El centro de A Falperra se queda sin la mitad de su aparcamiento
Los comerciantes se quejan de que afectará a sus ventas durante los quince meses que durarán los trabajos

La semana pasada, los vecinos de A Falperra celebraron el comienzo de las obras de la plaza de Santa Lucía, después de décadas esperando a que se levantara un centro de salud (y mercado) en el viejo edificio. Pero el entusiasmo inicial ya se ha enfriado. Primero, porque tardará quince meses en terminarse. Y segundo, porque ha eliminado una gran cantidad de plazas de aparcamiento. Vecinos y comerciantes estiman que las obras (no solo las del mercado, sino otras particulares) han eliminado la mitad de las plazas del barrio.
En División Azul también se están realizando obras de alcantarillado que también han supuesto la desaparición de espacio para aparcar. Aún así, la estimación de los afectados de que hayan desaparecido la mitad de las plazas en todo el barrio parece exagerada, sobre todo si se tiene en cuenta que la calle Falperra y Traviesa del Monte suman 80 plazas.
Un número más conservador sería cerca del 20%, aunque sigue siendo elevado. Las cosas, como son: nunca ha sido fácil aparcan en A Falperra. Como la mayor parte de los barrios surgidos en la misma época, se construyó rápidamente, con escasos garajes y pocos espacios públicos. Pero últimamente encontrar un espacio donde estacionar se está convirtiendo en un desafío, incluso para los vecinos que pueden emplear la zona verde de la ORA.
“Esto está matando al comercio”, se lamenta el propietario de una tienda de alimentación. Según él, si no se puede aparcar aunque sea un minuto, los clientes no quieren venir. “Tienen que venir a propósito y para eso te tienen que querer mucho”, comenta otra empresaria.
Pasos de cebra
Las vallas metálicas que cercan por completo el ruinoso mercado de Santa Lucía afectan principalmente a los comerciantes, pero también a los peatones, dado que se han pintado pasos de cebra peatonales sobre los bordillos, lo que afecta a las personas con problemas de movilidad. Por su parte, Jaime Suárez, presidente de la asociación de vecinos, pide paciencia: “No puedes contentar a todo el mundo. Esta es una obra laboriosa, porque además coincide que es el centro del barrio. Pero aparcamientos ya no había antes, y en Pla y Cancela sucedió lo mismo, y ahora esta encantada con como quedó”.
Suárez considera que la constructora está haciendo las cosas bien y que existen pocas alternativas: “El espacio es el que hay. Si hubiera aparcamiento.... Esta zona lo necesitaba, se podría mirar, pero nadie está mucho por la labor”.























