers’ del estupefaciente. “¿A cómo cotiza”, preguntaba uno de sus clientes por teléfono. “Quiero la del otro día”, “La merca (se vende) bien”, “Esta salió muy buena” o “La vendo a 35”. Finalmente, cogieron a estos sujetos en O Pino-Mazaricos, durante otra transacción con hachís en la que se incautó kilo y medio. O 15 'planchas'.























