Las aperturas de hogares por Bomberos aumentan un 600% en diez años
Se trata de la única actuación de este servicio de emergencia que se incrementa de manera consistente

Que no hay lugar como el hogar, eso no hay ni que decirlo, pero el refugio por antonomasia, el castillo del hombre de a pie, se convierte a veces en una prisión cuando las fuerzas fallan y las facultades se pierden, y una caída se convierte en una obstáculo insuperable. Por eso, cada vez es más común descubrir a los Bomberos realizando aperturas forzadas en domicilios. El año pasado fueron 178 casos. Es decir, uno cada 48 horas. La cifra es significativa si se tiene en cuenta que hace solo diez años, en 2014, se habían contabilizado 27. Es, sin duda, el tipo de emergencia que más ha crecido en los últimos años.
Fuentes de Bomberos puntualizan sobre el uso del término “apertura forzada”: “Hay gente que cree que puede llamarnos cuando se queda sin llaves y que eso le sale medianamente gratis. Nosotros no hacemos eso. Si lo hiciéramos, nos enfrentaríamos con el gremio de cerrajeros”. Lo que hace este servicio de emergencia es acudir únicamente si existe riesgo para personas y/o bienes. Por ejemplo, en el caso de que una señora haya dejado una pota al fuego, y abandonado el domicilio un momento para hacer un recado, solo para descubrir que se ha dejado las llaves en casa. “Vamos porque hay riesgo y porque nos lo permite la propietaria”, señalan.
Las cifras
1.904 actuaciones realizaron los Bomberos en 2024, de las que la apertura de puertas fue la tercera más numerosa, por detrás de incendios y saneamientos
95 miembros forman el Cuerpo municipal de Bomberos, y todo el personal de servicio ha recibido formación adecuada para abrir puertas
12 minutos o menos es el tiempo que tardaron los Bomberos en llegar al 84% de las intervenciones durante el año pasado
Conviene tener muy claro que el domicilio es, según la Constitución, inviolable, así que solo se puede allanar bajo supervisión de la Policía Nacional. A menudo, porque un vecino o un familiar no responde a las llamadas de los vecinos. En ocasiones, esa misma persona tenía a mano el teléfono móvil y ha pedido auxilio ella misma a los servicios de emergencia. Entonces se inicia un protocolo que ha cambiado bastante en los últimos años.
Los métodos sutiles
“Antes, este tipo de intervenciones no eran importantes, ni siquiera las contabilizábamos”, explican desde Bomberos. Cuando acudían, echaban mano de la palanqueta para fracturar la puerta. Un brusco tirón, y listo: ya se podía entrar en el domicilio. Pero el covid cambió esto, como tantas otras cosas. Los servicios de emergencia se vieron desbordados a la hora de atender todas las emergencias domésticas y quedó patente la necesidad de un servicio mejor de aperturas de puerta. Entonces se dejó de lado la palanqueta en busca de métodos mejores y, sobre todo, más sutiles.
“Hoy por hoy tenemos una caja de aperturas, y todo nuestro personal de servicio ha recibido la formación adecuada para abrir puertas, de una manera más limpia”, comentan. Es decir, que siempre se usa la fuerza bruta como último recurso. Aunque todo depende, naturalmente, del tiempo con el que cuenten, el procedimiento habitual es tratar de abrir la puerta o entrar por la ventana, si es posible, cuando esta esté abierta o sea fácil de abrir.
El truco más sencillo es el de la tarjeta de mica que usan a menudo los ladrones de pisos. Es, por ejemplo, el que emplearon la semana pasada para entrar en un domicilio de la calle Rosas, en el Barrio de las Flores, donde descubrieron el cadáver de un hombre de mediana edad (muerto por causas naturales). Consiste en deslizar la tarjeta entre la puerta y el marco para retirar el resbalón (la cuña que se introduce en el marco), razón por la que se conoce como ‘método del resbalón’. En el caso de que decidan hacerlo por la fachada disponen de la autoescalera, que permite llegar prácticamente a cualquier piso. Solo los más altos edificios de A Coruña permanecen fuera de su alcance. Pero si no logran sacar una ventana de su quicio sin dañarla, a menudo recurren a los vecinos para que les dejen entrar en el patio interior y probar la ventana de la cocina o del cuarto de baño, que rara vez está cerrada.
Si todo falla, es hora de echar mano a las herramientas de la caja de aperturas: una radial de mano o un taladro para agujerear el bombín poco a poco hasta que se rompe. Con el cascanueces se atrapa esta pieza y se arranca.
Así se fuerza la cerradura, lo que la deja totalmente inutilizada pero, por lo menos, la puerta sale intacta, así que todo es cuestión de cambiar la bombilla. El propósito que se persigue es que la vivienda se pueda seguir usando cuando la emergencia ha acabado, y siempre que la victima no haya tenido que ser trasladada en una ambulancia, por supuesto.
























